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miércoles, 4 de noviembre de 2015

ENCUENTRO DEL EQUIPO COORDINADOR: SECRETARIADO DE PASTORAL AFROAMERICANA Y CARIBEÑA (SEPAC/CELAM)



Secretaria de Pastoral Afroamericana y Caribeña (SEPAC/CELAM).
Correo: sepacpastoralafro@gmail.com

Del 28 al 30 de octubre 2016, nos hemos reunido los Coordinadores de la Pastoral Afroamericana y Caribeña (SEPAC/CELAM) en Santiago de Cali, con el motivo de planear el trabajo a nivel continental y determinar acciones que favorezcan su continuidad al interior de la Iglesia y sociedad en general.



Participaron los padres Jurandyr Azevedo Araujo “Encargado de la Pastoral Afro en la Conferencia episcopal de Brasil”,  Efraín de León Valdés “Secretario ejecutivo de Pastoral Afro de la Conferencia Episcopal Panameña”, Emilde Beldor de la Comisión Espiscopal de Cultura y de Inculturación (CECI)-HAITÍ, Venanzio Mwangi IMC “Coordinador del Secretariado de la Pastoral Afroamericana y Caribeña -SEPAC/CELAM” EPAC, y Lic. Nieves Leonor Méndez Olaya del SEPAC, “Coordiandora de la Pastoral Afro en Ecuador”.


En el transcurso del encuentro, hicieron presencia Mons. Darío de Jesús Monsalve Mejía, Arzobispo de Cali Pbro. Y el Pbro. Oscar Lozano (Video conferencia), Secretario ejecutivo del Departamento de Cultura y Educación del CELAM.

Fueron días en que retomamos los compromisos adquiridos en el XIII EPA (Encuentro de Pastoral Afroamericana y Caribeña) que acabamos de celebrar en la República de Haití como también trazar agenda para los próximos tres años.
 -       Se hace memoria del pasado.
-       Se plantean nuevos desafíos.
-       Se nos invita a que desde un espíritu sinodal, poder unir los esfuerzos para el futuro del pueblo negro en el continente.




Muy pronto les haremos llegar las conclusiones, reiterando nuestra invitación a que todos y todas sigamos siendo constructores de este camino social y eclesial en el continente; cada cual desde su contexto y equipo de trabajo. 

Gracias a todos la reflexiones recibidas, las cuales fueron tenidas en cuenta durante este encuentro.

Un abrazo ancestral.

martes, 4 de agosto de 2015

MENSAJE FINAL DEL EPA HAITI 2015

A continuación les reproducimos el Mensaje final de XIII Encuentro de Pastoral Afro, realizado en días pasados en Haití. 

MENSAJE DEL XIII ENCUENTRO
DE PASTORAL AFROAMERICANA Y CARIBEÑA- HAITÍ
He venido para que tengan vida y vida en abundancia” Jn. 10,10

Nos hemos reunido en el XIII Encuentro de Pastoral Afroamericana y Caribeña (EPA), en el Centro de espiritualidad Siloé de los Padres Oblatos, diócesis de Les Cayes, municipio de Camp-Perrin, República de Haití, del 20 al 27 de julio de 2015, más de 200 delegados de Paraguay, Brasil, Ecuador, Colombia, Panamá, Nicaragua, República Dominicana, Cuba, México, Estados Unidos de América y Haití, entre los que estamos laicos, laicas, seminaristas, novicios religiosos, religiosas, sacerdotes religiosos y diocesanos, obispos y el Cardenal Chibly Langlois, Obispo de Les Cayes y Presidente de la Conferencia Episcopal de Haití.

