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jueves, 24 de octubre de 2013

Mons. Epalza, de Buenaventura: "Quieren que sea un perro mudo"


Q'hubo Cali - 20 de octubre de 2013 (p. 2-3 y contracarátula)


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Por Yesid Toro, reportero de Q'hubo

“Yo no tengo nada más que decir, ya todo se ha dicho”.

Después de dos días buscándolo para entrevistarlo, después de siete meses de silencio en los medios, el obispo de Buenaventura, monseñor Héctor Epalza Quintero, aceptó hablar.

Su silencio, desde marzo pasado, no es de cobardía. Es rabia, impotencia, dolor. La última vez que levantó públicamente su voz fue para decir que Buenaventura es una vergüenza mundial, que hay barrios donde pican a la gente dentro de las viviendas, que hay grupos armados que se quieren meter a los colegios para reclutar a los niños, que lo del Puerto debe ser considerado un caso especial de lesa humanidad. Entonces, fue nuevamente señalado por algunos como un alarmista.

Pero la gente sabe que cuando 'Moncho', como le llaman cariñosamente los feligreses, alza su voz es porque en ella lleva miles de confesiones y súplicas de quienes no pueden decir nada por temor a que los maten. Otros quizás ya están muertos.

Recientemente a los únicos a los que ha dedicado su tiempo han sido las desconsoladas madres y a los padres, a las esposas y a los hijos, a las viudas que llegan a su despacho trastornadas por las atrocidades vividas: un hijo al que hallaron desmembrado, una hija violada, una esposa enferma de cáncer y de tristeza tras el asesinato de su esposo, una mujer que oyó cómo un hombre suplicaba que no lo mataran en una de esas 'casas de pique' a pocas casas de la suya, un familiar desaparecido.

"EL MEJOR SERVICIO QUE LE PUEDO PRESTAR A LA GENTE ES HABLAR POR ELLOS". Dijo monseñor cuando se le preguntó por sus pronunciamientos contra el gobierno local.

"LA VIOLENCIA HA ENFERMADO A LA GENTE, LE HA HECHO PERDER SUS VALORES".
En este caso monseñor se refirió a los que padecen la violencia, pero también a los que han aprendido a tener connivencia con la corrupción.

Acompañando a un grupo de mujeres víctimas de la desaparición forzada durante un plantón por la paz
Monseñor sale de su oficina en la Diócesis de Buenaventura escoltado por dos hombres. Eso recuerda que aquel santandereano de cabellera blanca y de ojos pequeños es amado por miles y odiado por unos pocos que lo quieren callar, asesinarlo.

En 2006 tuvo que salir de la ciudad. La Nunciatura en Colombia le recomendó abandonar Buenaventura por las amenazas de muerte que recibió tras denunciar la filtración del crimen organizado en la Policía del Puerto.

También ha sido amenazado por la guerrilla, por los paramilitares, por las bandas criminales, y amedrentado muchas veces por sectores oficiales, de las fuerzas armadas y hasta por políticos locales.

Precisamente son los alcaldes los que menos se la han llevado bien con Monseñor. No tuvo buena relación con Saulo Quiñónez, ni con José Félix Ocoró.

Y ahora, en los pasillos del CAM, los amigos del alcalde Bartolo Valencia dicen que monseñor es un "alarmista y un bochinchero". De hecho, el alcalde, la principal autoridad civil de la cuidad, y monseñor Epalza, el máximo representante de la Iglesia Católica, no se hablan mucho.

Monseñor se ha levantado como el vocero de miles de bonaverenses que no sólo sufren por la violencia. La pobreza extrema, el desempleo, la falta de infraestructura y la corrupción son otros males que el jerarca católico quiere ayudar a curar.

- Usted dice que ya no tiene más qué decir. Pero cuando está frente a tantos feligreses que se abrazan en la misa, ¿no cree que vale la pana segur siendo la voz que clame por ellos?

"Claro. La lucha por la verdad sigue. La situación de Buenaventura amerita tener estos soldados de la fe y de la verdad, gente sirviendo y buscando esos caminos de solución. Más que denunciar hay que tocar las puertas de los que tienen en sus manos el poder: el alcalde, el gobernador, el Gobierno Nacional”.

La seguridad de Monseñor ha sido redoblada desde que denunció hace unas semanas que en un colegio de la Comuna 12 varios hombres armados intentaron reclutar a unos estudiantes. Dura situación para un nortesantandereano que nunca imaginó llegar a ser obispo de Buenaventura.

Héctor Epalza vivió de niño en una finca ganadera de su abuelo, en el municipio de Convención, donde su padre era el administrador.

"Era un pueblito sano", recuerda. "Pero la guerrilla acabó con todo. Mi familia era raizal, aunque el apellido Epalza procede del Valle de Orozco en el País Vasco, y creo que por eso hay pocos Epalza”.

Esos años, entre vacas, ovejas y caballos lo conectaron con la naturaleza. Y con algo que todo servidor cristiano debe tener: el pastoreo de sus ovejas. “Hay que estar untados de ovejas, a eso nos mandó el Señor”.

