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viernes, 13 de diciembre de 2013

Premio Franco-Alemán a la Diócesis de Tumaco - Comunicado sobre Derechos Humanos


PREMIO FRANCO-ALEMÁN DE DERECHOS HUMANOS

La Diócesis de Tumaco recibió el 12 de diciembre el premio de Derechos Humanos Antonio Nariño por acompañar y atender, durante más de 20 años, a las víctimas del conflicto en un territorio que sufre la pobreza extrema y por su trabajo de memoria histórica en la región.
Este premio otorgado anualmente por las embajadas de Francia y Alemania, reconoció además el trabajo de las madres de Soacha y del Canal Capital.
La costa Pacífica nariñense vive hace décadas sumida en la miseria. Ha sido desatendida por el Gobierno nacional y sufre los índices de necesidades básicas insatisfechas más altos del país: mientras el índice nacional es del 27,8%, el de Tumaco es de 48,7%,Barbacoas 73,8%,La Tola 91 %.El desempleo en Tumaco es del 72%.
A esta pobreza severa se añade el recrudecimiento de la violencia en esta región:
En Tumaco, la tasa de asesinatos en el 2012 cuadriplicó la tasa nacional (266 asesinatos en el año 2012). El Pueblo awá, ha sido declarado en peligro de extinción. El lunes 9 de diciembre dieron a conocer un comunicado titulado “El exterminio es inminente”.
Las embajadas reconocieron con este premio el trabajo de más de 20 años de la Diócesis en el campo de los Derechos Humanos:

•    La Pastoral Social  trabajó desde 1993 por el fortalecimiento organizativo de las comunidades negras. Con base en la Ley 70, fue pionera en la gestión de titulación de tierras de consejos comunitarios afro.

•    El asesinato de la directora de la Pastoral Social de Tumaco, la hermana Yolanda Cerón el 19 de septiembre de 2001 fue un durísimo golpe, crimen que continúa en la impunidad. Sigue haciendo memoria de ella y de todas las víctimas de este conflicto.

•    Se realiza desde el 2006 un acompañamiento sicosocial y jurídico a víctimas, con un equipo de abogados, sicólogas y trabajadoras sociales.

•    Desde el 2009 se publican informes regionales sobre la situación de Derechos Humanos, titulados “Que nadie diga que no pasa nada”.

•    Desde el 2009 se realiza un proyecto de teatro por la paz, que visibiliza la situación de las víctimas a través del arte.

•    La casa de la memoria es un lugar que condensa todo el trabajo de la Diócesis en los últimos 20 años. Fue inaugurada el 19 de septiembre del 2013, aniversario del asesinato de Yolanda Cerón; pretende visibilizar la situación de las víctimas, acompañándolas en su lucha por verdad, justicia, reparación y no repetición. La Corte Constitucional, presente el 5 de noviembre en la Casa de la Memoria, hizo un reconocimiento a dicha iniciativa.

-    Lamentablemente en los últimos cuatro años la Diócesis ha sido objeto de amenazas por parte de grupos armados ilegales, situación que ha sido denunciada ante la Fiscalía, pero que hasta ahora no ha presentado resultados.

Solicitamos al Gobierno nacional que cumpla con su deber constitucional de respetar y proteger los Derechos Humanos en esta región, especialmente los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, generando empleo a través de un aumento del gasto social y una disminución del gasto militar. También le solicitamos una protección efectiva a todos los defensores de Derechos Humanos en la región que siguen siendo victimizados sin una efectiva protección del Estado.
Agradecemos a las embajadas de Alemania y Francia su respaldo a todo un camino diocesano de 20 años y su acompañamiento en esta defensa de los Derechos Humanos.

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DIÓCESIS DE TUMACO

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL

La Diócesis de Tumaco, institución de la Iglesia Católica comprometida con la defensa de la vida, expresa su profunda preocupación ante los distintos hechos violentos que continúan afectando a la población de esta región como asesinatos, reclutamiento, la ubicación de artefactos explosivos en vías públicas de tránsito permanente y afectaciones a bienes públicos.

A continuación mencionamos algunos de estos hechos:

8 octubre: en La Guayacana, zona rural del Municipio de Tumaco, vía panamericana Tumaco – Pasto, un artefacto explotó y afectó el oleoducto trasandino lo cual produjo graves daños ecológicos.

Del 20 al 22 de octubre: entre las comunidades La Chorrera, Pueblo Nuevo y Pambil zona rural de Tumaco – vía panamericana Tumaco Pasto, se ubicaron dos elementos explosivos frente al oleoducto trasandino. También en la comunidad Pulgande en la vía Tumaco-Pasto explotó otro artefacto.

23 octubre: entre las 7:00 p.m. y 8:00 p.m. explotó un artefacto en un sector cercano a la Guayacana, zona rural de Tumaco - vía panamericana Tumaco Pasto, al paso de un carro de transporte público; donde afortunadamente no se presentaron heridos, ni daños materiales.

3 noviembre: frente al colegio de la Vereda Candelilla, zona rural del Municipio de Tumaco, un grupo armado enterró un artefacto explosivo – galón bomba, el cual no explotó ese día y sigue enterrado, lo cual representa un riesgo para la población. También pintaron varias viviendas con distintivos de su grupo.

6 noviembre: frente a la Institución Educativa Fátima de Tumaco, a las 6:30 p.m. cuando pasaba un carro patrulla de la Policía le lanzaron un elemento explosivo, el cual dejó 6 civiles y dos policías heridos.

5 noviembre: un cilindro bomba cayó en un aserrío ubicado al lado de la Estación de Policía de Llorente, zona rural del Municipio de Tumaco, en la vía panamericana Tumaco - Pasto; en estos hechos perdió la vida el señor Luis Gerardo Velásquez Estupiñán, de 42 años, quien era el administrador de esta venta de madera.

6 de Noviembre: la Estación de Policía ubicada en medio del poblado de Altaquer, zona rural del Municipio de Barbacoas en la vía panamericana Tumaco - Pasto, fue atacada a las 11:30 p.m. por un grupo armado con elementos explosivos ocasionando daños materiales a viviendas civiles cercanas a la Estación y miedo e inseguridad en la población.

