El CAEDI ofrece y recibe información sobre la pastoral afroamericana y caribeña, sobre los movimiento eclesiales, eventos, noticias y celebraciones afro. Aquí encontrarás temas sobre la realidad afroamericana y caribeña, su historia, cultura, política, economía, religiones, etc.
Del 15 al 19 de Julio del
próximo año, se llevará a cabo en la Ciudad de Cali, el XIV Encuentro de
Pastoral Afroamericana y Caribeña. Allí estarán presentes delegados de Pastoral
Afro de todas las Américas.
Un poco de historia
Hacia finales de los años 70s
y gracias al esfuerzo y gestión de obispos como Gerardo Valencia Cano en
Buenaventura, Colombia, y Enrique Bartolucci en Esmeraldas, Ecuador, se dio
inicio formal a la Pastoral Afro, con el primer EPA en Buenaventura en 1980.
Estos encuentros son el espacio propicio para que las comunidades negras de
nuestro continente compartan y afiancen su vivencia de fe, desde una profunda
reflexión de los procesos históricos, sociales y culturales, valorando, como lo
diría San Juan Pablo II, los ricos “dones de la negritud”.
Proyectarnos hacia el XIV
EPA continental implica hacer memoria del arduo camino recorrido, los espacios
ganados, las vidas entregadas y las bendiciones derramadas sobre el Pueblo Negro
en el continente, y en concreto del trabajo incansable en la construcción del
Reino de Dios por parte de laicos y laicas, sacerdotes, religiosas y religiosos
Tema
La Espiritualidad Cristiana Afroamericana y
los Desafíos del Siglo XXI.
Objetivos
-Reflexionar
sobre el diálogo entre las raíces espirituales afroamericanas y la
espiritualidad cristiana, para que los agentes de Pastoral Afroamericana y Caribeña
alimentensu propia espiritualidad, renueven su
compromiso pastoral y fortalezcan desde la fe la animación de sus comunidades
locales.
-Intercambiar
experiencias pastorales que ayuden a profundizar en nuestras comunidades la
vida espiritual, en los procesos de evangelización y promoción humana integral
del pueblo afro, para construir una sociedad justa y solidaria.
-Presentar
los desafíos del mundo contemporáneo que nos impiden vivir nuestra condición de
hijos e hijas de Dios y, desde la espiritualidad cristiana afroamericana y de
las metas del Decenio Afrodescendiente, señalar posibles salidas.
Lanzamiento del XIV Encuentro de Pastoral Afroamericana (EPA) continental 2018.
Los
días 15 y 16 de julio del presente año en Cali. Se realizará una jornada de
reflexión
y la celebración eucarística en la Catedral de la ciudad.
La invitación la hacen el Departamento de Cultura
y Educación del CELAM, el Secretariado de Pastoral Afroamericana y Caribeña
(SEPAC) y la Arquidiócesis de Cali invitan al
El evento central tendrá lugar entre los días 15 y 16 de julio de 2017 en
la ciudad de Cali, Colombia; comprende una jornada de reflexión y otra de
celebración eucarística en la Catedral (el domingo 16 de julio de 2017 a las
12:00 PM). Le dará apertura a lo que será un año de reflexión, oración y
animación de comunidades parroquiales, diócesis y conferencias episcopales del
continente, en torno a la Pastoral Afroamericana y Caribeña y el camino hacia
el XIV EPA continental.
ENCUENTRO
DE VIDA RELIGIOSA AFRO
El
mismo día 16 de julio por la tarde hasta el 17 habrá el Encuentro de vida
Religiosa Afro.
en este encuentro se busca fortalecer el proceso de reflexión sobre la identidad de los religiosos
y religiosas afro, en el contexto pastoral y comunitario actual. Se espera una amplia
participación de las comunidades religiosas de la región, y por supuesto,
la presencia de quienes provengan de otros zonas y países.
ENCUENTRO DE OBISPOS RESPONSABLES, SECRETARIOS EJECUTIVOS, SEPAC[1],
DE LA PASTORAL AFROAMERICANA Y CUANTOS PRESTAN SU SERVICIO EVANGELIZADOR ENTRE LOS PUEBLOS NEGROS
“La vida se manifestó, nosotros la hemos visto y les anunciamos”
(1 Jn 1,1-4)
Nos
hemos reunido en Bogotá, Colombia del 04 al 08 de noviembre de 2013.