Cuando tenía 15 años, parte de ocurre de su familia migró a Cali. Y el niño que pasaba sus días entre corrales y tardes calurosas del oriente comenzó a ver cómo el destino le mostraba adónde iba a llegar. Ingresó al Seminario Menor de la Arquidiócesis de Cali.

Monseñor lleva 9 años en Buenaventura. Tiene 73 años de edad y 43 años de trabajo pastoral desde que fue ordenado sacerdote el 14 de julio de 1965, para convertirse en el primer sacerdote de la Arquidiócesis de Cali.

La comunidad quiere a mons. Epalza; reconoce su capacidad de escuchar.
Actualmente está al frente de 17 parroquias del área urbana y tres del área rural de Buenaventura. Es el pastor de 400 mil ovejas.

- ¿Qué lo llevó a convertirse en sacerdote?

"Siempre estuve en contacto con la pobreza. En las primeras parroquias de Cali: la de San Alberto Magno y la Santísima Trinidad; en Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Robles, Valle. Siempre ha habido injusticias y eso hace que uno se comprometa más”.

A Buenaventura fue por primera vez cuando tenía 17. Guarda con cariño una anécdota con el entonces obispo de esa ciudad, monseñor Gerardo Valencia, en el año 1968. "Aquí mismo donde estamos - la casa cural de la Catedral de San Buenaventura - monseñor Valencia me sirvió el desayuno. ¡Qué iba a imaginar él que le estaba sirviendo al que un día sería su predecesor!".

- Y de esa Buenaventura a la de ahora, ¿qué ha cambiado?

“No mucho. Para mí es motivo de alegría ir a los barrios y que la gente me agradezca por decir la verdad de lo que pasa. Pero lo doloroso es cuando uno ve gente sumida en el miedo. Doloroso porque uno oye por las emisoras la lectura de un comunicado de la ciudadanía en un barrio clamando para que para que cese el reclutamiento. Eso está llenando de miedo a la gente, sobre todo a los padres y a las madres”.

Semana de dolor
Recientemente se realizó la Semana por la Paz en Buenaventura; la celebración la empañaron varios asesinatos, entre ellos el de un hombre cuyo cuerpo fue desmembrado en un barrio donde mons. Epalza celebró una jornada con la comunidad.  Este caso fue denunciado por él.

- Uno recorre los barrios y oye hablar sobra niños que recogen partas de los cuerpos en bajamar, muertos destrozados a machete, golpizas a repartidores de leche por no pagar 'vacuna', sólo por enumerar algunas atrocidades. ¿Qué otras barbaries están ocurriendo?

"Ojalá fueran casos aislados como dicen aquí las autoridades. Pero es una realidad y ocurre en los barrios. A mi despacho llegan sobre todo mujeres enfermas y angustiadas. La gente en Buenaventura está enferma psicológicamente por culpa de la violencia. Esta cadena de barbarie no es un invento, peor es la indiferencia. Ojalá las autoridades se dedicaran a acabar con esta inhumanidad”.

ALGO QUE PASA TODOS LOS DÍAS EN BUENAVENTURA ES EL DESPLAZAMIENTO FORZADO. OCURRE MUCHO EN LA COMUNA DOCE.

- Uno ve mucho dinero en las calles; carros lujosos y gente que toma licor casi todos los días. ¿Por qué esta opulencia en medio de tanta miseria?

“Buenaventura es una ciudad de contrastes. Aquí más de la mitad de la gente es espectadora de la riqueza. Lo que usted vio, esa opulencia, es un lunar en medio de tanta pobreza".

Mons. Epalza sonríe entre 2 mujeres, mientras sus escoltas lo cuidan en la catedral.
- Cuando usted alza la voz todos se molestan. ¿Qué les mandan a decir?

"Hay una molestia muy grande porque aquí hay mucha gente que quiere que yo sea como un perro mudo. Pero seré quien siga ladrando, gritando. No me van a callar. Esos que se molestan viven en una Buenaventura imaginaria, ¡pero que vayan a los barrios donde está la barbarie! ¡Donde está la pobreza! Esa Buenaventura no parece que viviera en el Siglo XXI".

155 homicidios van en Buenaventura en 2013: Medicina Legal.

- ¿Usted no le jala las orejas a sus feligreses por escoger malos gobernantes?

“Un rector de la Universidad Nacional dijo que hay dos cánceres que se comen el Pacífico colombiano: la corrupción y la falta de infraestructura. La gente vende los votos pero olvidan que se cargan un problema para cuatro años. La corrupción se debe acabar, es lo que no deja progresar a un pueblo. En Buenaventura, en los 9 años que llevo nunca se ha hecho una gran obra. Miren nada más la doble calzada Mediacanoa-Buenaventura".

- ¿Habla con el alcalde Bartolo Valencia?

"Muy pocas veces. No hemos conversado mucho”.

Al comienzo de este diálogo usted dijo que no tenía nada más que decir. ¿Está cansado de hablar y que al Gobierno no actúe?

