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miércoles, 2 de octubre de 2013

Invitación a la ordenación diaconal de Ssimbwa Lawrence en Cali

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"No me eligieron ustedes; Yo los elegí y los destiné a dar fruto, un fruto que permanezca; de modo que todo lo que pidan al Padre en mi nombre se los concederá" (Jn 15, 16)

Los misioneros de la Consolata región Colombia-Ecuador y la familia de Ssimbwa, tienen el gusto de invitarle a la ordenación diaconal de SSIMBWA LAWRENCE IMC, por la imposición de manos de mons. Joaquín Humberto Pinzón Guiza imc, vicario apostólico de Puerto Leguízamo-Solano (San Vicente del Caguán).

Lugar: Parroquia Cristo Maestro
Dirección: Calle 44 N° 41D-21 (Cali, Colombia)
Fecha: Octubre 20 de 2013
Hora: 10:00 AM

Ssimbwa Lawrence, misionero de la Consolata ugandés, ha trabajado activamente en Bogotá durante años.  Hizo una disertación en el I Encuentro Regional de Pastorales Afro e Indígena - Bogotá, trabajó con jóvenes de la Fundación Cultural Zarakúa y su tesis de Teología, Mujer afro, esperanza de un pueblo, es de las pocas que tiene completa su defensa en un video de la Pastoral Afro*.  Ahora trabaja con la Pastoral Afrocaleña y la alegría de su ordenación la comparten Cali, Bogotá y su familia en Uganda.

* El video se divide en parte 1, parte 2 y parte 3.


Actualización:

Ssimbwa añade su foto a la invitación:

Invitación a la ordenación diaconal de Ssimbwa Lawrence con foto
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miércoles, 28 de agosto de 2013

Martin Luther King, el Gandhi afroamericano


Memorial de Martin Luther King en Washington D. C.
Foto:WFU.edu

La década de 1960 fue un tiempo de grandes transformaciones, de sueños hechos realidad, como la llegada del hombre a la Luna, de utopías juveniles como el mayo francés o la primavera de Praga, pero también de pesadillas como el apartheid, la amenaza nuclear y la crisis de los misiles. Fue la década en que surgieron los hippies y el amor libre, la conciencia ecológica y la música de The Beatles, mientras la televisión se convertía en el medio de masas de la aldea global. En este escenario, se produjo esa extraordinaria cruzada a favor de los derechos civiles de los afroamericanos liderados por un pastor baptista que proclamaba la no violencia, y hablaba de sueños y tierras prometidas.

"Desde muy joven decidí dar mi vida por algo eterno y absoluto.  No por los pequeños dioses que están hoy aquí y mañana se han ido, sino por Dios, que es el mismo ayer, hoy y siempre" (Rediscovering lost values, febrero 28 de 1954).

"Creo que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrán la última palabra en la realidad.  Por eso creo que el bien, temporalmente derrotado, es más fuerte que la maldad triunfante" (Acceptance speech at the Nobel Prize, diciembre 3 de 1964)

"La discriminación es un perro infernal que ladra a los negros en todos los momentos de su vida para recordarles que la mentira sobre su inferioridad es aceptada como verdad en la sociedad que los domina" (discurso en la Southern Christian Leadership Conference, agosto 16 de 1967)


Martin Luther King (1929-1968) era en cierto modo un predestinado. Había nacido en Atlanta, Georgia, en el interior de una familia cristiana, y estuvo desde muy niño imbuido del espíritu religioso de esa iglesia negra sureña, de cánticos y sermones encendidos; sin embargo, también vivió en carne propia la maquinaria de la discriminación en la sociedad de Estados Unidos, donde el mundo había sido partido en dos, entre blancos y negros, entre privilegiados y excluidos.

En 1954, se hizo cargo de una iglesia baptista en Montgomery, Alabama, y ahí inició su prédica por los derechos civiles. Se puso a la cabeza de miles de afroamericanos que boicotearon el sistema de buses de la ciudad debido a un incidente que marcó un antes y un después en la lucha por la igualdad: el arresto de una mujer negra, Rosa Parks, quien se negó a ceder su asiento a un hombre blanco en el autobús, tal como lo mandaba la ley. Durante 382 días, hombres, mujeres y niños afroamericanos caminaron por las calles sin subir al transporte municipal, hasta que la ley segregacionista fue abolida, un triunfo que no estuvo exento de acciones represivas y de atentados contra la casa de Luther King y otros líderes de la resistencia.