Nuestro encuentro ha estado en el marco de la GS, n. 1: “las alegrías y
las esperanzas, las tristezas y las angustias
de los hombres de hoy, principalmente de los pobres y todos los que
sufren son también las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las
angustias de los discípulos
de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón.”.
Hemos
sido convocados por el Departamento de Cultura y Educación del Consejo
Episcopal Latinoamericano (CELAM) y queremos compartir con ustedes lo
que hemos vivido en estos días, mientras caminamos al XIII Encuentro de
Pastoral Afroamericana – EPA, que tendrá lugar en Haití (2015).
Hacemos
nuestra la declaración del DA (cf. n. 96) cuando constata a través de
una mirada sobre la realidad que la población Afroamericana continua
viviendo en condiciones de pobreza y exclusión social en los diferentes
países; la historia de los Afroamericanos está marcada por la exclusión
social , económica, política y sobre todo racial. Desgraciadamente la
identidad étnica es factor de subordinación
social y esto nos desafía a unas acciones pastorales más efectivas con
fuerza para superar esta realidad que implica para ellos una vida de
privaciones y dificultades.
La
lucha por la inclusión social y la superación del racismo que alcanza a
los Afroamericanos está en el horizonte misionero de la iglesia, ya que
su misión evangelizadora abraza con el amor de Dios a todos,
especialmente, a los que sufren. “por eso no se pude separar de la
solidaridad con los necesitados y de la promoción humana integral (…)
los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio
y un Obispo, modelado según la imagen del Buen Pastor, debe estar
particularmente atento en ofrecer el divino bálsamo de la fe, sin
descuidar el ‘pan material´” (DA, n. 550).
Compartimos
con alegría las diferentes iniciativas de revitalización de la cultura
de origen africano en nuestro continente. La Conferencia de Aparecida
reconoce en los Afroamericanos que ellos son portadores de una riqueza
para nuestro continente y cita la expresividad corporal, las familias
enraizadas y el sentido de Dios.
Recordamos
a todos y reafirmamos que la Pastoral Afro Americana y Caribeña es una
opción de la Iglesia Latinoamericana y del Caribe, asumida por
el magisterio y expresada como tal en las diferentes Conferencias
Generales; no es una expresión emotiva, nostálgica o folclórica ni
tampoco es un camino eclesial aislado y paralelo, ni un movimiento
reivindicativo, una especie de utopía política o una expresión
de racismo a la inversa. Se trata de un espacio eclesial de comunión,
inculturación y participación en la sociedad y al mismo tiempo es
espacio de reconciliación y solidaridad[2].
Estamos en las periferias nombradas y amadas por el Papa Francisco.
El
pueblo Afro Americano está llamado a ser protagonista de su propio
desarrollo integral y no encontramos para ello instrumento mejor que las
pequeñas
comunidades de fe, núcleos de fe y de encuentro en los que la iglesia,
como vientre materno engendra en la fe y como madre la alimenta.
Queremos
acompañar el compromiso social y el profetismo de este pueblo que
revestido de la fuerza de Dios se empodera de sus problemas y busca
soluciones
hasta la construcción de la ciudadanía eclesial y política.
Ante estas situaciones que desafían nuestra fe nosotros renovamos nuestros compromisos:
·Acompañar los procesos de resistencia de los Pueblos y Comunidades Afro sean rurales o urbanas.
·Buscar
el dialogo y colaborar con aquellos grupos y organizaciones que
trabajan con los Pueblos Afro para una mayor calidad de vida.
·Fortalecer
la Pastoral Afro obedientes al magisterio que en repetidas ocasiones
nos ha invitado a ello ya que somos portadores de una Palabra de
Salvación y estamos llamados
a fortalecer la cultura de la vida.
·Buscar los medios de formación más adecuados para los laicos y posibles vocaciones religiosas y sacerdotales Afro.
·Sostener
y acompañar los procesos pastorales con las mujeres negras ya que ellas
son las verdaderas transmisoras de los valores culturales y cristianos.
·Asistimos
con fuerza y evidencia en los diferentes países a una pluriculturalidad
que consideramos como un precioso valor y un desafío para la vivencia
concreta de una necesaria
interculturalidad.
·Mantenemos
con renovado esfuerzo y obedientes a las indicaciones del Papa
Francisco nuestra opción preferencial y evangélica por los pobres y
marginados y en consecuencia quisiéramos
acrecentar y profundizar una presencia misionera y pastoral más fuerte
entre las Poblaciones Afro.