“Uno se fatiga, pero Dios me da la fuera. Los otros obispos me han apoyado, la ONU, y la gente. Así que la gente es lo más importante y hay que luchar por ellos".

Monseñor, mientras responde limpia el sudor de su frente y mira el reloj. Acaba de realizar una misa de dos horas donde pidieron por la beatificación de Luis Amigó, creador de los Terciarios Capuchinos. A su lado, los dos escoltas observan cada movimiento y ojean a cada persona que quiere acercarse en prelado.

Además de las largas filas para recibir la comunión, al final de la ceremonia, los feligreses hacen otra para tomarse una foto con monseñor, para saludarlo o para contarle algún dolor.

No es sólo ese héroe de carne y hueso al que hallan a toda hora, sino que es su pastor, el que habla por ellos y es capaz de contar esas terribles violencias que los fusiles y las pistolas callan.

- ¿Tiene miedo de que lo maten?

"El único dueño de la vida es Dios. Desgraciadamente en esta situación hay gente que cree que puede acabar con la vida de uno. Hay sicarios, actores armados. Yo estoy en peligro, pero en Buenaventura todos estamos en peligro de muerte. Quienes crean que esa es la solución los invito a cambiar; recuerden que Dios los llamará a cuentas. Y como dice la Biblia: el que a hierro mata, a hierro muere”.



miércoles, 28 de agosto de 2013

Martin Luther King, el Gandhi afroamericano


Memorial de Martin Luther King en Washington D. C.
Foto:WFU.edu

La década de 1960 fue un tiempo de grandes transformaciones, de sueños hechos realidad, como la llegada del hombre a la Luna, de utopías juveniles como el mayo francés o la primavera de Praga, pero también de pesadillas como el apartheid, la amenaza nuclear y la crisis de los misiles. Fue la década en que surgieron los hippies y el amor libre, la conciencia ecológica y la música de The Beatles, mientras la televisión se convertía en el medio de masas de la aldea global. En este escenario, se produjo esa extraordinaria cruzada a favor de los derechos civiles de los afroamericanos liderados por un pastor baptista que proclamaba la no violencia, y hablaba de sueños y tierras prometidas.

"Desde muy joven decidí dar mi vida por algo eterno y absoluto.  No por los pequeños dioses que están hoy aquí y mañana se han ido, sino por Dios, que es el mismo ayer, hoy y siempre" (Rediscovering lost values, febrero 28 de 1954).

"Creo que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrán la última palabra en la realidad.  Por eso creo que el bien, temporalmente derrotado, es más fuerte que la maldad triunfante" (Acceptance speech at the Nobel Prize, diciembre 3 de 1964)

"La discriminación es un perro infernal que ladra a los negros en todos los momentos de su vida para recordarles que la mentira sobre su inferioridad es aceptada como verdad en la sociedad que los domina" (discurso en la Southern Christian Leadership Conference, agosto 16 de 1967)


Martin Luther King (1929-1968) era en cierto modo un predestinado. Había nacido en Atlanta, Georgia, en el interior de una familia cristiana, y estuvo desde muy niño imbuido del espíritu religioso de esa iglesia negra sureña, de cánticos y sermones encendidos; sin embargo, también vivió en carne propia la maquinaria de la discriminación en la sociedad de Estados Unidos, donde el mundo había sido partido en dos, entre blancos y negros, entre privilegiados y excluidos.

En 1954, se hizo cargo de una iglesia baptista en Montgomery, Alabama, y ahí inició su prédica por los derechos civiles. Se puso a la cabeza de miles de afroamericanos que boicotearon el sistema de buses de la ciudad debido a un incidente que marcó un antes y un después en la lucha por la igualdad: el arresto de una mujer negra, Rosa Parks, quien se negó a ceder su asiento a un hombre blanco en el autobús, tal como lo mandaba la ley. Durante 382 días, hombres, mujeres y niños afroamericanos caminaron por las calles sin subir al transporte municipal, hasta que la ley segregacionista fue abolida, un triunfo que no estuvo exento de acciones represivas y de atentados contra la casa de Luther King y otros líderes de la resistencia.

A diferencia de personajes como Malcolm X o grupos como las Panteras Negras, que proponían la violencia, el ojo por ojo, como respuesta a la discriminación, Luther King empleó otro tipo de fuerza: la resistencia pacífica. Y lo hizo siguiendo el modelo de Mahatma Gandhi: “Fue la figura que lo inspiró”, dice Mbare Ngom, profesor de la Universidad de Morgan, en Baltimore (Estados Unidos), quien el lunes pasado dio una charla sobre Luther King en el ICPNA de Miraflores (Lima), como parte de las actividades del Mes de la Historia Afroamericana. “Él supo estar ahí y galvanizar toda esa energía, toda esa cólera, llevándola por otro territorio, el de la no violencia. Esto jugó a su favor”, afirma el académico.
Estudiante atacado con perro policía
en Alabama en 1963 (foto:TCC.edu)
“El país se horrorizó cuando vio cómo unos ciudadanos desarmados que solo querían marchar de una ciudad a otra eran golpeados por la policía con una fuerza desproporcionada, perseguidos con gases lacrimógenos y perros”.