14 de noviembre: 2 artefactos explotaron y 3 más (galones -  bombas) - fueron detonados de manera controlada en el sector Juan Domingo - Vuelta Larga, zona rural del Municipio de Tumaco, en la vía panamericana Tumaco - Pasto.

20 Noviembre: en la Vereda Chilví, zona rural de Tumaco, en la vía panamericana Tumaco - Pasto, fue desactivado un cilindro bomba.

23 de noviembre: en el trayecto Ricaurte – Altaquer, en la vía panamericana Tumaco – Pasto, por lo menos 7 viviendas fueron pintadas con logotipos de un ave y logotipo de las AUC, así como con letreros que dicen “AUC” y “AUC presente”.

24 de noviembre: a las 9:00 p.m. en un sector cercano a la Guayacana, zona rural del Municipio de Tumaco, en la vía panamericana Tuamco – Pasto, explotó un artefacto al paso de un vehículo de servicio público y de una motocicleta en la que viajaban tres indígenas Awá. En estos hechos perdieron la vida el conductor del vehículo, así como uno de los indígenas Awá que fue trasladado al Hospital Departamental de Pasto y quien falleció el día 2 de diciembre debido a la gravedad de las heridas, otro de los jóvenes Awá perdió una de sus piernas y el tercero se recupera de sus heridas.

26 Noviembre: 7 artefactos fueron lanzados hacia la base de la armada que custodia las instalaciones de Ecopetrol del Municipio de Tumaco, cuatro de ellos explotaron en la cancha de fútbol del barrio Nuevo Milenio en Tumaco, afectando con esquirlas los techos de algunas viviendas de los habitantes. No se presentaron personas heridas.

27 Noviembre: un artefacto explotó a la altura de La Guayacana, zona rural de Tumaco, en la vía panamericana Tumaco -  Pasto y se afectó el carro de un parlamentario que pasaba por el lugar en el momento de los hechos.

29 Noviembre: Alrededor de las 8:00 a.m. explotó un artefacto en el Barrio Los Ángeles, a pocos metros del Colegio Iberia en la zona urbana periférica de Tumaco.

30 de noviembre: en las Veredas Teraimbe y Mongón,  aledañas a la zona urbana de Barbacoas, ocurrieron hechos violentos que dejaron 15 heridos, unos con arma cortopunzante y otros con arma de fuego.

2 de diciembre: En la Vereda Chilví, un poco más arriba de la Estación de Policía, zona rural del Municipio de Tumaco, sobre la vía panamericana Tumaco  - Pasto, fue desactivada una carga explosiva.

3 de diciembre: a las 11:50 p.m. explotó un artefacto en la zona urbana de Barbacoas que afectó a 8 personas; una niña fue remitida al Hospital Infantil Los Ángeles de Pasto y un adulto remitido al Hospital Departamental. 

4 de diciembre: Miembros de la Fuerza Pública desactivaron controladamente dos artefactos ubicados muy cerca al poblado de Altaquer, zona rural del Municipio de Barbacoas, en la vía panamericana Tumaco - Pasto.

5 de diciembre: En la avenida la Playa, cerca al supermercado MERCA Z en Tumaco, lanzaron un elemento explosivo al paso de un carro de la fuerza pública y quedaron 11 personas heridas.

6 de diciembre: 153 personas, representantes de núcleos familiares de los ríos Mexicano y Gualajo se movilizaron a la ciudad de Tumaco para protestar ante los combates y violaciones que los grupos armados legales e ilegales cometen contra la población. Han manifestado que si no hay soluciones 3.000 familias se desplazarán a Tumaco. Denuncian confinamiento por parte de la Fuerza Pública y de la guerrilla de las FARC, lo cual está afectando su seguridad alimentaria

7 de diciembre: se produjo un ataque a la Estación de Policía ubicada en medio del poblado de La Guayacana, zona rural del Municipio de Tumaco en la vía panamericana Tumaco - Pasto.
En este año, desde la Vereda La María a dos horas de Tumaco hasta la Vereda Agua Clara, a 10 minutos de Tumaco en la vía Tumaco - Pasto, pintaron 9 viviendas, 4 centros educativos, un puesto de salud y 8 espacios públicos con letreros alusivos a la guerrilla de las FARC.

11 de diciembre: en el sector del Palmar, en la vía panamericana Tumaco – Pasto, muy cerca de Ricaurte, desde horas de la madrugada hubo enfrentamiento entre miembros del ejército nacional y miembros de un grupo al margen de la ley. La vía se abrió a partir de las 10:00 a.m.

10 de diciembre: en horas de la noche un artefacto fue lanzado a un almacén de ropa en el centro de Tumaco;  y esa misma noche, miembros de la fuerza pública dispararon a dos jóvenes que no se detuvieron en un retén instalado por ellos en el sector del Pindo. Uno de los jóvenes murió al instante y el otro murió en el Hospital San Andrés de Tumaco.

A la altura del Km 50, subiendo de Tumaco a Pasto, a mano derecha, sector La Manigua, está ubicado un objeto vestido con ropa de uso militar semi escondido entre los árboles, que parece tratarse de un objeto explosivo.

Las balaceras también son muy frecuentes en las noches, en barrios periféricos de la ciudad de Tumaco causando zozobra e inseguridad entre la población.

Desde enero a septiembre 2013 se han producido 178 muertes violentas sólo en el Municipio de Tumaco, lo que triplica la tasa nacional de asesinatos.

La organización Unidad Indígena del Pueblo Awá también ha denunciado, en un comunicado del 9 de diciembre de 2013, distintos hechos violentos ocurridos este año a sus hermanos y mencionan más de 17 asesinatos a indígenas Awá, entre ellos uno de sus gobernadores.

Ante estos acontecimientos, exigimos:

1.- A la Procuraduría, Defensoría del Pueblo y Personerías Municipales de Tumaco, Barbacoas y Ricaurte que, como Ministerio Público y desde sus competencias, realicen lo pertinente ante las entidades territoriales para que se tomen las medidas pertinentes para la protección y garantía de derechos de la población civil; así como la prevención de nuevos hechos que pongan en riesgo a la población civil.

2.- Al Gobierno y a la Fuerza Pública para que cumplan su deber de garantizar el derecho a la vida, libertad, integridad, seguridad y a la libre movilidad de la población de esta región.