Nos
encomendamos a nuestra Señora de Aparecida y le pedimos que como
Iglesia “sepamos discernir los signos de los tiempos y crezcamos en la
fidelidad
al evangelio; que nos preocupemos de compartir en la caridad las
angustias y las tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres y
así les mostremos el camino de la salvación” (Plegaria Eucarística V/b
5).
Bogotá, 08 de Noviembre de 2013.
Por los participantes,
+ Mons. Pablo Varela Server
Obispo Auxiliar de Panamá
Presidente del Departamento de Cultura y Educación
Pe. Vitor Hugo Mendes
Secretario Ejecutivo
P. Efraín de León (Panamá), p. Rafael Savoia, p. Yurandyr Acevedo (Brasil) y la hna. Ruperta Palacios (México)
Mons. Pedro Paulo (Haití), mons. Héctor Epalza (Colombia), p. Glyn Jemmot (Trinidad), p. Efraín de León (Panamá), hna. Ruperta Palacios (México), Nieves Méndez (Ecuador), mons. Eugenio Arellano (Ecuador), mons. Pablo Varela (Panamá) y p. Vitor Mendes (Brasil)
Mons. Pedro Paulo (Port-de-Paix, Haití), anfitrión del XIII EPA 2015, y mons. Héctor Epalza (Buenaventura, Colombia)
[1]Secretariado de Pastoral Afroamericana y Caribeña – SEPAC.
[2]Cf. Encuentro de los Obispos Latinoamericanos de la Pastoral Afroamericana, Salvador, Brasil, octubre de 2008.
"No me eligieron ustedes; Yo los elegí y los destiné a dar fruto, un fruto que permanezca; de modo que todo lo que pidan al Padre en mi nombre se los concederá" (Jn 15, 16)
Los misioneros de la Consolata región Colombia-Ecuador y la familia de Ssimbwa, tienen el gusto de invitarle a la ordenación diaconal de SSIMBWA LAWRENCE IMC, por la imposición de manos de mons. Joaquín Humberto Pinzón Guiza imc, vicario apostólico de Puerto Leguízamo-Solano (San Vicente del Caguán).
Lugar: Parroquia Cristo Maestro Dirección: Calle 44 N° 41D-21 (Cali, Colombia) Fecha: Octubre 20 de 2013 Hora: 10:00 AM
Ssimbwa Lawrence, misionero de la Consolata ugandés, ha trabajado activamente en Bogotá durante años. Hizo una disertación en el I Encuentro Regional de Pastorales Afro e Indígena - Bogotá, trabajó con jóvenes de la Fundación Cultural Zarakúa y su tesis de Teología, Mujer afro, esperanza de un pueblo, es de las pocas que tiene completa su defensa en un video de la Pastoral Afro*. Ahora trabaja con la Pastoral Afrocaleña y la alegría de su ordenación la comparten Cali, Bogotá y su familia en Uganda.
La Iglesia católica hizo un llamado a la unión nacional y a la paz entre los grupos armados. Invitó a pedir este don de Dios por intercesión de la Madre Laura Montoya, primera santa colombiana. En la celebración estaban presentes la mayoría de los obispos de Colombia, un buen número de sacerdotes y misioneras lauritas, además de una gran muchedumbre que llenó la catedral.
La celebración dio espacio a los indígenas y a los afro para que visibilizaran su cultura y su espiritualidad y religiosidad.
La Pastoral Afro de Bogotá cantó una adaptación de "Vení a comé" para Santa Laura y le dedicó un alabao junto a sus reliquias.
Señores Obispos
Secretarios Ejecutivos
Responsables de la Pastoral Afroamericana y Caribeña
Conferencias Episcopales de América Latina y El Caribe
El seguimiento de Jesús en el Continente pasa también por el
reconocimiento de los afroamericanos como un reto que nos interpela
para vivir el verdadero amor a Dios y al prójimo. Conocer los valores culturales, la historia y tradiciones de los
afroamericanos, entrar en diálogo fraterno y respetuoso con ellos,
es un paso importante en la misión evangelizadora de la Iglesia. […]
Nos acompañe en ello el testimonio de san Pedro Claver”.
(Aparecida, 532)
El Departamento de Cultura y Educación y el Instituto Teológico
Pastoral para América Latina – ITEPAL, en atención al programa Animación y acompañamiento a la Pastoral Afroamericana y caribeña, invita a la realización del Curso sobre VITALOGIA – EL PENSAR AFRICANO.