“Todo esto despertó a mucha gente que no quería ver el problema de la segregación racial”, agrega Ngom. Un papel trascendental jugó la emergente televisión de los sesenta, que llevó las terribles imágenes a todos los hogares de la clase media estadounidense.

Para 1963, después de numerosos arrestos, atentados y asesinatos contra ciudadanos afroamericanos por parte de la policía y organizaciones extremistas, ya existía plena conciencia en amplios sectores de la sociedad y la política de Estados Unidos de que la discriminación racial debía llegar a su fin.

Fue entonces cuando Luther King encabezó la gran marcha por el trabajo y la libertad a Washington. En las afueras del Capitolio, ante 250 mil personas venidas de distintos estados, pronunció su célebre discurso “Tengo un sueño”. “Era un orfebre de la palabra. Su sueño significaba igualdad, inclusión y eliminación de la pobreza. Él quería ver al hijo del antiguo esclavo y al hijo del antiguo dueño de esclavos sentados juntos en la misma mesa de la hermandad”, afirma Mbare Ngom.

En 1964 le dieron el Premio Nobel de la Paz, pero nunca dejó de ser ese sencillo pastor baptista, hogareño y sensible a los problemas de su comunidad: “Era una persona generosa”.

“El día que lo asesinaron, cuando fue a apoyar a los trabajadores que recogían la basura en Memphis, no tenía que estar ahí, pues estaba enfermo y le habían recomendado quedarse en cama, pero cuando le dijeron que había personas que querían oírlo, se levantó y fue a verlas”, relata Ngom.

Como una premonición, le había dicho a la multitud en el Mason Temple: “He visto la tierra prometida, pero es posible que no llegue ahí con ustedes”.

Horas después, el 4 de abril de 1968, fue asesinado por un francotirador de un disparo en la cabeza. Tenía solo 39 años.

¿Conspiración?

Se ha escrito mucho sobre la muerte de Luther King, sobre si el autor confeso, James Earl Ray, fue el verdadero autor del disparo o si existía detrás una conspiración.

El profesor Ngom señala: “Al principio, hubo sospechas de que el FBI era parte de la conspiración, porque Ray primero confesó y más tarde se desdijo. Hasta ahora no se sabe si fue el acto de un individuo o de alguien que actuaba como parte de una conspiración. A mí no me sorprendería ninguna de las dos posibilidades”.
King por poco no incluye la frase ‘Tengo un sueño’

Clarence Jones, de corbata negra,
detrás de Luther King en 1963 (Foto:NPR)
Clarence Jones estaba a 15 metros de su jefe, Martin Luther King Jr., en un día soleado de 1963 cuando King pronunció el discurso que cambiaría para siempre las relaciones raciales en Estados Unidos. Hoy, 50 años después, Jones recuerda que las palabras “tengo un sueño”, no estaban en el texto que King preparó y comenzó a leer ese día. De repente, King recuperó una frase que había usado antes con poco impacto, según Jones, abogado, confidente y escritor de discursos de King. El discurso fue pronunciado ante 250.000 personas que acudieron a Washington D.C. en una marcha a favor de los derechos civiles, en un momento en que era ilegal que negros y blancos se casaran en muchos estados, y unos meses después de que manifestantes en Alabama fueron atacados con perros de la policía y mangueras de incendios.
Jones contó que los primeros siete párrafos los leyó tal cómo él los escribió y “todo lo que dijo después fue espontáneo”.
Una pieza retórica de poderosos efectos
Uno de los más bellos discursos de la historia lo pronunció aquel líder integracionista negro que desde las gradas del Lincoln Memorial sacudió los cimientos de una nación. Era el 28 de agosto de 1963 y más de 250 mil personas se habían congregado para escuchar las palabras de Martin Luther King. La potente voz de King rugió desde las bases del monumento de Abraham Lincoln: “Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la Emancipación. Este trascendental decreto significó un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia”.
Policías empujan a los manifestantes
en Mississippi, 1966 (Foto:Lipstickalley)
Procuró dar consolación a los asistentes: “Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde, en su búsqueda de libertad, han sido golpeados por la tormenta de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policial”.
La pieza oratoria no hizo concesiones al agotamiento: “Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país”.

No podría ser sino un discurso de reconciliación: “Hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio”.

Luego dijo a toda voz: “Hoy les digo a ustedes que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño americano”.

Se refería al sueño de la libertad y de las oportunidades, aquel que Thomas Jefferson plasmó en la Declaración de Independencia.

De allí la frase de King: “Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.

Desgarra, asimismo, el giro que toca en torno al futuro de sus hijos: “Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad. ¡Hoy tengo un sueño!”.