Durante nuestras reflexiones en torno al tema: “El pueblo afroamericano y caribeño protagonista de su historia y su desarrollo humano integral” y bajo el lema “Negritud solidaria, fuerza transformadora”, pudimos constatar que:

  • El racismo, la discriminación, la desigualdad, la exclusión y la pobreza siguen vigentes en la vida del pueblo afroamericano y caribeño, afectando de manera particular a las mujeres, jóvenes, niños y niñas.  
  • El modelo de desarrollo vigente -economicista, capitalista, extractivista, neo liberal- no permite al pueblo afroamericano y caribeño ser “protagonista” de su propio desarrollo; porque vulnera la seguridad alimentaria, el derecho al agua y a la salud, lo cual afecta de diferentes maneras su calidad de vida.  
  • Vivimos en territorios geo estratégicos, biodiversos, multiculturales y pluriétnicos.
  • Es evidente la alegría de nuestro pueblo, su capacidad de reproducir la vida, la resistencia y la habilidad para vivir con pocos recursos. 
  • El Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-20025), declarado por las Naciones Unidas, es una oportunidad para promover, proteger y defender los derechos del pueblo afroamericano y caribeño; y lograr el reconocimiento, la justicia, la igualdad y el desarrollo propio sostenible.  

Estas realidades nos llevan como Agentes de Pastoral Afroamericana y Caribeña a proponer:

  • Acciones pastorales que conduzcan al pueblo afroamericano y caribeño a vivir el proyecto del Reino de Dios con un gran sentido eclesial y social, según el Evangelio. 
  • Un modelo de desarrollo propio, que contemple aspectos económicos, políticos, sociales, espirituales, culturales y ambientales, donde se valore a los afrodescendientes como seres humanos capaces de optar por su bienestar.  
  • Favorecer una economía solidaria y una vida feliz con dignidad. Este modelo prolonga la vida humana, establece relaciones armónicas con la madre naturaleza, procura el equilibrio ecológico, garantiza la existencia de los recursos naturales y la biodiversidad. Construye ciudadanía y democracia plena, establece relaciones de respeto e igualdad entre hombres y mujeres. Contempla la libertad, el desarrollo holístico, sustentado en la identidad dinámica, la capacidad de diálogo con otras culturas y religiones, en una relación de igual a igual. 
  • Mantener la esperanza y la vida del pueblo afrodescendiente, promoviendo un diálogo permanente entre fe y cultura e implementando un modelo de producción con identidad cultural y conciencia étnica, donde se valoren nuestras prácticas organizativas tradicionales; se promueva el relevo generacional y se fortalezca la etnoeducación.   
  • Construir y dinamizar una plataforma de Pastoral Afroamericana y Caribeña que permita articular e intercambiar las experiencias de fe y conocer las distintas realidades del pueblo afroamericano y afrocaribeño en nuestros países, cumpliéndose así con los objetivos del Secretariado de Pastoral Afroamericana y Caribeña (SEPAC).
Las Sagradas Escrituras al igual que el magisterio de la Iglesia nos interpelan para denunciar valientemente los atropellos cometidos contra los afroamericanos y otros grupos vulnerables (Santo Domingo, n. 107). El Documento de Aparecida expresa su preocupación sobre los grupos indígenas y afros, y nos interpela para que como Iglesia nos preocupemos en ayudar a preservar la identidad de los pueblos que emergen como un kairós en la Iglesia y en la sociedad: “La Iglesia defiende los auténticos valores culturales de todos los pueblos, especialmente de los oprimidos, indefensos y marginados, ante la fuerza arrolladora de las estructuras de pecado manifiestas en la sociedad moderna” (DA, n. 532).


Como Agentes de Pastoral Afroamericana y Caribeña nos comprometemos a:
  • Posicionar en la agenda de las conferencias episcopales la Pastoral Afroamericana y Caribeña como opción eclesial en defensa de nuestros pueblos empobrecidos y excluidos.
  • Animar, visibilizar y articular la Pastoral Afroamericana y Caribeña en los distintos países, promover la divulgación de sus acciones en los medios de comunicación.
  • Promover el respeto, cuidado y aprovechamiento racional de los recursos naturales para la conservación de la “Casa Común”.
  • Construir y mantener la Red Católica Solidaria Afrodescendiente en América, como una alternativa para dar respuestas concreta para el desarrollo de nuestros pueblos afrodescendientes.
  • Participar activamente en las propuestas que se están generando en los distintos países con respecto al Decenio Internacional de los Afrodescendientes.
Que Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América Latina y el Caribe, y Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Patrona de Haití, nos acompañen en este caminar de anunciar el evangelio de Jesucristo para que nuestros pueblos afrodescendientes en Él tengan vida, vida en abundancia (Jn 10,10).


Camp – Perrin, 27 de Julio de 2015.