3.- A los grupos al margen de la ley, respetar los Derechos Humanos de la población, las normas del Derecho Internacional Humanitario y que cese el confinamiento, la restricción a la movilidad, el señalamiento y cualquier otro acto que atente contra la vida e integridad (física y psicológica) de  las comunidades étnicas y campesinas.

4.- Llamamos la atención al Ministerio de Defensa, a la Fuerza Pública, policía y ejército, para que valoren los daños y riesgos que ocasionan las estaciones de policía y militares ubicadas en medio de la población civil; es así como en el trayecto de la vía que conduce de Tumaco a Altaquer, existen seis estaciones de policía y una base militar en medio de las comunidades. Solicitamos que éstas sean reubicadas en lugares donde no pongan en peligro la vida y seguridad de la población civil. Así mismo instamos a que cese el confinamiento a las comunidades de los ríos de la costa pacífica nariñense, especialmente de los ríos Mejicano y Gualajo.

5.- Solicitamos a la Comunidad Internacional el acompañamiento y observación permanente sobre los hechos de violencia que están ocurriendo en esta región y la incidencia pertinente ante las instituciones gubernamentales.


12 de diciembre 2013
Diócesis de Tumaco

jueves, 3 de octubre de 2013

¡Se mueve la Escuela Móvil de la Pastoral Afrocaleña!


La Escuela Móvil de transmisión de saberes ancestrales desde el núcleo familiar afro consiste en una serie de talleres y actividades lúdicas, diseñadas pedagógicamente, para transmitir el conocimiento ancestral de generación en generación, entre grupos familiares y comunidades tradicionales afro.

La escuela tiene como objetivo, crear espacios de formación, investigación y transmisión de saberes ancestrales a través de jornadas de convivencia entre niños, jóvenes y adultos mayores para que acepten, valoren y profundicen en el conocimiento de sí mismos, de sus raíces culturales y familiares, y quese puedan proyectar hacia nuevas estrategias de salvaguardar su identidad como pueblo.

En términos formativos, la Escuela gira alrededor de tres ejes fundamentales: El territorio, la oralidad y la identidad.

Se resalta, de manera especial, el papel de los adultos mayores, ellos y ellas son base y fuente de los saberes ancestrales.

La jornada correspondiente a las comunidades rurales de Robles, Quinamayó y Villa Paz (Valle del Cauca, Colombia) se llevó a cabo por las orillas del río Cauca, que atraviesa por las tres comunidades.

A la jornada la marcaron momentos lúdicos, oración, minga de saberes ancestrales, reflexiones y profundización de conceptos… y, por supuesto, la comunión entorno al componente gastronómico.



  1. En un primer momento se generan espacios de integración donde niños, niñas, jóvenes y adultos trabajan por separado para entrar en dinámicas propias, según las posibilidades de cada grupo.
     
  2. Después, cada comunidad conversa sobre la conformación de su territorio. Sigue la construcción del mismo; se da a conocer la historia y la realidad que la caracteriza.
     
  3. La escuela, de forma eventual, nos conduce a las siguientes afirmaciones:

    1. El que tiene control territorial tiene poder.
       
    2. El territorio no es sólo un espacio geográfico, también es una construcción histórica y una práctica cultural.
       
    3. Las tierras y los territorios permiten que los pueblos se puedan organizar en todas sus dimensiones.
       
    4. Sin el territorio no podemos hablar de la soberanía de un pueblo.
       
     
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La Escuela Móvil en el sur del Valle del Cauca




lunes, 26 de agosto de 2013

Un afro-sacerdote dedicado a promover el respeto por la diferencia

Los valores de Chocó para el mundo

Emigdio Cuesta nació en una región de Colombia donde no existen fronteras. Sólo se debe cruzar el rio Atrato en panga por cinco minutos y se puede pasar de Chocó a Antioquia y viceversa. De padre chocoano y madre antioqueña, Emigdio Cuesta entraña los valores de una región de Colombia en donde los de aquí y los de allá son uno solo: son primos, amigos, hermanos, familia.

Nacido en 1964 en Bojayá (Chocó), Emigdio Cuesta aprendió desde niño que entre ese municipio y Vigía del Fuerte (Antioquia), solo existía hermandad y el rio atrato como avenida fluvial. “En este sector, los chocoanos y los antioqueños compartimos la cultura negra. No hay frontera departamental. Allá todos somos parientes, familiares, conocidos”, afirma él sin vacilar.

Desde su origen, Emigdio Cuesta entraña también los valores de una región en donde la alegría, el trabajo, el respeto por la naturaleza, la solidaridad, el valor de la palabra y el valor del presente hacen parte de una visión de la vida, de una forma de relacionarse con el mundo. “Para mi ser chocoano y atrateño es una cultura, es un modo de ver el mundo, una manera de entenderse con los otros. Hay muchas cosas ahí que me gustan y que no quiero perder”, asegura con orgullo.

Por eso, a pesar de la unidad y la familiaridad con que se vive en esta región de Colombia, al cumplir 18 años, Emigdio decidió pasar en panga desde Vigía, donde sus padres lo llevaron a vivir desde los 7 años, hasta Bojayá para que en su cédula quedara registrado su origen chocoano. “Yo tengo una identidad chocoana arraigada y quería que eso quedara claro en mi cédula”.

Ese origen que lleva con orgullo a donde vaya, lo aprendió de su padre, Don Porfirio, agricultor y pescador que participaba en cuanta reunión comunitaria se hacía en el pueblo. Desde organizaciones de acción comunal, hasta organizaciones de velorios, novenas, entierros y consultas. Hijo de una familia de 10 hermanos, Emigdio aprendió entre Vigía del Fuerte y Bojayá costumbres como la de “Mano Cambiada”, hacer trabajos compartidos entre vecinos, o el trueque de alimentos, el valor de la palabra, el disfrute de la luna llena en una noche en canoa entre Quibdó y su pueblo, a disfrutar de una fiesta entre vecinos sin violencia, el valor de la solidaridad y el pensamiento colectivo por encima del individual. “De niño recuerdo que varias veces una familia quitaba la madera que separa las habitaciones de sus casas, para aportar para hacer la caja de un difunto, no importaba quién fuera, ni de dónde viniera”.