Jorge Paredes Laos y Raúl Mendoza
Suplemento El Dominical
EL COMERCIO (Perú) / GDA / REUTERS


Las frases de la presentación de El Tiempo las tomaron de La Tercera (Santiago de Chile)

martes, 9 de julio de 2013

Comunicado de la Diócesis de Quibdó (Colombia) sobre serie de televisión


LOS TRES CAÍNES EN BOJAYÁ
“La verdad os hará libres” (Jn 8, 32)

La serie Los tres Caínes, que en el mes de junio fue vista por miles de colombianos en el Canal RCN, tiene muchas tergiversaciones y errores históricos inaceptables. La Diócesis de Quibdó quiere hacer aclaraciones para beneficio de la comunidad chocoana y de Colombia en general, para evitar que después de once años se olvide la verdadera historia.

En los capítulos sobre la masacre de Bojayá, que costó la vida a 79 personas –incluidos 44 menores de edad-, esta serie comercial se basa en los testimonios malintencionados de los responsables de los trágicos hechos que enlutaron al Chocó, al tiempo que desconoce el punto de vista y el relato de las víctimas sobre los reales sucesos del 2 de mayo del 2002. Al hacer la serie faltó una investigación más profunda, no se recogieron testimonios de sobrevivientes, se distorsionó el papel profético de la Iglesia y el valor de la comunidad civil en medio de la guerra. El libreto muestra a guerrilleros y paramilitares aguerridos, una Iglesia cobarde, una comunidad débil y unos hechos erróneos.


La verdad es que la Iglesia chocoana fortaleció su trabajo apostólico desde los años 80, impulsó las organizaciones campesinas y la promoción de los Derechos Humanos ante el conflicto armado creciente en la región. Estas organizaciones y el valor civil de los campesinos fueron claves para mitigar el impacto de la guerra. La Iglesia, fiel a su compromiso evangelizador –a pesar de las críticas-, acompañó siempre a las comunidades, animó a sus líderes, acompañó a los resistentes, acogió a sus desplazados, interpeló a las instituciones, apoyó los retornos, denunció los abusos de todos los grupos armados, legales e ilegales, y selló su compromiso con la sangre de varios religiosos martirizados por los paramilitares en el Atrato. Fue este compromiso valiente con los humildes del Chocó lo que le valió el reconocimiento de la sociedad colombiana, que le otorgó el Premio Nacional de Paz en el año 2005.


La Iglesia y las organizaciones comunitarias manifestaron en reiteradas ocasiones su rechazo a la presencia de las guerrillas de las FARC y los paramilitares en la región, denunciaron sus abusos y advirtieron sobre los riesgos de la confrontación armada en medio de la población civil. Unos y otros hicieron caso omiso. Por otro lado, también se hicieron repetidos llamados a las instituciones del Estado para que hicieran presencia efectiva en el lugar. Se denunció la connivencia de la Fuerza Pública con los paramilitares y a finales de abril se dio la alerta temprana sobre el enfrentamiento inminente.

Muchos habitantes de Bellavista decidieron libremente refugiarse en el templo parroquial y en la casa de las Misioneras Agustinas en busca de protección. Los habitantes rechazaron los intentos de los paramilitares de refugiarse también allí y de usarlos como “escudos humanos”. Los misioneros de Bellavista enfrentaron con valor profético –unidos a los líderes del pueblo- los abusos de los actores armados. Ellos llamaron en vano la atención a las FARC sobre el riesgo de usar armas no convencionales al apuntar en dirección a los lugares en donde se refugiaba la población indefensa.


Esta verdad debe brillar ante la manipulación de la memoria histórica, para beneficio del pueblo, de sus organizaciones y para hacerle honor a sus mártires. Ojalá nuevas producciones más comprometidas con la verdad puedan registrar la memoria de las víctimas y hacer claridad para que un capítulo tan doloroso como este no se repita en nuestra historia.

¡Rechazamos la manipulación de la historia del pueblo chocoano!

¡No al olvido y a la pérdida de la memoria histórica de nuestro pueblo!

Que el Dios de la vida siga bendiciendo nuestro compromiso evangelizador.


Quibdó, en la fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo de 2013.


Templo de Bellavista, Chocó (Colombia)

Fuente: Diócesis de Quibdó en Facebook (implica  estar registrado para ver)


jueves, 21 de febrero de 2013

Carta da Pastoral Afro de Campinas / Carta de la Pastoral Afro de Campinas (BR)


Campinas, 08 de Fevereiro de 2013
Excelentíssimo Senhor
Dom Airton José dos Santos
Arcebispo Metropolitano de Campinas

Prezado Pastor,

Por determinação do Assessor da Pastoral Afro Brasileira da Arquidiocese de Campinas, Pe. Paulo Roberto Rodrigues, venho por meio desta encaminhar para apreciação de Vossa Excelência a Carta da Pastoral Afro e Entidades do Movimiento Negro.

Sem mais, reitero o meus protestos de elevada estima e consideração.