Mons. Pierre-Antoine Paulo, OMI
Obispo de Port-de-Paix  
Presidente del CECI

P. Venanzio Mwangi Munyiri IMC.
Secretariado de Pastoral Afroamericana y Caribeña (SEPAC)



miércoles, 2 de octubre de 2013

Invitación a la ordenación diaconal de Ssimbwa Lawrence en Cali

Clic para agrandar
"No me eligieron ustedes; Yo los elegí y los destiné a dar fruto, un fruto que permanezca; de modo que todo lo que pidan al Padre en mi nombre se los concederá" (Jn 15, 16)

Los misioneros de la Consolata región Colombia-Ecuador y la familia de Ssimbwa, tienen el gusto de invitarle a la ordenación diaconal de SSIMBWA LAWRENCE IMC, por la imposición de manos de mons. Joaquín Humberto Pinzón Guiza imc, vicario apostólico de Puerto Leguízamo-Solano (San Vicente del Caguán).

Lugar: Parroquia Cristo Maestro
Dirección: Calle 44 N° 41D-21 (Cali, Colombia)
Fecha: Octubre 20 de 2013
Hora: 10:00 AM

Ssimbwa Lawrence, misionero de la Consolata ugandés, ha trabajado activamente en Bogotá durante años.  Hizo una disertación en el I Encuentro Regional de Pastorales Afro e Indígena - Bogotá, trabajó con jóvenes de la Fundación Cultural Zarakúa y su tesis de Teología, Mujer afro, esperanza de un pueblo, es de las pocas que tiene completa su defensa en un video de la Pastoral Afro*.  Ahora trabaja con la Pastoral Afrocaleña y la alegría de su ordenación la comparten Cali, Bogotá y su familia en Uganda.

* El video se divide en parte 1, parte 2 y parte 3.


Actualización:

Ssimbwa añade su foto a la invitación:

Invitación a la ordenación diaconal de Ssimbwa Lawrence con foto
Clic para agrandar


lunes, 26 de agosto de 2013

Un afro-sacerdote dedicado a promover el respeto por la diferencia

Los valores de Chocó para el mundo

Emigdio Cuesta nació en una región de Colombia donde no existen fronteras. Sólo se debe cruzar el rio Atrato en panga por cinco minutos y se puede pasar de Chocó a Antioquia y viceversa. De padre chocoano y madre antioqueña, Emigdio Cuesta entraña los valores de una región de Colombia en donde los de aquí y los de allá son uno solo: son primos, amigos, hermanos, familia.

Nacido en 1964 en Bojayá (Chocó), Emigdio Cuesta aprendió desde niño que entre ese municipio y Vigía del Fuerte (Antioquia), solo existía hermandad y el rio atrato como avenida fluvial. “En este sector, los chocoanos y los antioqueños compartimos la cultura negra. No hay frontera departamental. Allá todos somos parientes, familiares, conocidos”, afirma él sin vacilar.

Desde su origen, Emigdio Cuesta entraña también los valores de una región en donde la alegría, el trabajo, el respeto por la naturaleza, la solidaridad, el valor de la palabra y el valor del presente hacen parte de una visión de la vida, de una forma de relacionarse con el mundo. “Para mi ser chocoano y atrateño es una cultura, es un modo de ver el mundo, una manera de entenderse con los otros. Hay muchas cosas ahí que me gustan y que no quiero perder”, asegura con orgullo.

Por eso, a pesar de la unidad y la familiaridad con que se vive en esta región de Colombia, al cumplir 18 años, Emigdio decidió pasar en panga desde Vigía, donde sus padres lo llevaron a vivir desde los 7 años, hasta Bojayá para que en su cédula quedara registrado su origen chocoano. “Yo tengo una identidad chocoana arraigada y quería que eso quedara claro en mi cédula”.