Fecha: 02 al 06 y 09 al 13 de septiembre de 2013.
Horario: 08hrs00 – 13hrs00; 02hrs30 – 17hrs00
Local: Instituto Teológico Pastoral para América Latina – ITEPAL
Idioma: Italiano (con traducción en español)
Costo: US$ 240
Inscripción: http://www.celam.org/itepal/inscripciones.php
(*) Para la realización del curso son necesarias al menos 20 inscripciones.
(**) El ITEPAL no cuenta con alojamiento, pero ofrece el servicio de
reservación en casas de religiosos(as). Para solicitar alojamiento
dirigirse a la secretaria académica.
El curso será dirigido por el Prof. Martin Nkafu Nkemnkia, nacido en Fontem, Camerún, África. Doctor en filosofía es Director de la Area Internazionale di Ricerca Studi Interdisciplinari per lo sviluppo della cultura africana, en la Pontificia Universidad Lateranense, Roma.
El prof. Nkafu, es autor del libro Il pensare Africano como Vitalogia (1997).
Para Nkafu, la Vitalogía africana – termino creado por él –, señala,
justamente, la aproximación africana al pensamiento humano, un enfoque
que es análogo al concepto occidental de filosofía, del cual, sin
embargo, procura diferenciarse. De hecho, la primera pregunta en el
pensamiento africano es axiológica y no ontológica. La pregunta sobre
los hombres, sobre el otro, es una pregunta sobre la vida, y la
respuesta es que se puede encontrar el sentido de la vida cuando
comprendemos el significado del otro a través de la categoría de
relación. La vitalogia así entendida es como la ciencia africana de la
realidad, como categoría intelectual y conceptual del pensamiento
africano, del conocimiento propio de la mente africana”.
La dinámica del curso se propone a presentar y discutir las bases de comprensión de la Vitalogia, el pensar africano.
+ Mons. Pablo Varela Presidente del Departamento de Cultura y Educación
CELAM
Pe. Vitor Hugo Mendes
Secretario Ejecutivo
Departamento de Cultura y Educación
Vicerrector Académico – ITEPAL
Laura Montoya,
fundadora de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, nace
en Jericó, Antioquia, y es educada en el ambiente racista de su época (1874-1949). Sin embargo, su autobiografía muestra experiencias
de acercamiento y valoración a representantes del pueblo negro. También comprueba su situación de marginación
y de pobreza; no duda en fundar algunas casas misioneras entre afrocolombianos y
en recibir en la Congregación a jóvenes de este grupo étnico.
La
misma Congregación, desde 1968 y con visión ad gentes, se proyecta al continente
africano, hoy tiene en él 5 casas misioneras, en Kionzo, Kinzundu, Lukala y
Kinshasa, en República Democrática del Congo, y en Noki (Angola); en Colombia hace
presencia en Buenaventura y Puerto Merizalde (Valle), Villarrica y misiones esporádicas
en Cajibío (Cauca), Noanamá (Chocó), Vigía del Fuerte y Turbo (Antioquia) y Uré
(Córdoba). Finalmente, como expresión de
opción radical por el grupo más pobre entre los pobres, en 1989 se realiza una fundación
en Estorga, República Dominicana, y, en 1999, una en Haití.
Los
datos muestran el proceso que se dio en la Madre Laura en su acercamiento al pueblo
afroamericano:
* La Providencia de Dios en
Gregorio el panadero
La
maestra Laura sufre, en 1906, la calumnia, la persecución y el rechazo de la sociedad
medellinense, como consecuencia de la novela “ Hija espiritual”, escrita por
Alfonso Castro. Se retiran todos sus
amigos y conocidos, vive con su madre y hermanos
dificultades hasta para conseguir el pan de cada día. Cuenta en su autobiografía:
Un día se apareció
en la casa un negro haraposo, con los pies hinchados que apenas parecía que
podía andar. Creímos que pediría limosna;
¡pero era el Ángel de Dios! Me dijo: “Misia
Laura ¿usted por qué no pone una panadería?”[1]
La
maestra, entre dudas y temores, se deja ayudar por Gregorio y él le construye el
horno, le trae los materiales y luego se encarga de vender el pan; cuando ya está
instalado el negocio, muere Gregorio y Laura hace la siguiente interpretación:
Fui al
entierro y en él estaba representado el Seminario, el Capítulo Catedral y la
Comunidad de los Hermanos Cristianos.