Esos mismos valores los ha ido llevando en su camino por el mundo como sacerdote, religioso y misionero de la comunidad del Verbo Divino, un camino que eligió a los 18 años cuando salió del colegio, en principio por pura curiosidad y no por llamado divino, como él mismo confiesa: “No hubo nada de llamados especiales ni del espíritu andando…sólo sentí curiosidad, entré y me fui quedando”.



Ser afro dentro de la iglesia, ser afro dentro de la sociedad


El padre Emigdio Cuesta no es sacerdote común y corriente. No tiene parroquia, no usa alba ni cleriman, no impone el evangelio. Prefiere “compartir con otros y otras su experiencia de fe” y cuando celebra misas, en lugar de alba usa túnicas de colores vivos, y en lugar de cantos tradicionales, invita grupos afrodescendientes para que bailen cumbias, abozaos o currulaos, ritmos de la región pacífica y de la región atlántica de Colombia. Él mismo participa de los bailes al final de la misa. Desde su ordenación como sacerdote, decidió vestirse diferente para hacer honor a su origen africano y se ordenó con una túnica que mandó a hacer especialmente para esa ocasión.

“A mí me parece que el reconocimiento y la visibilidad del pueblo afro y de sus valores, de su diferencia comienza por ahí…no es simple excentricismo…digamos, ¿por qué no se puede vestir uno como africano?...además, el negro y el gris son colores aburridos, en cambio, los colores africanos son vida, son fuerza, son alegría y los puedes ver de lejos…”, explica el padre sobre su decisión de vestir con colores alegres dentro y fuera de la Eucaristía. Sin embargo, no han faltado los sacerdotes que se niegan a celebrar con él, por sus túnicas de colores.

Desde su papel como sacerdote católico, el padre Emigdio Cuesta Pino siguió construyendo un mundo donde todos seamos iguales, respetando nuestras diferencias, una apuesta que ha tenido alegrías y dificultades. “Al principio no fue fácil para mí. A los tres meses ya quería devolverme para mi casa porque me sentía raro siendo el diferente del seminario, aunque nadie me discriminara yo sentía que me miraban cómo raro, como que ‘¿De dónde sacaron este espécimen?’”, recuerda entre risas, sobre sus primeros días en el Seminario cuando alcanzó a arrepentirse y a creer que sus padres tenían razón cuando le dijeron que “ser cura era solo para blancos”. Llegó a la iglesia católica en un momento de renovación y la congregación del Verbo Divino fue de las primeras en recibir personas afrodescendientes en sus seminarios.

Gracias a un consejero español entendió que ser el único afro que había en ese momento en el seminario podía ser una oportunidad de trabajar por los de su etnia y desde entonces, ese ha sido el fundamento de su trabajo, la razón de ser de su apostolado. De toda su región, él y otro coterráneo, el padre Óscar Córdoba, son los únicos sacerdotes. “Después de esa crisis empecé a reafirmar poco a poco mi ser afro y después me fue gustando…me fueron gustando las dos cosas: por un lado el ser afro y ahora sí gozándome el ser distinto, y por otro lado, el ser afro dentro de la iglesia, y el ser afro dentro de la sociedad”, asegura el padre.

Desde entonces, el padre Emigdio asumió el trabajo por la dignificación de su etnia como una apuesta. Ha estado siempre vinculado con la Pastoral Afrocolombiana, participa en la Comisión de Vida Religiosa Afro y ha promovido la celebración de las eucaristías afrocolombianas, una celebración que se caracteriza por su alegría, su colorido, la participación y su sentido de hermandad.

Como parte de su búsqueda, decidió realizar su experiencia pastoral en África con la intención de encontrarse con sus raíces. Durante dos años, entre 1991 y 1992, compartió con los habitantes de Botswana donde aprendió que son muy distintos a los colombianos pero tienen un origen común, por eso no duda en afirmar que “De esos momentos felices que uno puede hablar en su vida, es el encuentro con un africano en un país extranjero. El encuentro produce algo aquí adentro como que este y yo somos familia, este y yo nos hemos visto en algún lado, este y yo tenemos algo en común…sentimos que hay empatía”.

A finales de los 90’, durante la época más dura del conflicto armado, fue vicario parroquial en su región, en Vigía del Fuerte, entre 1994 y 1999, y con el párroco de Bojayá, el sacerdote Jorge Luis Mazo (Q.e.p.d), lideró el fortalecimiento de las organizaciones juveniles del medio Atrato y la creación de tiendas comunitarias que garantizaran el autoabastecimiento de los pobladores en una época en donde “los únicos que andaban por el río eran los ‘paras’, los guerrilleros, y los misioneros”, como él mismo recuerda. En 1999 regresó a Bogotá por miedo a perder su vida, luego de que su amigo y colega, el padre Jorge Luis Mazo fuera asesinado llegando a la ciudad de Quibdó en un bote donde él mismo iba a viajar el día anterior.

Aunque muchos cuestionan su forma de ejercer el sacerdocio para él “la iglesia tiene un campo de acción que va más allá de una parroquia”, y recuerda que más allá de evangelizar, quiere transformar la vida de los otros a partir de una actitud de alegría y servicio pues uno de sus postulados reza: “Uno tiene que vivir significativamente para alguien, para poder ser recordado. Ese es el verdadero significado de la resurrección”.



Un cura afro en el movimiento de derechos humanos


Al llegar a Bogotá, el padre Emigdio continuó con su apostolado “mostrando que dentro y fuera de la iglesia lo afro es una gran riqueza”. Al llegar a Bogotá después de los días de guerra en el Atrato, emprendió de nuevo la labor del fortalecimiento de la pastoral afrocolombiana y en el 2005 fue delegado por su comunidad religiosa para hacer parte del movimiento afrocolombiano. En el 2005 fue delegado como secretario ejecutivo de la Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas – CNOA y desde allí promueve junto con las organizaciones afrocolombianas, procesos de construcción participativos, interlocución e incidencia política.

La apuesta desde la CNOA ha sido hacer incidencia política y visibilizar lo afro en distintos espacios políticos: “Muchas veces asistimos a un espacio simplemente para levantar la mano y decir: ‘Aquí estamos los afro’”.