Ese origen que lleva con orgullo a donde vaya, lo aprendió de su padre, Don Porfirio, agricultor y pescador que participaba en cuanta reunión comunitaria se hacía en el pueblo. Desde organizaciones de acción comunal, hasta organizaciones de velorios, novenas, entierros y consultas. Hijo de una familia de 10 hermanos, Emigdio aprendió entre Vigía del Fuerte y Bojayá costumbres como la de “Mano Cambiada”, hacer trabajos compartidos entre vecinos, o el trueque de alimentos, el valor de la palabra, el disfrute de la luna llena en una noche en canoa entre Quibdó y su pueblo, a disfrutar de una fiesta entre vecinos sin violencia, el valor de la solidaridad y el pensamiento colectivo por encima del individual. “De niño recuerdo que varias veces una familia quitaba la madera que separa las habitaciones de sus casas, para aportar para hacer la caja de un difunto, no importaba quién fuera, ni de dónde viniera”.

Esos mismos valores los ha ido llevando en su camino por el mundo como sacerdote, religioso y misionero de la comunidad del Verbo Divino, un camino que eligió a los 18 años cuando salió del colegio, en principio por pura curiosidad y no por llamado divino, como él mismo confiesa: “No hubo nada de llamados especiales ni del espíritu andando…sólo sentí curiosidad, entré y me fui quedando”.



Ser afro dentro de la iglesia, ser afro dentro de la sociedad


El padre Emigdio Cuesta no es sacerdote común y corriente. No tiene parroquia, no usa alba ni cleriman, no impone el evangelio. Prefiere “compartir con otros y otras su experiencia de fe” y cuando celebra misas, en lugar de alba usa túnicas de colores vivos, y en lugar de cantos tradicionales, invita grupos afrodescendientes para que bailen cumbias, abozaos o currulaos, ritmos de la región pacífica y de la región atlántica de Colombia. Él mismo participa de los bailes al final de la misa. Desde su ordenación como sacerdote, decidió vestirse diferente para hacer honor a su origen africano y se ordenó con una túnica que mandó a hacer especialmente para esa ocasión.

“A mí me parece que el reconocimiento y la visibilidad del pueblo afro y de sus valores, de su diferencia comienza por ahí…no es simple excentricismo…digamos, ¿por qué no se puede vestir uno como africano?...además, el negro y el gris son colores aburridos, en cambio, los colores africanos son vida, son fuerza, son alegría y los puedes ver de lejos…”, explica el padre sobre su decisión de vestir con colores alegres dentro y fuera de la Eucaristía. Sin embargo, no han faltado los sacerdotes que se niegan a celebrar con él, por sus túnicas de colores.

Desde su papel como sacerdote católico, el padre Emigdio Cuesta Pino siguió construyendo un mundo donde todos seamos iguales, respetando nuestras diferencias, una apuesta que ha tenido alegrías y dificultades. “Al principio no fue fácil para mí. A los tres meses ya quería devolverme para mi casa porque me sentía raro siendo el diferente del seminario, aunque nadie me discriminara yo sentía que me miraban cómo raro, como que ‘¿De dónde sacaron este espécimen?’”, recuerda entre risas, sobre sus primeros días en el Seminario cuando alcanzó a arrepentirse y a creer que sus padres tenían razón cuando le dijeron que “ser cura era solo para blancos”. Llegó a la iglesia católica en un momento de renovación y la congregación del Verbo Divino fue de las primeras en recibir personas afrodescendientes en sus seminarios.

Gracias a un consejero español entendió que ser el único afro que había en ese momento en el seminario podía ser una oportunidad de trabajar por los de su etnia y desde entonces, ese ha sido el fundamento de su trabajo, la razón de ser de su apostolado. De toda su región, él y otro coterráneo, el padre Óscar Córdoba, son los únicos sacerdotes. “Después de esa crisis empecé a reafirmar poco a poco mi ser afro y después me fue gustando…me fueron gustando las dos cosas: por un lado el ser afro y ahora sí gozándome el ser distinto, y por otro lado, el ser afro dentro de la iglesia, y el ser afro dentro de la sociedad”, asegura el padre.

Desde entonces, el padre Emigdio asumió el trabajo por la dignificación de su etnia como una apuesta. Ha estado siempre vinculado con la Pastoral Afrocolombiana, participa en la Comisión de Vida Religiosa Afro y ha promovido la celebración de las eucaristías afrocolombianas, una celebración que se caracteriza por su alegría, su colorido, la participación y su sentido de hermandad.