Todo me pareció extraño. Pero
logré saber que era un santo y que, como en su tiempo de salud había servido
mucho, le guardaban las mayores consideraciones, pero que jamás había querido
aceptar nada. Lo lloré como era debido y
mi agradecimiento con Dios era inmenso. ¡A
ese haraposo le debíamos el pan!
Quedamos perfectamente establecidas.
¡Por supuesto que mi dolor era mayor por no haber sabido lo que tenía en
la casa! ¡Así mueren los santos que han
preferido la humillación a todo! Comulgaba todos los días pero nadie lo sabía
porque lo hacía en la misa de 4 y cambiaba de Iglesia todos los días[2].
Fundación de una Casa
Misionera en el Palenque de Uré
La
Madre Laura se desplaza hasta Uré, después de las fundaciones en Dabeiba,
Rioverde, El Pital, Murrí y Chontaduro, entre los indígenas katíos del Departamento
de Antioquia. Va al Departamento de
Córdoba, en 1917, para realizar la sexta fundación de la naciente congregación.
Su autobiografía narra todos los inconvenientes del viaje y la incomprensión de
los sacerdotes y el obispo de Cartagena.
El viaje comprendió muchas escalas, de Cartagena a Calamar en tren, de allí
hasta Magangué en una confortable embarcación, de ahí hasta Ayapel en una gasolina
o buquecito, de los que habían empezado a surcar el San Jorge. En Ayapel tuvo noticias de la realidad de Uré:
Supimos allí
que Uré era desconocido de todos y se tenía de él la idea terrible de lo
desconocido. Sólo don Luis Paniza nos
dio algunos informes consoladores. Nos
dijo que verdaderamente el camino no existía; pero que Uré era un pueblo de
negros, descendientes de los que habían traído en la época de la colonia para
laborar las minas, procedentes del África, pero que aquellos paganos todavía
eran inclinados a las cosas buenas...[3].
Laura
y su compañera siguen su viaje, piensan que, ubicadas en Uré, mientras esperan
a los indios, pueden apoyar a los negros. Pero les faltaban varios días de viaje, comprobaron
que navegar por el río San Jorge era una aventura que sólo realizaban
arriesgados comerciantes en canoas de remo, para vender sus productos por las
riberas del río.
Las
dificultades del camino y la falta de oportunidades de los ribereños preparan
el corazón de las misioneras para entender que el Señor las llamaba a trabajar
y conocer una nueva cultura. La descripción
de la Madre Laura tiene una gran importancia histórica, nos ubica en el proceso
vivido por los palenques:
Aquel
pueblecito contaba entre las muchas gracias que tenía, la de haber conservado
por más de cuatrocientos años una especie de dinastía religiosa. La religión, mezcla de catolicismo, paganismo
y superstición africana, estaba representada por un anciano siempre en cadena o
sucesión no interrumpida, porque en el lecho de muerte de uno, nombraba el otro
y a éste se sometían todos en lo religioso, sin poner ninguna suerte de reparos
jamás. Este anciano desempeñaba las funciones
del culto en un rancho largo que lo llamaban la iglesia católica, sin pena de
ninguna clase. La religión tenía todo y
muchos latinajos que rezaba el ancianito revestido con unos ornamentos y
capas... El hacía los entierros, del
modo más pagano y hasta cómico; bautizaba bien, según parece. Hacía la fiesta con rezos y cantos en medio
de bailes. Tenía fiesta especial para
honrar al demonio y ha sido la más difícil de suprimir.... Cuando fuimos ejercía las funciones del culto
el Señor Hilario, ancianito muy respetable por un aparato austero y venerable
que había adquirido a fuerza de desempeñar tan terrible y desventajoso empleo,
pues jamás se le pagaba nada ni se le daba tiempo para trabajar. Vivía pues muy mal, pero sintiéndose muy
honrado por ser el depositario de la religión y culto de las tradiciones de su
raza. Nada turbaba al Señor Hilario, ni
su misma pobreza, pues estaba enseñado al miserable pescado que su mujercita
anciana cogía todos los días. Tenía
paciencia invicta con las tropelías de sus feligreses y nada lo inquietaba[4].