A diferencia de personajes como Malcolm X o grupos como las Panteras Negras, que proponían la violencia, el ojo por ojo, como respuesta a la discriminación, Luther King empleó otro tipo de fuerza: la resistencia pacífica. Y lo hizo siguiendo el modelo de Mahatma Gandhi: “Fue la figura que lo inspiró”, dice Mbare Ngom, profesor de la Universidad de Morgan, en Baltimore (Estados Unidos), quien el lunes pasado dio una charla sobre Luther King en el ICPNA de Miraflores (Lima), como parte de las actividades del Mes de la Historia Afroamericana. “Él supo estar ahí y galvanizar toda esa energía, toda esa cólera, llevándola por otro territorio, el de la no violencia. Esto jugó a su favor”, afirma el académico.
Estudiante atacado con perro policía
en Alabama en 1963 (foto:TCC.edu)
“El país se horrorizó cuando vio cómo unos ciudadanos desarmados que solo querían marchar de una ciudad a otra eran golpeados por la policía con una fuerza desproporcionada, perseguidos con gases lacrimógenos y perros”.

“Todo esto despertó a mucha gente que no quería ver el problema de la segregación racial”, agrega Ngom. Un papel trascendental jugó la emergente televisión de los sesenta, que llevó las terribles imágenes a todos los hogares de la clase media estadounidense.

Para 1963, después de numerosos arrestos, atentados y asesinatos contra ciudadanos afroamericanos por parte de la policía y organizaciones extremistas, ya existía plena conciencia en amplios sectores de la sociedad y la política de Estados Unidos de que la discriminación racial debía llegar a su fin.

Fue entonces cuando Luther King encabezó la gran marcha por el trabajo y la libertad a Washington. En las afueras del Capitolio, ante 250 mil personas venidas de distintos estados, pronunció su célebre discurso “Tengo un sueño”. “Era un orfebre de la palabra. Su sueño significaba igualdad, inclusión y eliminación de la pobreza. Él quería ver al hijo del antiguo esclavo y al hijo del antiguo dueño de esclavos sentados juntos en la misma mesa de la hermandad”, afirma Mbare Ngom.

En 1964 le dieron el Premio Nobel de la Paz, pero nunca dejó de ser ese sencillo pastor baptista, hogareño y sensible a los problemas de su comunidad: “Era una persona generosa”.

“El día que lo asesinaron, cuando fue a apoyar a los trabajadores que recogían la basura en Memphis, no tenía que estar ahí, pues estaba enfermo y le habían recomendado quedarse en cama, pero cuando le dijeron que había personas que querían oírlo, se levantó y fue a verlas”, relata Ngom.

Como una premonición, le había dicho a la multitud en el Mason Temple: “He visto la tierra prometida, pero es posible que no llegue ahí con ustedes”.

Horas después, el 4 de abril de 1968, fue asesinado por un francotirador de un disparo en la cabeza. Tenía solo 39 años.

¿Conspiración?

Se ha escrito mucho sobre la muerte de Luther King, sobre si el autor confeso, James Earl Ray, fue el verdadero autor del disparo o si existía detrás una conspiración.

El profesor Ngom señala: “Al principio, hubo sospechas de que el FBI era parte de la conspiración, porque Ray primero confesó y más tarde se desdijo. Hasta ahora no se sabe si fue el acto de un individuo o de alguien que actuaba como parte de una conspiración. A mí no me sorprendería ninguna de las dos posibilidades”.
King por poco no incluye la frase ‘Tengo un sueño’

Clarence Jones, de corbata negra,
detrás de Luther King en 1963 (Foto:NPR)
Clarence Jones estaba a 15 metros de su jefe, Martin Luther King Jr., en un día soleado de 1963 cuando King pronunció el discurso que cambiaría para siempre las relaciones raciales en Estados Unidos. Hoy, 50 años después, Jones recuerda que las palabras “tengo un sueño”, no estaban en el texto que King preparó y comenzó a leer ese día. De repente, King recuperó una frase que había usado antes con poco impacto, según Jones, abogado, confidente y escritor de discursos de King. El discurso fue pronunciado ante 250.000 personas que acudieron a Washington D.C. en una marcha a favor de los derechos civiles, en un momento en que era ilegal que negros y blancos se casaran en muchos estados, y unos meses después de que manifestantes en Alabama fueron atacados con perros de la policía y mangueras de incendios.
Jones contó que los primeros siete párrafos los leyó tal cómo él los escribió y “todo lo que dijo después fue espontáneo”.
Una pieza retórica de poderosos efectos
Uno de los más bellos discursos de la historia lo pronunció aquel líder integracionista negro que desde las gradas del Lincoln Memorial sacudió los cimientos de una nación. Era el 28 de agosto de 1963 y más de 250 mil personas se habían congregado para escuchar las palabras de Martin Luther King. La potente voz de King rugió desde las bases del monumento de Abraham Lincoln: “Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la Emancipación. Este trascendental decreto significó un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia”.
Policías empujan a los manifestantes
en Mississippi, 1966 (Foto:Lipstickalley)
Procuró dar consolación a los asistentes: “Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde, en su búsqueda de libertad, han sido golpeados por la tormenta de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policial”.
La pieza oratoria no hizo concesiones al agotamiento: “Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país”.