Como parte de su búsqueda, decidió realizar su experiencia pastoral en África con la intención de encontrarse con sus raíces. Durante dos años, entre 1991 y 1992, compartió con los habitantes de Botswana donde aprendió que son muy distintos a los colombianos pero tienen un origen común, por eso no duda en afirmar que “De esos momentos felices que uno puede hablar en su vida, es el encuentro con un africano en un país extranjero. El encuentro produce algo aquí adentro como que este y yo somos familia, este y yo nos hemos visto en algún lado, este y yo tenemos algo en común…sentimos que hay empatía”.

A finales de los 90’, durante la época más dura del conflicto armado, fue vicario parroquial en su región, en Vigía del Fuerte, entre 1994 y 1999, y con el párroco de Bojayá, el sacerdote Jorge Luis Mazo (Q.e.p.d), lideró el fortalecimiento de las organizaciones juveniles del medio Atrato y la creación de tiendas comunitarias que garantizaran el autoabastecimiento de los pobladores en una época en donde “los únicos que andaban por el río eran los ‘paras’, los guerrilleros, y los misioneros”, como él mismo recuerda. En 1999 regresó a Bogotá por miedo a perder su vida, luego de que su amigo y colega, el padre Jorge Luis Mazo fuera asesinado llegando a la ciudad de Quibdó en un bote donde él mismo iba a viajar el día anterior.

Aunque muchos cuestionan su forma de ejercer el sacerdocio para él “la iglesia tiene un campo de acción que va más allá de una parroquia”, y recuerda que más allá de evangelizar, quiere transformar la vida de los otros a partir de una actitud de alegría y servicio pues uno de sus postulados reza: “Uno tiene que vivir significativamente para alguien, para poder ser recordado. Ese es el verdadero significado de la resurrección”.



Un cura afro en el movimiento de derechos humanos


Al llegar a Bogotá, el padre Emigdio continuó con su apostolado “mostrando que dentro y fuera de la iglesia lo afro es una gran riqueza”. Al llegar a Bogotá después de los días de guerra en el Atrato, emprendió de nuevo la labor del fortalecimiento de la pastoral afrocolombiana y en el 2005 fue delegado por su comunidad religiosa para hacer parte del movimiento afrocolombiano. En el 2005 fue delegado como secretario ejecutivo de la Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas – CNOA y desde allí promueve junto con las organizaciones afrocolombianas, procesos de construcción participativos, interlocución e incidencia política.

La apuesta desde la CNOA ha sido hacer incidencia política y visibilizar lo afro en distintos espacios políticos: “Muchas veces asistimos a un espacio simplemente para levantar la mano y decir: ‘Aquí estamos los afro’”.

Como Secretario ejecutivo, ha logrado posicionar la Conferencia como un interlocutor válido para hablar de las necesidades, los aportes y los derechos de la población afrocolombiana. Promovió la inclusión de la CNOA en las plataformas de derechos humanos, convocó a las organizaciones a realizar su plan estratégico, busca recursos y promueve espacios construidos entre todos. “No me interesa que nadie diga ‘Esto lo hizo el padre Emigdio’, me interesa que digan: “Esto lo hicimos entre todos, en la CNOA”.

Su llegada al movimiento de derechos humanos, como defensor de los derechos del pueblo afro, ha sido parte del recorrido que inició cuando empezó su vida sacerdotal en comunidades de base. Como integrante de la Mesa de organizaciones afrocolombianas y de otros espacios a los que asiste para llevar la voz de los afrodescendientes, parte de la base de que “siempre hay otra posibilidad de encuentro. Si no nos entendimos hoy, podemos entendernos mañana” y desde ahí, no duda en afirmar que hoy, la CNOA se ha constituido en un espacio de diálogo, concertación y paz.

Al preguntarle si estaría dispuesto a irse para otro país, el padre Emigdio, el padre chocoano, de túnicas de colores y togo (sombrero africano), no duda de afirmar: “Aquí me quedo. Me gusta Colombia a pesar de sus contradicciones. Tengo suficientes razones para amarla. Espero que algún día podamos sentir que es un país de todas y de todos”.

miércoles, 3 de julio de 2013

Taller Bíblico Afro en la Pastoral Afrocaleña




TALLER BÍBLICO:

TEOLOGÍA ESPIRITUAL AFROAMERICANA


Dirigido a grupos parroquiales, Comunidades del SINE, Jóvenes, Catequistas, grupos de oración y sacerdotes, religiosos y religiosas trabajando en sectores con mayor población afro.