Como Secretario ejecutivo, ha logrado posicionar la Conferencia como un interlocutor válido para hablar de las necesidades, los aportes y los derechos de la población afrocolombiana. Promovió la inclusión de la CNOA en las plataformas de derechos humanos, convocó a las organizaciones a realizar su plan estratégico, busca recursos y promueve espacios construidos entre todos. “No me interesa que nadie diga ‘Esto lo hizo el padre Emigdio’, me interesa que digan: “Esto lo hicimos entre todos, en la CNOA”.

Su llegada al movimiento de derechos humanos, como defensor de los derechos del pueblo afro, ha sido parte del recorrido que inició cuando empezó su vida sacerdotal en comunidades de base. Como integrante de la Mesa de organizaciones afrocolombianas y de otros espacios a los que asiste para llevar la voz de los afrodescendientes, parte de la base de que “siempre hay otra posibilidad de encuentro. Si no nos entendimos hoy, podemos entendernos mañana” y desde ahí, no duda en afirmar que hoy, la CNOA se ha constituido en un espacio de diálogo, concertación y paz.

Al preguntarle si estaría dispuesto a irse para otro país, el padre Emigdio, el padre chocoano, de túnicas de colores y togo (sombrero africano), no duda de afirmar: “Aquí me quedo. Me gusta Colombia a pesar de sus contradicciones. Tengo suficientes razones para amarla. Espero que algún día podamos sentir que es un país de todas y de todos”.

viernes, 12 de julio de 2013

Celebración episcopal de la canonización de la Madre Laura




La Iglesia católica hizo un llamado a la unión nacional y a la paz entre los grupos armados.  Invitó a pedir este don de Dios por intercesión de la Madre Laura Montoya, primera santa colombiana.  En la celebración estaban presentes la mayoría de los obispos de Colombia, un buen número de sacerdotes y misioneras lauritas, además de una gran muchedumbre que llenó la catedral.


La celebración dio espacio a los indígenas y a los afro para que visibilizaran su cultura y su espiritualidad y religiosidad.

 
La Pastoral Afro de Bogotá cantó una adaptación de "Vení a comé" para Santa Laura y le dedicó un alabao junto a sus reliquias.





martes, 9 de julio de 2013

Comunicado de la Diócesis de Quibdó (Colombia) sobre serie de televisión


LOS TRES CAÍNES EN BOJAYÁ
“La verdad os hará libres” (Jn 8, 32)

La serie Los tres Caínes, que en el mes de junio fue vista por miles de colombianos en el Canal RCN, tiene muchas tergiversaciones y errores históricos inaceptables. La Diócesis de Quibdó quiere hacer aclaraciones para beneficio de la comunidad chocoana y de Colombia en general, para evitar que después de once años se olvide la verdadera historia.

En los capítulos sobre la masacre de Bojayá, que costó la vida a 79 personas –incluidos 44 menores de edad-, esta serie comercial se basa en los testimonios malintencionados de los responsables de los trágicos hechos que enlutaron al Chocó, al tiempo que desconoce el punto de vista y el relato de las víctimas sobre los reales sucesos del 2 de mayo del 2002. Al hacer la serie faltó una investigación más profunda, no se recogieron testimonios de sobrevivientes, se distorsionó el papel profético de la Iglesia y el valor de la comunidad civil en medio de la guerra. El libreto muestra a guerrilleros y paramilitares aguerridos, una Iglesia cobarde, una comunidad débil y unos hechos erróneos.


La verdad es que la Iglesia chocoana fortaleció su trabajo apostólico desde los años 80, impulsó las organizaciones campesinas y la promoción de los Derechos Humanos ante el conflicto armado creciente en la región. Estas organizaciones y el valor civil de los campesinos fueron claves para mitigar el impacto de la guerra. La Iglesia, fiel a su compromiso evangelizador –a pesar de las críticas-, acompañó siempre a las comunidades, animó a sus líderes, acompañó a los resistentes, acogió a sus desplazados, interpeló a las instituciones, apoyó los retornos, denunció los abusos de todos los grupos armados, legales e ilegales, y selló su compromiso con la sangre de varios religiosos martirizados por los paramilitares en el Atrato. Fue este compromiso valiente con los humildes del Chocó lo que le valió el reconocimiento de la sociedad colombiana, que le otorgó el Premio Nacional de Paz en el año 2005.


La Iglesia y las organizaciones comunitarias manifestaron en reiteradas ocasiones su rechazo a la presencia de las guerrillas de las FARC y los paramilitares en la región, denunciaron sus abusos y advirtieron sobre los riesgos de la confrontación armada en medio de la población civil. Unos y otros hicieron caso omiso. Por otro lado, también se hicieron repetidos llamados a las instituciones del Estado para que hicieran presencia efectiva en el lugar. Se denunció la connivencia de la Fuerza Pública con los paramilitares y a finales de abril se dio la alerta temprana sobre el enfrentamiento inminente.

Muchos habitantes de Bellavista decidieron libremente refugiarse en el templo parroquial y en la casa de las Misioneras Agustinas en busca de protección. Los habitantes rechazaron los intentos de los paramilitares de refugiarse también allí y de usarlos como “escudos humanos”. Los misioneros de Bellavista enfrentaron con valor profético –unidos a los líderes del pueblo- los abusos de los actores armados. Ellos llamaron en vano la atención a las FARC sobre el riesgo de usar armas no convencionales al apuntar en dirección a los lugares en donde se refugiaba la población indefensa.


Esta verdad debe brillar ante la manipulación de la memoria histórica, para beneficio del pueblo, de sus organizaciones y para hacerle honor a sus mártires. Ojalá nuevas producciones más comprometidas con la verdad puedan registrar la memoria de las víctimas y hacer claridad para que un capítulo tan doloroso como este no se repita en nuestra historia.

¡Rechazamos la manipulación de la historia del pueblo chocoano!

¡No al olvido y a la pérdida de la memoria histórica de nuestro pueblo!

Que el Dios de la vida siga bendiciendo nuestro compromiso evangelizador.


Quibdó, en la fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo de 2013.


Templo de Bellavista, Chocó (Colombia)

Fuente: Diócesis de Quibdó en Facebook (implica  estar registrado para ver)


miércoles, 3 de julio de 2013

Taller Bíblico Afro en la Pastoral Afrocaleña




TALLER BÍBLICO:

TEOLOGÍA ESPIRITUAL AFROAMERICANA


Dirigido a grupos parroquiales, Comunidades del SINE, Jóvenes, Catequistas, grupos de oración y sacerdotes, religiosos y religiosas trabajando en sectores con mayor población afro.