Paz e bem,

Aparecida do Carmo Miranda Campos
p/Coordenação da Pastoral Afro de Campinas



  Pastoral Afro Campinas - e-mail: boletimafroativo@yahoo.com.br  


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Campinas, 08 de Fevereiro de 2013

Excelentíssimo Senhor
Dom Airton José dos Santos
Arcebispo Metropolitano de Campinas

Prezado Pastor,

A Campanha da Fraternidade deste ano de dois mil e treze retoma o esforço e a preocupação da CNBB que, já em 1992, abordava o tema “Fraternidade e Juventude” que continua tão urgente como atual. Desejando efetivamente participar desta sensibilidade eclesial, escrevemos-lhe esta carta, no intuito de colaborar com seu ministério pastoral e pedir que Vossa Excelência mencione, em seu pronunciamento na abertura da Campanha da Fraternidade, no próximo dia 13/02/2013, a alarmante situação da mortandade entre a juventude em geral, principalmente de jovens negros que, segundo estatísticas, morrem três vezes mais que os jovens brancos. (conforme anexo Juventude Viva).

Se, como propõe o texto-base CF2013, queremos olhar a realidade dos jovens, acolhendo-os com a riqueza de suas DIVERSIDADES, propostas e potencialidades: entende-los e auxiliá-los neste contexto de profundo impacto cultural e de relações mediáticas, fazer-se solidária em seu SOFRIMENTO e ANGUSTIAS principalmente aos que mais sofrem com os desafios desta mudança de época e com EXCLUSÃO SOCIAL” (108 p 31); urge assumir que esta situação atinge a maioria da juventude negra, que sobrevive em condição de exclusão social, exposta a maior vulnerabilidade, vitimizada pela violência e criminalidade. Cremos ser coerente que a Igreja Católica se coloque ao lado da Justiça e que não se cale ante as torturas e extermínio dos jovens pobres e negros nos dias de hoje, herança do processo de escravização (de seus ancestrais).

Destacamos, nos números 108 e 109 do mesmo subsídio, que “os jovens que sofrem violência não são apenas números quantitativos, mas revela em si a significância concreta das pessoas reais, com sonhos, famílias, esperança, angustia e deseja de VIDA”. Os milhões de jovens vitimados pela violência estrutural de nossa sociedade deixam de ser atores, protagonistas de suas próprias vidas e da história, para somar os números desoladores de pesquisas sobre morte de jovens no país. Esse cenário repugnante de violência institucionalizada conclama ações e mobilizações para a superação dessa situação... visando à construção de uma sociedade que ofereça condições de vida para todos”. O que nos faz compreender a efetiva necessidade de cobrar das autoridades e organizações políticas e sociais a elaboração e realização de políticas públicas para a juventude, comprometendo-nos como Igreja na defesa da sua vida por acreditar “na jovialidade e beleza deles por questão meramente estética ou poética, mas por considerá-los agentes protagonistas de transformação”!

Estamos comprometidos com a criação de um programa JUVENTUDE VIVA, tendo como um dos seus objetivos principais o PLANO DE PREVENÇÃO À VIOLÊNCIA CONTRA A JUVENTUDE NEGRA (vide anexo). Situação que, além do Estado Brasileiro, já é motivo de preocupação da OEA, da ONU e outras entidades internacionais dedicadas à defesa dos DIREITOS HUMANOS. Por isto, esperamos que a Arquidiocese de Campinas, a partir de sua doutrina cristã de DEFESA DA VIDA, esteja também incomodada com esta dura realidade e fomente seus organismos pastorais, em particular a Pastoral da Juventude (PJ), e a multidão de seus agentes de pastoral, a necessidade de olhar para este seguimento juvenil com o mesmo olhar carinhoso que a Virgem Mariama olhava para o menino Jesus e com a firmeza missionária de Cristo Jesus na efetivação das pistas de ações propostas pela CF2013, buscando a legitimação do DIREITO de VIVER de toda juventude independente de raça, cor, sexo, credo.

Entre as indicações para ações transformadoras do texto-base, chama-nos a atenção os números 314 a 316 que abordam sobre a observância em relação às comunidades rurais, indígenas, quilombolas e ribeirinhas, provocando a perceber a diversidade social e respeito a estas realidades juvenis, à nossas reflexões e ações urbanas. Remetem-nos ainda a ter sabedoria e discernimento para entender a importância do ecumenismo e diálogo inter-religioso, observando as culturas pós-cristãs, marcadas pelo pluralismo religioso. “O Concílio Vaticano II proclamou-se o direito a liberdade religiosa, que vai do diálogo da caridade ao diálogo da comunhão. O pluralismo religioso suscita desafios da ação evangelizadora”. Vemos nestas considerações uma sensibilidade, disponibilidade e preocupação da Igreja Católica através da CNBB nesta CF2013, com a INCLUSÃO da juventude sem distinção dos aspectos de sociais, culturais, territoriais, raça/cor, sexo e credo (católica cristã ou não).

Encerramos esta carta, reafirmando que a juventude negra só poderá dizer “EIS-ME AQUI, ENVIA-ME”, se tiver vida plena e em abundancia! Por isso, insistimos em pedir que Vossa Excelência, explicitamente, faça referência à situação desta parte da juventude, sedenta e desejoso de viver, para que, junto com outros grupos juvenis, possam fazer o caminho missionário rumo à Jornada Mundial da Juventude, vivendo “plenamente o processo de renovação de seu carisma original, que não deixa de enriquecer a diversidade com que o Espírito Santo se manifesta e atua no povo Cristão" (CELAM, DA nº 311).