No podría ser sino un discurso de reconciliación: “Hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio”.

Luego dijo a toda voz: “Hoy les digo a ustedes que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño americano”.

Se refería al sueño de la libertad y de las oportunidades, aquel que Thomas Jefferson plasmó en la Declaración de Independencia.

De allí la frase de King: “Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.

Desgarra, asimismo, el giro que toca en torno al futuro de sus hijos: “Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad. ¡Hoy tengo un sueño!”.

Jorge Paredes Laos y Raúl Mendoza
Suplemento El Dominical
EL COMERCIO (Perú) / GDA / REUTERS


Las frases de la presentación de El Tiempo las tomaron de La Tercera (Santiago de Chile)

miércoles, 30 de mayo de 2012

El sentido del trabajo en las tradiciones religiosas


Capítulo del documento Convergencias: el trabajo decente y la justicia social en las tradiciones religiosas (PDF), elaborado por la OIT en conjunto con el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y la Iglesia Católica a través del Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, la Organización Islámica para la Educación, la Ciencia y la Cultura (ISESCO), que forma parte de la Organización de la Cooperación Islámica (OIC) y eruditos musulmanes.



El trabajo incide en muchos aspectos de la vida de los seres humanos. El tipo de trabajo que realizan las personas y el trato que reciben repercute directamente en su sentido de dignidad, su solidaridad, su vida familiar y su participación en la comunidad. Una idea cabal del significado del trabajo en las diversas tradiciones religiosas nos permite comprender mejor las diferentes perspectivas sobre las responsabilidades y relaciones entre trabajadores y empleadores, así como las diferentes concepciones de la protección social y la justicia. En esta sección se presentan sucintas exposiciones acerca del sentido del trabajo en cuatro tradiciones: el protestantismo, el catolicismo, el judaísmo y el Islam. A pesar de la brevedad de estos párrafos, es posible encontrar nexos entre estas religiones, lo que a su vez podría contribuir a sentar las bases para el diálogo.
 
Protestantismo

El compromiso del movimiento ecuménico con cuestiones relativas al trabajo y la justicia social se remonta a la etapa anterior a la fundación del CMI en 1948. Más de una década antes, la Conferencia de Acción y Vida celebrada en Oxford en 1937 ratificó decididamente los derechos sociales y económicos de los trabajadores. Ello se basaba en la creencia de que en cada persona se puede encontrar la imagen de Dios, razón por la que debe ser tratada con dignidad. Esta creencia ha impregnado muchas de las actividades del CMI relacionadas con el trabajo, que han abordado cuestiones como la discriminación por motivos de raza, casta o género; la migración, tanto por motivos económicos como resultado de conflictos y, sobre todo, la búsqueda de un orden económico internacional justo. Ya en la década de 1980, el Grupo Asesor de Trabajo y Empleo sobre temas económicos planteó la cuestión del "crecimiento sin empleo". En la Asamblea de Harare de 1996, el CMI recomendó que el problema de la globalización económica debía ocupar un lugar central en la labor ecuménica y exhortó a "adoptar un enfoque más coherente frente a esas amenazas, y a promover una vida digna en el marco de comunidades justas y viables". En años posteriores, el CMI ha criticado los supuestos en que está basado el actual orden económico, incluida la feminización de los problemas laborales, las políticas comerciales, las repercusiones del cambio climático sobre los medios de subsistencia de los pueblos indígenas y los efectos de la globalización del capital sobre el desempleo y la agricultura. Ello se ha traducido en una serie de campañas, incluida la campaña mundial de 2002 sobre "el comercio al servicio de las personas", que propugnó "el reconocimiento de que los derechos humanos y los acuerdos sociales y ambientales tienen prioridad sobre los acuerdos comerciales".

