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lunes, 10 de agosto de 2015

¿Por qué el Papa Francisco envió una carta al Obispo de Buenaventura - Colombia?

El Centro Afro CAEDI, reproduce a continuación la descripción del trabajo pastoral de monseñor Epalza, obispo de Buenavuentura, realizado por el portal elpacifista.co, con ocasión de la carta enviada por el Papa Francisco en día pasados al obispo colombiano.

Monseñor Héctor Epalza de niño quería ser militar. “Mire como el Señor me cambió la cosa, donde terminé. Cuando niño yo era tan tremendo. Cambiaba una oración que me rezaba mi abuela diciendo ‘llama a los demás pero no me llames a mí’ y vea: fruto de mi invento y de mi petición, no solo resulté sacerdote sino obispo”, dice mientras sonríe en su oficina junto a la catedral.
Tomada de pacifista.co
Ese niño tremendo que nació en Convención, Norte de Santander, y que a los 14 años llegó a Cali a estudiar en el seminario mayor, se convirtió en la voz de Buenaventura. La voz de los negros, de los indios, de los pobres, de las víctimas de una violencia que desde hace décadas parece haberse enquistado en el principal puerto del país. Una voz pausada pero fuerte. Un hombre de 1,60 de estatura pero un gigante de valor.

Y el hombre modelo 40, cómo dice él, cumplió este mes los 50 años como sacerdote. En Buenaventura, la ciudad a la que llegó hace once años, le organizaron un homenaje para agradecerle su trabajo social. No era para menos, por primera vez un cura del puerto había sido exaltado por un papa. Desde Roma, Francisco, el papa revolucionario, como muchos le han llamado, envió una carta en la que felicitó al obispo por su valentía y trabajo con los desamparados y las víctimas.
Epalza se ha convertido en la voz de los habitantes de una de las ciudades más golpeadas por la guerra y la pobreza. Una ciudad en la que, solo en la última década, han asesinado a 1.901 colombianos, han desaparecido a 475 personas y desplazado a 152 mil… Una ciudad que tiene nueve ríos y no tiene agua potable las 24 horas.

Allí, en su oficina junto a la catedral o cuando realiza sus visitas semanales a las parroquias de la ciudad (tiene 21), es rodeado por hombres, mujeres y niños. Unos lo abrazan, otros buscan consuelo. Y así se entera de esa realidad de muertos, desaparecidos y extorsionados. Todos los días celebra una misa en la catedral San Buenaventura y desde el púlpito denuncia los horrores de esta guerra.

En enero pasado, en el aniversario de la muerte del obispo monseñor Gerardo Valencia, precursor del trabajo con las comunidades negras, Héctor Epalza alzó una vez más la voz. “La violencia todo lo destruye. Todo lo acaba. Ahora vienen las elecciones a la Alcaldía, al Concejo, a la Asamblea y a la Gobernación. Buenaventura necesita líderes comprometidos. No esos que dicen aquí vengo por lo mío. Eso no es servir al pueblo sino saquear al pueblo. Por eso les pido no vendan sus votos por dinero”, predicó.
Tomada de pacifista.co
Pero sus denuncias no las ha hecho solo desde el púlpito. Manuel Bedoya, líder de los pescadores artesanales, recuerda cómo monseñor les ha cantado la tabla a diferentes funcionarios del Gobierno, tanto nacional como local.

En uno de esos encuentros, recuerda Manuel, estaban “con la viceministra del Agua, que anunciaba la realización de varias obras para que tuviéramos agua en el plan 24×24 (en 24 meses agua las 24 horas) y monseñor se paró y le dijo: ‘Así no son las cosas, es que no nos han cumplido con los acuerdos’. Nosotros sentimos que mientras monseñor esté aquí el Gobierno va a pensar que nos tiene que respetar. El mes pasado se fue hasta el parlamento de Cataluña a denunciar los proyectos de expansión portuaria”.


“Yo soy servidor de este pueblo. Al Gobierno le ha importado es el puerto y no la ciudad, la gente ha sido un cero a la izquierda (…) Buenaventura sufre, ha sido excluida y marginada. Queremos una inclusión. Las sociedades portuarias aportan al fisco $4 billones y el Ministerio de Trabajo el año pasado le impuso a una de ellas una multa de $1600 millones por no pagarle bien a sus empleados (…) Mientras exista este perverso modelo que ha enriquecido a unos pocos, como lo dijo el Papa Francisco, la pobreza no va a disminuir. No necesitamos migajas para el obrero sino una economía solidaria”, afirmó ante un grupo de diputados de Cataluña, en España.