SÁBADO 6 DE JULIO DE 2013


LUGAR:  CENTRO DE PASTORAL Y ESPIRITUALIDAD AFROCOLOMBIANA DE LA ARQUIDIÓCESIS DE CALI

CALLE 44 # 41D- 21 - Barrio Unión de Vivienda Popular

Cali, Colombia


HORA:  2:00 pm - 6:00 pm

Se concluye con la Eucaristía Afro en la parroquia de San Antonio


PONENTE:

P. Neil Alfonso Quejada Mena, delegado nacional de Pastoral Afrocolombiana   P. Neil Alfonso Quejada Mena
Delegado Nacional de Pastoral Afro


INVITA:  Pastoral Afrocolombiana de la Arquidiócesis de Cali


ENTRADA LIBRE - LLEVAR BIBLIA


--

PASTORAL AFROCALEÑA
Centro de Pastoral y Espiritualidad Afrocolombiana
Calle 44 No. 41D-21
Barrio Unión de Vivienda Popular
Tel. 327 14 39
Cali, Valle - Colombia

pastoralafrocali@gmail.com
www.pastoralafrocali.blogspot.com
http://axe-cali.tripod.com/cali/


lunes, 10 de mayo de 2010

XIX EPA Colombia: recuerdos y compromisos



Las delegaciones de las regiones afro del país se encontraron el 4 de mayo 2010 en la grande catedral de Barranquilla, para la apertura del XIX Encuentro de Pastoral Afrocolombiana convocado por el Sección de Etnias de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC). A las 4 de la tarde inició la solemne celebración de la misa afro, presidida por el auxiliar msr. Ruiseco, que dio la bienvenida a nombre del arzobispo y  presidente de la CEC, msr. Rubén Salazar, que por causas imprevista estaba ausente. Alrededor de 250 delegados llenaron la inmensa catedral de cantos acompañados por el ritmo de los tambores. Uno de los momentos mas emotivos fue la procesión de la Palabra con danzas y ovaciones.

En los patios contiguos se presentó un acto cultural en que se dramatizaron los sufrimientos y opresión de la esclavitud, revelando la esperanza de un pueblo que ha sabido superar las trabas y dar un aporte fundamental a la costrucción de la Patria, retomando el tema central del EPA: “Afrocolombianas y afrocolombianos en el bicentenario: Iglesia y Estado”.

El 5 de mayo los asistentes se reunieron en la sede de “Lazos de Amor Mariano”, un coliseo cerrado con todo lo esencial para el desarrollo del evento. El doctor Fabio Teodolindo Perea pronunció la ponencia iluminadora del día: “Presencia y aportes del pueblo afrocolombiano en la histroia de Colombia”, insitiendo en el cimarronaje historico-colonial, republicano y actual como pensamiento afro.

Fue un sintetico recorrido a traves de personalidades afro o relacionadas con su historia, desde Domingo Benkos Biohó, de la Costa Atlántica, el rey Barule, que fundó el primer palenque en la costa pacifica (1727), y los cimarrones de Cartago y Pereira (1785), hasta al cimarrón Carlos Quinto Abadía que en la zona del Baudó enfrentó y le ganó a varias expediciones españolas. Resaltó el aporte afro en la independencia desde los primeros pasos de la revolucion bolivariana en Venezuela, al apoyo del general Petión de Haití, la ley de libertad de vientres, hasta la manumisión definitiva en 1851 por el general José Hilario López.  Subrayó que los ‘nuevos’ ciudadanos fueron utilizados por liberales y conservadores hasta en sus luchas internas.  Cuando la esclavitud se volvió poco rentable, denunció el hecho de que con la libertad fueron indemnizados los esclavizadores, que lanzaron a la calle los esclavizados sin nada, siendo considerados ciudadanos de segunda categoría.