Catolicismo

En la doctrina católica, el significado del trabajo se deriva del significado de la vida del ser humano. El hombre y la mujer son llamados a participar en la Providencia divina respecto a las otras cosas creadas, la naturaleza, el medio ambiente y todo lo "visible y lo invisible". Esa relación abarca todas las actividades humanas como la agricultura, la industria y los servicios de la administración pública. Ello fue reiterado por Juan Pablo II en Laborem exercens (LE): "En la palabra de la divina revelación está inscrita muy profundamente esta verdad fundamental, que el hombre, creado a imagen de Dios, mediante su trabajo participa en la obra del Creador, y según la medida de sus propias posibilidades, en cierto sentido, continúa desarrollándola y la completa, avanzando cada vez más en el descubrimiento de los recursos y de los valores contenidos en todo lo creado."(LE 25).

El trabajo aporta alegría y satisfacción, pero también va acompañado de dolor y sufrimiento. "Si bien es verdad que el hombre se nutre con el pan del trabajo de sus manos, es decir, no sólo de ese pan de cada día que mantiene vivo su cuerpo, sino también del pan de la ciencia y del progreso, de la civilización y de la cultura, entonces es también verdad perenne que él se nutre de ese pan con el sudor de su frente; o sea no sólo con el esfuerzo y la fatiga personales, sino también en medio de tantas tensiones, conflictos y crisis que, en relación con la realidad del trabajo, trastocan la vida de cada sociedad y aun de toda la humanidad" (LE 4). La doctrina social católica siempre ha prestado mucha atención a las condiciones de trabajo y a la manera de incorporar los principios de la justicia en el trabajo.

La solución más apropiada para incorporar los principios de la justicia en el trabajo es prestar atención a la dimensión subjetiva del trabajo. La dimensión objetiva experimenta cambios radicales con el paso del tiempo, con el desarrollo y la expansión de la tecnología, la producción industrial, la comunicación y el comercio. Sin embargo, el "ser humano es el sujeto del trabajo" y la finalidad de toda acción humana es la de servir y nutrir a la humanidad. Por lo tanto, el trabajo no es una mercancía, ni puede ser tratado como tal. Sin embargo, hay un riesgo en considerar el trabajo como una especie de "mercancía" o una "fuerza impersonal" como advirtiera el Papa Juan Pablo II.

Por último, una expresión del sentido del trabajo se puede encontrar en el debate sobre los salarios. La doctrina social de la Iglesia ha insistido siempre en que el salario justo no puede limitarse solo a la tarea realizada. Los salarios deben garantizar a los trabajadores y sus familias una subsistencia por encima de la línea de la pobreza, que les permita disponer de lo necesario para satisfacer las necesidades de alimentación, alojamiento y descanso, y para hacer frente a las responsabilidades familiares, incluida la educación de sus hijos.

Islam

En árabe, el equivalente de "trabajo" es "camal", palabra que hace referencia a una forma de adoración en un amplio sentido islámico. Desde esta perspectiva, en el Islam los rituales de culto no se satisfacen solamente con la oración, el ayuno y la peregrinación, sino que incluyen también el trabajo lícito. En el Corán leemos que: "realmente a los que creen y practican las acciones de rectitud, el Misericordioso les dará amor» (19/96). Varios hadices (dichos del profeta Mahoma) reiteran este punto de vista. Como dijera el Profeta: "quien, al final del día, está agotado por el trabajo realizado con sus manos, recibe el perdón divino" (Tabarani). En el sentido estricto de la palabra, no se anima a los musulmanes a dejar de trabajar y ganarse la vida, incluso para adorar a Dios.

Otro equivalente cercano en árabe de la palabra trabajo es "sutf" que significa la creación y producción de artesanía. En la tradición islámica, hay diferencias significativas entre los actos de Dios y los de los seres humanos. A diferencia de los actos divinos, los actos humanos no son en ningún caso creación ex nihilo, sino transformación, a veces de manera creativa: materia en materia, materia en energía, energía en materia o energía en energía. Por otra parte, Dios no espera recompensa. Sin embargo, el trabajo humano está motivado por la recompensa y se lleva a cabo a cambio de salarios (denominados ajr en árabe) que proporcionan el sustento de los trabajadores y sus familias. El trabajo también puede incluir obras de caridad no remuneradas; la bondad se ve recompensada en el más allá.