SÁBADO 6 DE JULIO DE 2013


LUGAR:  CENTRO DE PASTORAL Y ESPIRITUALIDAD AFROCOLOMBIANA DE LA ARQUIDIÓCESIS DE CALI

CALLE 44 # 41D- 21 - Barrio Unión de Vivienda Popular

Cali, Colombia


HORA:  2:00 pm - 6:00 pm

Se concluye con la Eucaristía Afro en la parroquia de San Antonio


PONENTE:

P. Neil Alfonso Quejada Mena, delegado nacional de Pastoral Afrocolombiana   P. Neil Alfonso Quejada Mena
Delegado Nacional de Pastoral Afro


INVITA:  Pastoral Afrocolombiana de la Arquidiócesis de Cali


ENTRADA LIBRE - LLEVAR BIBLIA


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PASTORAL AFROCALEÑA
Centro de Pastoral y Espiritualidad Afrocolombiana
Calle 44 No. 41D-21
Barrio Unión de Vivienda Popular
Tel. 327 14 39
Cali, Valle - Colombia

pastoralafrocali@gmail.com
www.pastoralafrocali.blogspot.com
http://axe-cali.tripod.com/cali/


jueves, 8 de noviembre de 2012

** Obispo de Buenaventura lanza un SOS por la situación de violencia




"Llamamos a un SOS a la opinión nacional e internacional, para que pongan atención a Buenaventura y podamos salir de la crisis". Estas son las palabras de preocupación que expresa Monseñor Héctor Epalza Quintero, Obispo de esta Jurisdicción, ante la grave situación de violencia que se vive en esa región del país.



El prelado manifestó su preocupación por el enfrentamiento que se está dando entre los grupos paramilitares autodenominados "La Empresa y "los Urabeños", quienes se disputan el control del territorio y el dominio de zonas de desarrollo portuario, rutas de narcotráfico, y recursos minerales.


Advirtió que esta situación de violencia está llevando a asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados que la misma Personería del municipio constata.

Según registros oficiales citados, a partir del 6 de octubre se han generado 40 homicidios que se han realizado con barbarie y sevicia, 35 balaceras y 75 desapariciones reportadas desde la Personería local en lo que va corrido del año.

"La Comisión de Vida, Justicia, Solidaridad y Paz de la Diócesis de Buenaventura, a través de un comunicado, hace esta denuncia pública que yo como pastor respaldo totalmente porque creemos que la realidad de Buenaventura, el momento crítico que vive, no sólo es de competencia de las autoridades del distrito de Buenaventura, sino del Departamento y la Nación..., aseguró Monseñor Epalza Quintero.

"Hacemos un llamado urgente al Gobierno Nacional y a las diferentes instancias de investigación y control, al Ministerio Público para que ejerciendo sus obligaciones constitucionales y legales brinden medidas de protección y garantía de sus derechos a las comunidades y el territorio", agrega el comunicado.

El mensaje llama la atención además, para que organismos de derechos humanos nacionales e internacionales conozcan la realidad y ayuden a visibilizar "la situación de barbarie que sufren constantemente los habitantes de la ciudad, en especial de las zonas y barrios de bajamar y comunidades rurales".

"Con dolor en el alma decimos que nos tienen que dar una mano para que precisamente esta realidad de Buenaventura no se trate sólo con la fuerza, sino que nos ayuden a encontrar salidas a estos problemas sociales y estructurales que padece esta ciudad y el puerto de Buenaventura, finalizó el prelado. 

Clic para descargar comunicado

Fuente: http://www.cec.org.co/index.php?option=com_content&view=article

 

miércoles, 30 de mayo de 2012

“Arrear el muerto”: sobre las nociones de trabajo en las religiones afrocubanas practicadas en Bogotá



2011 “Arrear el muerto”: sobre las nociones de trabajo en las religiones afrocubanas practicadas en Bogotá. Revista Maguaré Vol. 25, No. 2, 89-119. Bogotá, Universidad Nacional de Colombia.

A las religiones afrocubanas les son consubstanciales las ideas del trabajo y la brujería. Las cuales introducen dimensiones del ser humano que de lejos rebasan las relaciones de éste dentro del mundo fenoménico. El trabajo y la brujería abren la puerta a la enfermedad y a la muerte, dramática correlación en la que el sujeto aparece vinculado indisolublemente a una realidad trascendente, a la naturaleza y a la comunidad. La discusión que aquí se presenta emerge desde la experiencia etnográfica y las narrativas de algunos participantes de estos sistemas religiosos en Bogotá, en los que se verá como principales protagonistas a los nfumbi y eggun, como es usualmente referido el muerto o los muertos en dichos sistemas de referencia.

 
Palabras Claves: trabajo, brujería, muerto, santería, palo monte, espiritismo, Bogotá.

(lastimosamente, la mayoría en inglés)

 

lunes, 23 de abril de 2012

AfroAmérica: Ritos fúnebres de origen africano en la Costa Pacífica Colombiana

Universidad Nacional Autónoma de México,
Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe,
Sociedad de Estudios Culturales Nuestra América.

Proyecto PAPIIT IN-402610 Estudios Afroamericanos:
“Aportes Africanos a las Culturas de Nuestra América”

INVITAN AL

Seminario Permanente Afroamérica:
“Los aportes africanos a las culturas de Nuestra América”

Presenta:


 
“Ritos fúnebres de origen africano en la Costa Pacífica Colombiana”



Jueves, abril 26 de 2012
5:00 pm - 7:00 pm
Auditorio Leopoldo Zea
Piso 3 de la Torre II de Humanidades
Ciudad Universitaria, México


Con la participación de:

Mtra. Nhorma Ortiz Perea (UNAM, Colombia)


Para ver el abstract de esta ponencia da clic aquí
Para su sesión, Nhorma Ortiz pidió escuchar con atención de la canción "Catiá catiadora"; para ver la letra dé clic aquí

lunes, 27 de junio de 2011

Eduardo de la Serna: Una reflexión sobre la “espiritualidad” Mi paso por Tumaco


Creo que “espiritualidad” no se trata alimentar una parte de la persona humana, la interior (“el espíritu”), y llenarla de nutrientes, o de “cosquillas”. Eso me parecería dualista, y además dudosamente evangélico. Eso permitiría –en la práctica- que sólo quienes tienen la ocasión, puedan ser “espirituales”. Así, unos –por pertenecer a la vida “religiosa”, por ejemplo, podrían serlo, mientras otros –en general los laicos, con la excepción de aquellos/as que “no tienen nada que hacer”- difícilmente sean verdaderos espirituales. Unos –los primeros- tienen oportunidad de rezar, leer libros “espirituales” (que alimentan o hacen “cosquillas” en el espíritu), participar de sacramentos, mientras que los otros –el 99%- no tienen esa oportunidad. Y serían –en la práctica- una suerte de “cristianos de segunda categoría”, casi “de ocasión”.