Confiantes em sua sensibilidade de Pastor, aguardamos esperançosos o seu pronunciamento na Abertura desta Campanha da Fraternidade, rezando ao Cristo Pastor e Mestre, que a todos nos conduza pelos caminhos da verdade e da vida.

Assinam esta carta a Pastoral Afro Brasileira da Arquidiocese de Campinas, seu assessor Padre Paulo Roberto Rodrigues, e outras entidades e instituições do movimento jovem e do movimento negro de Campinas.

ENTIDADES:
APNs-Agentes de Pastoral Negros do Brasil
Força da Raça
EDUCAFRO Campinas
Liga Humanitária de Assistência Afro Brasileira
Juventude Negra da Comunidade São Joaquim e Santana



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Campinas, 08 de febrero 2013

Señor
Dom Airton José dos Santos
Arzobispo Metropolitano de Campinas


Querido Pastor,

Por determinación del Asesor de la Pastoral Afro Brasileña de la Arquidiócesis de Campinas, Padre Paulo Roberto Rodrigues, someto a consideración de Su Excelencia la Carta de la Pastoral Afro y las Entidades del Movimiento Negro.Sin más, le reitero la seguridad de mi más alta consideración.

 Paz y bien,

Aparecida do Carmo Miranda Campos
p / Coordinación de Pastoral Afro Campinas





  Pastoral Afro Campinas - e-mail: boletimafroativo@yahoo.com.br  


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Campinas, 08 de febrero 2013

Señor
Dom Airton José dos Santos
Arzobispo Metropolitano de Campinas

Querido Pastor,

La Campaña de Fraternidad de este año de dos mil trece retoma el esfuerzo y la preocupación de la CNBB que, ya en el 1992, incluyó el tema "Fraternidad y Juventud", que sigue siendo tan urgente como actual. Deseando participar de manera efectiva de esta sensibilidad eclesial, le escribimos esta carta con el fin de colaborar con su ministerio pastoral y pedir que Su Excelencia mencione, en su discurso de apertura de la Campaña de la Fraternidad, el próximo día 13/02/2013, la situación alarmante de mortalidad entre los jóvenes en general, especialmente a los jóvenes negros que, según las estadísticas, mueren tres veces más que los jóvenes blancos (conforme al anexo de Juventude Viva).

Si, como sugiere el texto base CF2013, queremos "ver la realidad de los jóvenes, dándoles la bienvenida a la riqueza de su DIVERSIDADES, propuestas y potenciales: entenderlos y ayudarlos en este contexto de profundo impacto cultural y relaciones mediáticas, hacerse solidaria en su SUFRIMIENTO y ANGUSTIAS especialmente A los que más sufren con los desafíos de este cambio de época y con la EXCLUSIÓN SOCIAL"(108 pág. 31); urge asumir que esta situación afecta a la mayoría de la juventud negra, que sobrevive en condiciones de exclusión social, expuesta a mayor vulnerabilidad, victimizada por la violencia y el crimen. Creemos que es coherente que la Iglesia Católica se ubique al lado de la justicia y que no se calle frente a la tortura y el exterminio de los jóvenes pobres y negros hoy en día, herencia del proceso de esclavización (de sus antepasados).

Destacamos en los números 108 y 109 de la misma publicación, que "los jóvenes que sufren violencia no son sólo números cuantitativos, sino que se revela en sí el significado concreto de personas reales con sueños, familias, esperanza, angustia, y deseo de VIDA".  Los millones de jóvenes victimizados por la violencia estructural de nuestra sociedad dejan de ser actores, protagonistas de su propia vida y de la historia, para sumarse a los números desoladores de investigaciones sobre la muerte dolorosa de los jóvenes en el país. Esta escenario repugnante de violencia institucionalizada exige acciones y movilizaciones para superar esta situación... Destinado a la construcción de una sociedad que ofrezca condiciones de vida para todos".  Lo qué nos hace comprender la necesidad efectiva de poner a cago de las autoridades y las organizaciones políticas y sociales el desarrollo y la implementación de políticas públicas para la juventud, comprometiéndonos como Iglesia en la defensa de su vida, porque creer que "en su jovialidad y belleza, por cuestión meramente estética o poética, pero considerarlo agentes protagonistas de la transformación"!

Estamos comprometidos con la creación de un programa JUVENTUD VIVA, teniendo como uno de sus principales objetivos el PLAN DE PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA JUVENTUD NEGRA.  Situación que, más allá del Estado brasileño, ya es una preocupación de la OEA, las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales dedicadas a la defensa de los DERECHOS HUMANOS.  Por lo tanto, esperamos que la Arquidiócesis de Campinas, a partir de su doctrina cristiana de DEFENSA DE LA VIDA, también se sienta incómoda con esta dura realidad y fomente en sus organizaciones pastorales, en particular la Pastoral Juvenil (PJ) y la multitud de sus agentes de pastoral, la necesidad de considerar esta acción de menores con la misma mirada de amor con que la Virgen María miró al niño Jesús y con la firmeza misionera de Cristo Jesús al volver efectivas las pistas de acción interpuestas por CF2013, buscando la legitimidad del DERECHO a VIVIR de toda la juventud sin importar su raza, color, sexo o credo.