En la tradición islámica, el trabajo representa un esfuerzo y se considera una carga positiva, no una carga negativa. Toda actividad se considera trabajo si tiene un sentido, está guiada por un fin y se lleva a cabo de manera lícita. Es ilegal toda actividad perjudicial, incluso si produce considerable riqueza.

Judaísmo

La perspectiva del judaísmo acerca del sentido del trabajo está basada en tradiciones orales y escritas cuyo conjunto determinan las perspectivas judías sobre la justicia social y laboral. Para el judaísmo, el trabajo es un privilegio y una obligación. Las personas tienen un sentido de dignidad cuando tienen un trabajo acorde con sus capacidades y su creatividad. El trabajo es un derecho fundamental que garantiza el sustento personal y es un medio para servir a Dios.

En hebreo hay dos palabras relacionadas con el concepto de trabajo - melakhah y avodá. La primera significa "el enviado de un rey" y puede emplearse para describir a los ángeles que trabajan al servicio de Dios. La segunda puede hacer referencia tanto al trabajo de un peón como al servicio en el Templo. De hecho, la palabra avodá puede referirse también al trabajo de los esclavos. El vínculo entre trabajo y esclavitud que encierra esta palabra demuestra el posible desplazamiento semántico entre trabajo destinado a glorificar a Dios y trabajo destinado a servir a un amo. El ser prisionero del trabajo puede ser elección individual u obedecer a un factor externo. En cualquier caso, el judaísmo rechaza la esclavitud, principio que tiene su raíz en la esclavitud de los judíos en el Antiguo Egipto. Se cree que el trabajo bajo coacción es causa de desigualdades sociales. Como medio de lograr la igualdad, la tradición judía describe los derechos y las obligaciones de los empleadores y de los trabajadores. Tomados en conjunto, los significados de melakhah y avodá muestran la fluidez del concepto del trabajo en el judaísmo. El trabajo permite tanto glorificar a Dios como aportar una contribución a este mundo.

Budismo

Muchos budistas reconocen que el trabajo tiene dos funciones principales. En primer lugar, permite a la persona ganarse su sustento y garantiza su autonomía. Los budistas consideran que la independencia financiera es un acto de generosidad, porque el resto de la comunidad no asume la carga que supondría mantener a la persona. Esta generosidad se manifiesta también cuando el trabajo permite a las personas mantener a sus hijos en condiciones sanas y estables. En segundo lugar, el trabajo promueve el desarrollo y el crecimiento personal. Buda aconsejó a sus seguidores poner diariamente a prueba sus enseñanzas y examinar continuamente el significado de las mismas. Las tensiones en la vida cotidiana y las acciones en campos como la política, la economía y la vida familiar provocan reacciones emocionales. A través de esas tensiones, los creyentes experimentan la veracidad de las enseñanzas del Buda.

El significado que atribuimos al trabajo depende en gran medida de la intención que lo anima. Si bien la evaluación constante de las responsabilidades y las contradicciones de la vida puede resultar algo agotador, este proceso también nos permite comprender el sufrimiento, tanto propio como ajeno. A través de ese sufrimiento podemos darnos cuenta de hasta qué punto estamos en contacto con nuestro ser interior y comprender cómo las emociones pueden obnubilar nuestro juicio.

Texto completo disponible en http://www.pcgp.it/dati/


martes, 8 de mayo de 2012

Seminário Estadual da Pastoral Afrobrasileira


Com o tema “Ações afirmativas e políticas públicas para o povo negro”, aconteceu nos dias 5 e 6 de maio o Seminário Estadual da Pastoral Afro do Regional Sul 3 da CNBB (Rio Grande do Sul). O evento aconteceu no Centro de Pastoral da Paróquia Rede de Comunidades São José, em Gravataí (RS) e contou com representantes de diversas dioceses do estado, com a participação do bispo referencial da Pastoral Afrobrasileira, dom Gílio Felício e do bispo auxiliar de Porto Alegre, dom Jaime Spengler.

A temática iniciou com relato de representante da Comissão de Cidadania e Direitos Humanos da Assembléia Legislativa, Rosângela Gafforelli, sobre a ação da Comissão com os imigrantes do Haiti que chegaram ao estado em busca de trabalho. Os haitianos presentes no encontro também fizeram relatos da tragédia que atingiu o país após o terremoto ocorrido em 2010, a busca pela reconstrução, por trabalho e melhores condições de vida em países como o Brasil.
 