Por el contrario, creo que “espiritual” es todo aquello o aquella persona que en su vida es conducido por el Espíritu de Dios, y colabora en esa conducción. Se trata de la vida toda, no de un momento de esta, del que sólo puede gozar quien “tiene tiempo”.

No voy a cuestionar a los primeros, a los que pueden aprovechar para leer buenos libros, en especial la Palabra de Dios, tener momentos fuertes de oración o participar de sacramentos, aunque –si tuviera la ocasión- me gustaría alertarlos sobre la posibilidad de que esas circunstancias los alejen de la vida cotidiana, precisamente de la vida según el espíritu, y creyendo ser espirituales se vuelvan todo lo contrario, por no saber reconocer el espíritu allí donde sopla. Evadirse de la realidad entre “salmos, himnos y cantos espirituales” no es espiritualidad sino todo lo contrario. Por evasión, precisamente.

Mi reciente experiencia en Tumaco fue –para mi- profundamente espiritual. Creo tener los ojos y los oídos entrenados para reconocer las cosas de Dios (o las que no lo son, que a veces es el mismo camino). No me creo ni soberbio, ni paternalista, ni “iluminado” por atreverme a decir que estoy convencido que ciertas cosas “son” y otras “no son” voluntad de Dios; ¡y atreverme a decirlo! Y aprender a escuchar o ver esa voluntad de Dios es –precisamente- espiritualidad. ¿Dónde sopla el espíritu de Dios en medio de la vida, y de la muerte? ¿Qué dice –o susurra- entre balas, llantos o risas de niños?; ¿por dónde camina entre palafitos, puentes desvencijados y esquivando moto-taxis?

Mirando la gente, sufrida y cálida, pacífica y profundamente humana, no puedo sino reconocer que allí también está el espíritu de Dios. O especialmente allí. ¿Cómo es posible que mujeres signadas por la violencia, a las que mataron un marido, o hijo/s sigan siendo cercanas, fraternas (sororales, para ser precisos en este caso), te reciban en su casa y no veas odio en sus ojos? ¿No está presente allí el espíritu? ¿No es ese mismo el espíritu que debemos beber y saborear? Las puertas abiertas, los niños jugando en la calle o en el agua, los saludos constantes, ¿no son vida, alegría y paz? ¿No son frutos de la presencia del espíritu? Aprender a ver brotes de vida no se trata de ilusión, u “opio del pueblo”, precisamente; es todo lo contrario. Se trata de tener sensibilidad y caminar junto a “la gente” porque es precisamente allí donde está soplando el espíritu. ¿No sería extraño que pretendamos que el espíritu de Dios -¡Dios mismo!- se limite a templos, liturgias o libros? ¿Se encierre en ellos? Debo decir, sin ninguna pretensión de mi parte, que soy testigo que el Espíritu de Dios está en Nuevo Milenio, o soplando por las calles de Tumaco. Precisamente entre las balas, o entre la desocupación, entre las pobres escuelas de pobres o las mujeres sin dientes y golpeadas, entre el alcohol y la pobreza miserable; allí, entre la inhumanidad. Allí está el espíritu de Dios como resistencia, o “aguante”, allí está como calidez humana, como sonrisa frecuente o como lágrimas, como palabra acogedora, como hospitalidad, o solidaridad, en suma: como humanidad. Curiosamente el espíritu de Dios parece encontrarse en medio de lo más humano o inhumano, y no tanto en lo aparentemente “divino”. Pero creo que hay que aprender a escucharlo, a verlo. Y creo que de eso se trata la “espiritualidad”.


Sin duda alguna creo que Tumaco es mucho más parecida a Nazaret o Cafarnaum que Buenos Aires, o Bogotá. Es precisamente en un pueblito como ese donde Jesús dijo que el “reino de Dios se está acercando”; es en un pueblito como ese donde es más fácil comprender que el reino se parece a una red de pesca, o donde Pablo puede coser carpas, o donde un trabajador manual esperar que venga alguien a contratarlo, o la mujer preparar la masa de los panes, o dónde conviene poner la lámpara en la casa, o hacer memoria de cuando podían sembrar y cosechar, antes que llegara el glifosato. Creo que en sus oídos las parábolas de Jesús resuenan de otra manera. De ese Jesús que vino a “anunciar la buena noticia a los pobres”. Creo que las luces de neón impiden habitualmente ver la luz viva poniéndola bajo un nuevo celemín, las bocinas de los autos aturden los murmullos de los niños que cantan, y el cemento no suele dejar crecer los lirios del campo. No que Dios sea ajeno a la ciudad, pero sí que la ciudad, las rejas, los guardias, con frecuencia suelen golpear a la mujer del Cantar impidiéndole el encuentro con el amado. No que el espíritu deje de soplar también en la ciudad, pero sí que es más fácil de escuchar entre risas de niños que entre motores, entre llantos de mujeres que entre anuncios de TV. Ciertamente otro entrenamiento de ojos y oídos es necesario en la ciudad, porque allí también sopla el espíritu de Dios, pero sin dudas conviene entonces empezar por mirar bajo los puentes, en los chicos de la calle, en los asilos o comedores, para poder empezar desde los últimos, como proponía Jesús.