A pesar de todo marcaron el pensamiento colombiano; es suficiente recordar a poetas como Candelario Obeso (+1874), o políticos como Luis Antonio Robles Suárez, primer afro en el parlamento, nacido en La Guajira. Cuando le gritaron ‘Se oscureció el Congreso”, contestó bravamente “pero se iluminan las mentes”. Otros grandes se destacaron en la educación, como Diego Luis Córdoba, o Pambelé en el deporte. Resaltó sobre todo el pensamiento actual del cimarronismo contemporáneo, las luchas por la nueva Constitución y la Ley 70, hasta las organizaciones afro que hacen presencia a todo nivel. Pero la realidad de los afrocolombianos todavía es de marginación y exclusión. En 2009 el informe de la ONU sobre discriminación racial en Colombia afirma constantemente la grave situación de las comunidades afro.

Celebrar el bicentenario para los afro es reclamar reconocimeinto con acciones positivas. Los grupos de trabajo profundizaron el tema a lo largo del dia.

El 6 de mayo se realizó un foro sobre la realidad afro y propuestas. La profesora Betty Ruth Lozano, de la Universidad del Valle, cuestionó la acción del estado colombiano y de la Iglesia, reconociendo los pasos dados, pero solicitando que, por lo menos, se llegue a nombrar una comisión para las reparaciones a un pueblo que fue explotado y todavía en su mayoría vive marginado y excluido.

El p. Neil Quejada Mena, por su parte, el 7 de mayo lanzó el tema de la solidaridad en las mismas comunidades afro, recordando lo que se dijo en el encuentro de Panamá (2009): la Pastoral Afro no es tanto una actividad, sino un camino de experiencia de Jesús, que está con el pueblo, vive su vida y lo llama a un compromiso solidario. En concreto solicitó el aporte para Haití de parte de cada delegación.  Presentó las actividades realizadas por CEPAC y las gestiones que realizan, sobre todo en el campo educacional, con miras a un centro de estudios étnicos.

En el encuentro se dio mucho espacio a la oración de la mañana, muy creativa y alegre, en particular en las eucaristías, que cada delegacion animó con especial esmero y sabor afro.

El XIX EPA Nacional despertó interés por la historia de los afro, en particular en lo regional; invitó a profundizar en los acontecimientos protagonizados por las figuras afro. Reanimó a los delegados para un nuevo empuje de la Pastoral Afrocolombiana para el bien de la Iglesia y de la sociedad; concretó iniciativas en el bicentenario, en particular durante el mes de mayo dedicado a la Afrocolombianidad.

RS


sábado, 8 de mayo de 2010

Manifiesto del XIX EPA Colombia - Barranquilla 2010


L@s agentes de pastoral afro católic@s, la Sección de Etnias de la Conferencia Episcopal, el Centro de Pastoral Afrocolombiana y las delegaciones de las diócesis de Apartadó, Bogotá, Barranquilla, Buenaventura, Cali, Cartagena, Guapi, Sincelejo, Medellín, Ocaña, Villavicencio, Popayán, Quibdó, Tumaco, Valledupar, integrantes de la Pastoral Afrocolombiana, nos reunimos en Barranquilla, los días 4 al 8 de mayo de 2010 en el XIX Encuentro de Pastoral Afrocolombiana. Nos acompañaron los obispos de Quibdó y Buenaventura, delegaciones de Pastoral Afro de Venezuela y Ecuador, de congregaciones religiosas: combonianos, de la Consolata, carmelitas, claretianos, franciscanos, jesuitas, verbitas, lauritas, de la Presentación, franciscanas de Jesús y María y otras, junto a varias organizaciones afro de apoyo, para conmemorar el bicentenario de la independencia de Colombia.
Con corazón y mente despiertos, examinamos las realidades históricas que presenta hasta hoy nuestra población afrocolombiana, con 200 años de presencia y resistencia en el país.
Consideramos las orientaciones de la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe de 2007 en Aparecida, Brasil, de ser “discípulos misioneros de Cristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida”:
Reconocemos los avances positivos logrados en el proceso de integración en la constitución del 91, pero somos conscientes de que muchos problemas quedan por solucionar.
Vemos con alegría que en nuestros pueblos crece la conciencia de la necesidad de un cambio radical de actitudes y comportamientos liberadores; se acepta poco a poco el hecho de la unidad como un bien que nos enriquece a todos y no sólo como un peligro o una amenaza; se rechaza de forma general la violencia, sobre todo en tantas familias tocadas por la muerte; hay un anhelo cada vez más extendido de reconciliación y de paz.
Celebramos la abundante actividad de los afrodescendientes del Caribe, su activa participación, su trabajo en la inculturación de la liturgia, sus anhelos de intercambiar experiencias con otras regiones y superar la identidad parcial que invisibiliza lo afro dentro de lo costeño.
Apoyamos el trabajo diligente de las mujeres afro para recuperar sus aportes en las luchas de independencia y en contra del racismo y el machismo, y el ánimo de l@s jóvenes de generar estructuras más justas, inclusivas y dinámicas.
En la conmemoración del bicentenario de la independencia de Colombia y a 8 años del crimen de lesa humanidad perpetrado en Bojayá, los afrocolombianos:

MANIFESTAMOS

Que como Iglesia hemos revisar los planes de evangelización, despojarnos de legados coloniales prejuiciosos y volver a las fuentes vivas de las semillas del Evangelio, presentes en las culturas afro. Que la evangelización sea para la liberación integral y no para la postración y la alienación humanas. Llevamos más de 500 años de evangelización y en nuestro país el pueblo afro aun es el más pobre entre los pobres.

L@s afrocolombian@s somos conscientes de que, dentro de un estado social de derecho, priman las comunidades y que, si se va hacer un cambio de Estado con el pueblo afro, debemos prepararnos: somos l@s afrodescendientes los que hemos de liderarlo.

Rechazamos:

Toda forma de violencia en nuestros territorios.

Una historia nacional oficial que deja por fuera el legado y el protagonismo afro.

Una educación al servicio del poder egoísta de gobiernos de turno y que, de manera descontextualizada, se impone en nuestras tierras.

Unos medios de comunicación que invisibilizan a los afro y a todos los empobrecidos.

Exigimos:

Al episcopado católico una reforma en los planes de educación en los seminarios mayores que incluya la valoración de las espiritualidades de los pueblos y hacer real la inculturación o diálogo entre Evangelio y culturas. Buscamos formar pastores según el corazón de Dios, que amen y respeten las tradiciones de los pueblos afro.

Al gobierno nacional:

Llevar a cabo acciones judiciales contra instituciones educativas, públicas y privadas, que no han puesto en marcha la etnoeducación, la Cátedra de Estudios Afrocolombianos y la apertura eficaz para los afrocolombianos en sus claustros. La educación ha de ser para hacer real la constitución nacional sin desconocer la especificidad de cada región.

La titulación colectiva del territorio y la aplicación de la consulta previa en nuestros territorios ancestrales.

La implementación completa de la ley 70 de 1993 y el derecho a vivir y ser felices en nuestras tierras.

Nos comprometemos a:

Proseguir la construcción de un país de tod@s y para tod@s: incluyente, amable, orgulloso de su multietnicidad y pluriculturalidad; que surja de un proyecto de nación que reconozca con dignidad las raíces de su pasado.

Continuar la promoción de la cultura diferencial en la vida y en la fe, como única opción que nos hará libres en un mundo que agoniza en la muerte, el deterioro y la corrupción.

Promover la defensa de los menos favorecidos dentro de los más desfavorecidos como son las mujeres, los niños y los ancianos.

Estar atentos a las orientaciones donde el episcopado promueve el reconocimiento de las semillas del Verbo que los afrocolombianos aportamos a la Iglesia.

Buscar alternativas colectivas para enfrentar el hambre, el desempleo estructural, los negocios ilícitos, la prostitución y el consumo de sustancias psicoactivas, como factores que deterioran nuestra condición humana física y espiritual.

Mantener nuestras manos y nuestros corazones abiertos para todo aquel que nos necesite, sin exclusión de edad, etnia y condición social, política o religiosa.

Caminar al lado de las organizaciones afrocolombianas, acompañar sus procesos y a buscar juntos el mejoramiento de la calidad de vida de las personas y sus familias.

Animar, en cada corazón, la semilla de Cristo resucitado como mensajero del Padre de una nueva vida.


Dado en Barranquilla el 8 de mayo de 2010