A professora Vera Triumpho falou sobre “Pastoral Afro no Rio Grande do Sul: uma história de ações afirmativas” resgatando a caminhada e os desafios da Pastoral Afro no estado. O tema “Trabalho inclusivo nos quilombos: um desafio à Pastoral Afro” foi abordado pela professora Eva Pinheiro e por Joel dos Santos. Outro tema trabalhado foi “Saúde da População Negra: um trabalho árduo e ainda pouco visível”, abordado por Carmem Susana de Lima, Stênio Rodrigues e José Maria Weist. A professora Nilda Alves, ao abordar o tema “Educação Étnica racial no Brasil”, falou de sua experiência como educadora e a prática pedagógica realizada em sala de aula com a educação infantil. Já a professora Adiles Lima, abordou o tema enfatizando a importância da Pastoral Afro para a implementação da Lei 10.639/03, que torna obrigatório nas escolas o ensino sobre História e Cultura Afro-Brasileiras. Sobre ações afirmativas na educação e no mundo do trabalho, a estudante Ana Maria Rodrigues dos Santos e a trabalhadora Tatiane Quirino fizeram relato que emocionou os participantes do encontro e confirmaram a importância de tais ações. No encerramento do Seminário, o coordenador da Pastoral Afro do Regional Sul 3 da CNBB, Olídio Mendes, reafirmou a importância do engajamento e fortalecimento da Pastoral no estado.
 
Impulsionados pelas palavras de dom Gílio, na missa realizada durante o evento, os participantes seguiram para suas dioceses com a missão e o compromisso profético de fortalecimento da caminhada da Pastoral Afro na luta pela construção do Reino de Deus, que quer igualdades de direitos, justiça e felicidade para todos.
 
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Con el tema "Acciones afirmativas y políticas públicas para el pueblo negro", se realizó, los días 5 y 6 de mayo, el Seminario Estadual de Pastoral Afro Región Sur 3 de la CNBB (Rio Grande do Sul). El evento se llevó a cabo en el Centro de la Parroquia red de comunidades de San José en Gravataí y contó con representantes de varias diócesis del estado, la participación del obispo de referencia de la Pastoral Afrobrasileira, msr. Gilio Felicio, y la del obispo auxiliar de Porto Alegre , don Jaime Spengler, vicario episcopal del Vicariato de Gravataí, en la celebración de apertura, y con el párroco, João Carlos Karling.
 La temática comenzó con un informe del representante de la Comisión de Derechos Humanos y Ciudadanía de la Asamblea Legislativa, Rosângela Gafforelli, sobre una acción de la Comisión con los inmigrantes de Haití que llegaron al estado en busca de trabajo. Los haitianos en la reunión también dieron a conocer informes de la tragedia que asoló el país después del terremoto de 2010, la búsqueda de la reconstrucción, de trabajo y mejores condiciones de vida en países como Brasil.
 
La profesora Vera Triunfo habló sobre "La Pastoral Afro en Rio Grande do Sul: una historia de acciones afirmativas", rescató la caminata y los desafíos de la Pastoral Afro en el estado. El tema "Trabajo
inclusivo en los quilombos: un desafío para la Pastoral Afro"lo abordaron la profesora Eva y Joel Pinheiro dos Santos. Otro tema trabajado fue "Salud de la Población Negra: Un trabajo duro y todavía poco visible", abordado por Carmen Susana de Lima,Stenio Rodrigues y ​​José Maria Weist. La profesora Nilda Alves, al abordar el tema "Educación étnica-racial en Brasil", habló de su experiencia como educadora y la práctica pedagógica en el aula de la educación infantil. La profesora Adiles Lima abordó el tema e hizo hincapié en la importancia de la Pastoral Afro en la aplicación de la Ley 10.639/03, que hace obligatoria en las escuelas la enseñanza de la historia y la cultura afrobrasileñas. Sobre acciones afirmativas en la educación y el mundo del trabajo, la estudiante Ana Maria Rodrigues dos Santos y la trabajadora Tatiane Quirino presentaron el informe que emocionó a los participantes de la reunión y confirmó la importancia de este tipo de acciones. En la clausura del seminario, el coordinador de la Pastoral Afro Región Sur 3 de la CNBB, Olídio Mendes, reafirmó la importancia de la participación y el fortalecimiento de la Pastoral en el estado.
 
Impulsados por las palabras de msr. Gilio en la misa inculturada realizada durante el evento, los participantes regresaron a sus diócesis, con la misión y el compromiso
profético de fortalecer la caminata de la Pastoral Afro en la lucha por construir el Reino de Dios, que quiere la igualdad de derechos, la justicia y la felicidad para todos.