Pero lo cierto es que en Tumaco fui testigo que está el Espíritu Santo, y mi paso por calles y casas, puentes y cañas, lágrimas y risas fue un fuerte momento de espiritualidad. Vi el rostro del Espíritu, o –mejor- el rostro con que el Espíritu eligió mostrarse y hablar, ¡rostro negro!, con danzas y juegos, con gozos y esperanzas, dolores y llantos, rostro humano. Muy humano. Y creo haber gozado de ese soplo del espíritu, de ese paso por mi vida. ¡Y no puedo callar lo que he visto y oído!


Eduardo de la Serna
Junio 2011


[1] Tumaco es una ciudad del Departamento de Nariño, Colombia, frontera con Ecuador. Según los diarios, “la posibilidad de ser asesinado en Tumaco es ¡9 veces mayor! Que en el resto de las ciudades de Colombia. En el año 2011, dicen, hubo 360 asesinatos. Y son 100.000 habitantes. Más del 90% son afros, pobres, mal ocupados. La guerrilla, los paramilitares (enfrentados entre ellos) marcan “a fuego” el clima de violencia. A veces, ser sicario por $ 10.000 (aprox. U$A 5) es una buena manera de “hacer unos pesos”. Tener un mototaxi, o “conchear” (salir a buscar moluscos), es otra... Las fotos de esta nota son mías.


domingo, 2 de enero de 2011

La descendencia africana en Colombia

Lunes, 2 ene 2011 (RV).- (Audio)   Desde la óptica de la Iglesia en Colombia, hoy conversamos con el fraile franciscano Mario Rafael Toro, director del Área de Etnias y del Departamento de Promoción de la Unidad y el Diálogo de la Conferencia Episcopal de Colombia.  El nos habla de la población afrocolombiana, palpitante en aquella porción del Continente de la Esperanza. Radio Vaticano agradece su disponibilidad para conversar con nuestro auditorio sobre la situación de aquellos pueblos, y compartir las iniciativas que desde la Iglesia se están implementando para su promoción. 

ENTREVISTA COMPLETA AUDIO RealAudio   MP3

Producción: Patricia L. Jáuregui Romero



jueves, 25 de febrero de 2010

Pastoral Afro en Barranquilla: Raza viva para servir a la Iglesia



“Dios tiene el color de todos los pueblos porque Él nos ha creado a su imagen y semejanza. Somos lindísimos y lindísimas como Él, y nos quiere a todos en amor y en paz”, fueron las palabras del presbítero Neil Alfonso Quejada Mena, Coordinador Nacional de la Pastoral Afrocolombiana CEPAC, para referirse al verdadero significado de esta en cada una de las diócesis del país. Dios está en medio de cada ser humano y reconoce la diversidad de todos; estamos llamados a trabajar por la unidad de la Iglesia.

En pocas palabras, el padre Neil describió la Pastoral Afrocolombiana como: “acción evangelizadora de la Iglesia católica que promueve integralmente el pueblo afro para que este desde su identidad socio histórico cultural ayude a la construcción del Reino de Dios”.

Pero, ¿Por qué hablar de esta Pastoral en el periódico Kairós? no es para menos, y es que desde el mes de enero contamos con la Pastoral Afrocolombiana en la Arquidiócesis de Barranquilla y su delegada es la hermana Michelline Towanow. Lo más importante para destacar es que Barranquilla abrirá sus puertas del 4 al 8 de mayo para recibir a todos los afrocolombianos que de diferentes rincones del país vienen para el diecinueveavo congreso nacional a celebrarse este año en La Puerta de Oro de Colombia, el tema será: Los Afrocolombianos y el bicentenario. Barranquilla será testigo de la muestra más alegre, con sabor y tumbao de cada afrocolombiano que llegue a estas tierras.

A nivel nacional para la Pastoral Afrocolombiana es muy importante y les llena de alegría el saber que desde hoy, existe una representación del pueblo afrocolombiano a nivel de Iglesia en el Atlántico. El padre Neil expresa: “El hecho que exista la Pastoral Afrocolombiana en esta ciudad ayudará a generar un ambiente de Iglesia como lo han venido trabajando para que desde la diversidad se construya la unidad y no desde la uniformidad. Pensamos que la Arquidiócesis va a tener grandes frutos y beneficios en el sentido pastoral, ya que mucha de su población es afro, podemos decir que Barranquilla tiene un 85% de este grupo étnico. Estamos aquí presentes y la Iglesia va a reconocer ese aporte de la población afro y los afro van a ver la Iglesia como una madre que reconoce a sus hijos desde su diversidad”.

¿Qué destacar de la Pastoral Afrocolombiana?
 

La Pastoral Afrocolombiana tiene en cuenta la cultura, valores, historia, luchas y fracasos de aquellos grupos afros que han perdido la esperanza. Busca descubrir el rostro de Dios en las poblaciones afro para que tengan vida y sean discípulos y misioneros de la Iglesia. En Colombia están presentes en 18 jurisdicciones, entre las que se destacan, Quibdó, Tumaco, Cali, Buenaventura, Buga, Popayán, Apartadó, entre otras.

El objetivo de esta pastoral es apoyar el fortalecimiento de la identidad y el proceso organizativo a nivel nacional, también unificar criterios entre los agentes de pastoral afros y no afros que acompañan al pueblo.

Lo expresado por la Pastoral Afrocolombiana en Barranquilla

La hermana Michelline Towanou, Delegada Arquidiocesana para la Pastoral Afrocolombiana expresa: “Estamos iniciando y hemos realizado visitas en las comunidades afro del departamento del Atlántico, hay un número importante de esta población, especialmente en barrios y colegios. Se han conformado comités que son los líderes en cada comunidad, cada uno de manera comprometida se ha dado a la tarea de resaltar la importancia de esta Pastoral, especialmente por el aspecto espiritual. La idea es caminar en el paso de lo que se está trabajando a nivel nacional para que los afrocolombianos que habitan en este departamento se sientan parte de la Iglesia y participen activamente de su identidad, con el orgullo de su riqueza y aporte en la vida especialmente parroquial”.

La invitación es para que todo aquel que se reconozca afro y tenga la buena voluntad de conocer de qué se trata la Pastoral se comunique a los teléfonos: 360047–3690767 ext. 115 o escribir a mtowanou@arquidiocesisbaq.org


Fuente: http://kairosbaq.blogspot.com/2010/02/pastoral-afrocolombiana-raza-viva-para.html