* Una Religiosa negra
entre las cofundadoras de la Congregación:
En
el año 2.000, con motivo del Jubileo, el Boletín Informativo Caminando
Juntas publica un homenaje a las diez primeras cofundadoras, el grupo que inició
el noviciado canónico el 1° de enero de 1917, en Dabeiba. La Madre Laura emite sus votos temporales en
ese momento, la experiencia misionera se constituye en congregación religiosa diocesana.
El
número siete de este grupo le corresponde a la señorita María de los Ángeles
Hernández Yépez, de Robledo, Antioquia. La
crónica congregacional dice de ella:
…[Era] una
morena fornida, trabajadora incansable y fervorosa... Tenía muy buena voz, cantaba fuerte y bien en
las ceremonias religiosas y en las misas.
Aun en su vejez entonaba cánticos al Señor. Su boca no se ocupó sino para alabar a Dios y
decir jaculatorias. Cuando se le preguntaba
cómo estaba de salud o cómo le iba en su vida, siempre contestaba con este
estribillo: “Así como Dios quiere”[5].
En
la Congregación recibió el nombre de María Santa Zita. Varias hermanas, al hablar de ella, reconocen
que su testimonio de vida atrajo valiosas vocaciones a la Congregación por “el espíritu
de oración y unión con Dios que poseía...
Inspiraba respeto a cuantos la contemplaban”. Todos los trabajos que realizaba los hacía
con amor y alegría. En 1964 la traen a
la enfermería de Medellín, bastante delicada de salud pero “llena de amor a
Dios, de cariño y paciencia”. Muere el 10
de mayo de 1971, a los 99 años de edad.
Se ganó el título de cofundadora de la Congregación por su fidelidad y testimonio
de vida.
* Carta de la Madre
Laura sobre una misionera negra y el Seminario Etiópico de Roma
En el Archivo de
la Arquidiócesis de Popayán reposan algunas cartas de la Madre Laura a monseñor
Maximiliano Crespo y a otras personas. No
debe extrañar el lenguaje propio de la época, más bien resaltar la intuición de
que también el pueblo negro tiene derecho a un espacio en la Iglesia como en la
sociedad. Entre las cartas nos interesa la
siguiente:
Antioquia, 7 de abril de 1935. Muy amada Sor María de Inmaculada Hoyos:
Mucho me
alegra que quiera... la raza negra... Entre negros puros tenemos unas tres casas y
he podido apreciar lo que es su orfandad, pero alégrese porque esa pobre raza
comienza a redimirse con el Seminario Etiópico que tiene el Santo Padre en el
mismo Vaticano; es numeroso y son todos de color satín, ya se han ordenado
varios y me tocó oírle la misa en rito armenio al primer Obispo de aquél seminario,
antes de salir para Albania.
Era conmovedor ver al Prelado
aquél, rodeado de Monseñores blancos que le servían como a un rey, celebrar el
Santo Sacrificio y la Santa Hostia tan blanca lucía en aquellas manos negras
como si estuviera engastada en azabache hermosamente en el momento en que
mostraba la Sagrada forma al pueblo, según el rito armenio. Le ofrecí al Señor recibir en la Congregación
una negra de pura raza africana para que Él nos permitiera trabajar con los
pobres negros.
Ya tengo la hermana
Profesa porque, al llegar de Roma, se me presentó la oportunidad de cumplir la
promesa; ha resultado una y muy buena...
Acompaña a las hermanas en las excursiones y enseña muy bien el
catecismo y los cantos. En la Misión en
dónde está la acatan como a las demás hermanas; se llama María de la Sagrada
Familia. Fue formada por las Misioneras
en Uré y desde que tenía doce años, o quizás menos, hacía su voto de castidad
de año en año. ¡Ya ve, querida mía, cómo
en esa pobre raza hay almas de elección! Mucho le pudiera referir de esto pero ya el
tiempo se me agotó...
Laura de
Santa Catalina
Una
Congregación internacional siempre tiene las limitaciones propias de la convivencia
entre diversas culturas. La intuición de
la Madre Laura y la reflexión continua en la riqueza de la diversidad permiten hoy
a la Congregación contar con 16 religiosas afroamericanas y 14 africanas;
también que la Pastoral Africana, Afroamericana y Caribeña se constituya, al
lado de la Pastoral Indígena y Urbano marginalizada, en opción de la proyección
misionera.
[5]MEJÍA U., Mariela. “Profetas de esperanza en la selva. Homenaje a las Cofundadoras”. En:
Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena - Madre Laura.
Caminando Juntas - Boletín
informativo General No. 13. Medellín, marzo de 2000; p. 82.