Entre las propuestas para la acciones transformadoras del texto base, nos llaman la atención los números 314-316, que abordan el cumplimiento en relación a las comunidades rurales, indígenas, cimarronas y ribereñas, lo que lleva a percibir la diversidad social y el respeto a estas realidades juveniles, en nuestras reflexiones y acciones urbanas.  Nos referimos todavía a tener la sabiduría y el discernimiento para comprender la importancia del ecumenismo y el diálogo interreligioso, observando las culturas post-cristianas, marcadas por el pluralismo religioso.  "El Concilio Vaticano II proclamó el derecho a la libertad religiosa, que va del diálogo de la caridad al diálogo de comunión.  El pluralismo religioso plantea desafíos de acción evangelizadora".  Vemos en estas consideraciones una sensibilidad, disponibilidad y preocupación de la Iglesia Católica a través de la CNBB en esta CF2013, con la INCLUSIÓN de la juventud sin distinguir los aspectos sociales, culturales, territoriales, de raza / color, sexo o credo (cristiano católico o no).

Cerramos esta carta, reiterando que la juventud negra sólo podrá decir: "Heme aquí, envíame", si tiene vida plena y en abundancia!  Por eso, insistimos en pedirle a Su Excelencia que se refiera explícitamente a la situación de esta parte de la juventud, ansiosa y deseosa de vivir, para que, junto con otros grupos juveniles, pueda hacer el viaje misionero hacia la Jornada Mundial de la Juventud, viviendo "plenamente el proceso de renovación de su carisma original, que no deja de enriquecer la diversidad con que el Espíritu Santo se manifiesta y actúa en el pueblo cristiano" (CELAM, DA N º 311).

Confiados en su sensibilidad de Pastor, aguardamos esperanzados su declaración de apertura de esta Campaña de la Fraternidad, rogando a Cristo Pastor y Maestro, que nos conduzca a todos por los caminos de la verdad y la vida.

Firman esta carta la Pastoral Afro Brasileña de la Arquidiócesis de Campinas, su asesor Padre Paulo Roberto Rodrigues, y otras organizaciones e instituciones del movimiento joven y el movimiento negro de Campinas.

ENTIDADES:
APN - Agentes de Pastoral Negros de Brasil
Fuerza de la Raza
EDUCAFRO Campinas
Liga Humanitaria de Asistencia Afro Brasileña
Juventud Negra de la Comunidad São Joaquim y Santana



jueves, 8 de noviembre de 2012

** Obispo de Buenaventura lanza un SOS por la situación de violencia




"Llamamos a un SOS a la opinión nacional e internacional, para que pongan atención a Buenaventura y podamos salir de la crisis". Estas son las palabras de preocupación que expresa Monseñor Héctor Epalza Quintero, Obispo de esta Jurisdicción, ante la grave situación de violencia que se vive en esa región del país.



El prelado manifestó su preocupación por el enfrentamiento que se está dando entre los grupos paramilitares autodenominados "La Empresa y "los Urabeños", quienes se disputan el control del territorio y el dominio de zonas de desarrollo portuario, rutas de narcotráfico, y recursos minerales.


Advirtió que esta situación de violencia está llevando a asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados que la misma Personería del municipio constata.

Según registros oficiales citados, a partir del 6 de octubre se han generado 40 homicidios que se han realizado con barbarie y sevicia, 35 balaceras y 75 desapariciones reportadas desde la Personería local en lo que va corrido del año.

"La Comisión de Vida, Justicia, Solidaridad y Paz de la Diócesis de Buenaventura, a través de un comunicado, hace esta denuncia pública que yo como pastor respaldo totalmente porque creemos que la realidad de Buenaventura, el momento crítico que vive, no sólo es de competencia de las autoridades del distrito de Buenaventura, sino del Departamento y la Nación..., aseguró Monseñor Epalza Quintero.

"Hacemos un llamado urgente al Gobierno Nacional y a las diferentes instancias de investigación y control, al Ministerio Público para que ejerciendo sus obligaciones constitucionales y legales brinden medidas de protección y garantía de sus derechos a las comunidades y el territorio", agrega el comunicado.

El mensaje llama la atención además, para que organismos de derechos humanos nacionales e internacionales conozcan la realidad y ayuden a visibilizar "la situación de barbarie que sufren constantemente los habitantes de la ciudad, en especial de las zonas y barrios de bajamar y comunidades rurales".

"Con dolor en el alma decimos que nos tienen que dar una mano para que precisamente esta realidad de Buenaventura no se trate sólo con la fuerza, sino que nos ayuden a encontrar salidas a estos problemas sociales y estructurales que padece esta ciudad y el puerto de Buenaventura, finalizó el prelado. 

Clic para descargar comunicado

Fuente: http://www.cec.org.co/index.php?option=com_content&view=article