Manuel Bedoya dice que monseñor continuó con la obra de Gerardo Valencia, muerto hace 40 años y al que llamaron el ‘Obispo Rojo’ o ‘El Hermano Mayor’. El líder de los pescadores lo conoció y recorrió con él los ríos con programas de alfabetización. Ahora, recorre con monseñor Epalza los barrios del puerto y asisten a reuniones del Comité por la Marcha para enterrar la violencia.

En febrero del 2014, diferentes organizaciones sociales se unieron para hacer una marcha y pedirle a Colombia que pusiera sus ojos en Buenaventura. La violencia era cada vez peor. Entre el 2013 y el 2014, según un informe presentado por Human Rights Watch, se encontraron los restos desmembrados de 33 personas. Y aunque el obispo y otros líderes llevaban meses denunciado la existencia de las llamadas ‘casas de pique’ (descuartizamiento), todas las autoridades lo negaban.

“Ese es el dualismo de Buenaventura. Una realidad oficial que es una maravilla y otra realidad, real y dolorosa, que es la del miedo, de las barreras invisibles, la gente confinada, las mafias, la extorsión, el reclutamiento de los niños sicarios para las bandas y la guerrilla. Esa es una realidad que está allí. Yo digo insistentemente que la verdad es la que liberará a Buenaventura de esta situación”, denunció monseñor en el 2013.
Tomada de: evangelizadorasdelosapostoles.files.wordpress.com

El miedo por la violencia de los grupos armados colmó la taza de los bonaverenses. Ese 19 de febrero, una marea vestida de blanco marchó contra los muertos, contra la indiferencia de un país que los ha olvidado, de un país que solo mira al puerto, más no a la ciudad, más no a su gente. Esa marcha, liderada por Epalza, fue el inicio de un proceso de resistencia que hizo que el Gobierno enviara a sus ministros y nombrara un gerente para el Pacífico.

El obispo se ha convertido en la voz de los que no tienen voz. Su voz tiene el tono de resistencia, de la lucha por el territorio. Tan es así que, por una de sus denuncias, presentada en un consejo de seguridad con el entonces presidente Álvaro Uribe, lo amenazaron. Se paró frente al hoy senador y habló de la infiltración del crimen organizado en la Policía. Días después, un hombre llegó a la catedral y le confesó que lo pretendían matar.


Monseñor se fue 25 días de la ciudad pero decidió regresar. A él no lo iban a callar. Dijo que tenía “la claridad de que de pronto le tocaba ser un mártir. Yo creo que podemos morir las personas, pero la verdad no”.

Texto tomado de: http://pacifista.co/el-cura-que-puso-a-buenaventura-en-el-radar-del-papa-francisco/

viernes, 13 de diciembre de 2013

Premio Franco-Alemán a la Diócesis de Tumaco - Comunicado sobre Derechos Humanos


PREMIO FRANCO-ALEMÁN DE DERECHOS HUMANOS

La Diócesis de Tumaco recibió el 12 de diciembre el premio de Derechos Humanos Antonio Nariño por acompañar y atender, durante más de 20 años, a las víctimas del conflicto en un territorio que sufre la pobreza extrema y por su trabajo de memoria histórica en la región.
Este premio otorgado anualmente por las embajadas de Francia y Alemania, reconoció además el trabajo de las madres de Soacha y del Canal Capital.
La costa Pacífica nariñense vive hace décadas sumida en la miseria. Ha sido desatendida por el Gobierno nacional y sufre los índices de necesidades básicas insatisfechas más altos del país: mientras el índice nacional es del 27,8%, el de Tumaco es de 48,7%,Barbacoas 73,8%,La Tola 91 %.El desempleo en Tumaco es del 72%.
A esta pobreza severa se añade el recrudecimiento de la violencia en esta región:
En Tumaco, la tasa de asesinatos en el 2012 cuadriplicó la tasa nacional (266 asesinatos en el año 2012). El Pueblo awá, ha sido declarado en peligro de extinción. El lunes 9 de diciembre dieron a conocer un comunicado titulado “El exterminio es inminente”.
Las embajadas reconocieron con este premio el trabajo de más de 20 años de la Diócesis en el campo de los Derechos Humanos:

•    La Pastoral Social  trabajó desde 1993 por el fortalecimiento organizativo de las comunidades negras. Con base en la Ley 70, fue pionera en la gestión de titulación de tierras de consejos comunitarios afro.

•    El asesinato de la directora de la Pastoral Social de Tumaco, la hermana Yolanda Cerón el 19 de septiembre de 2001 fue un durísimo golpe, crimen que continúa en la impunidad. Sigue haciendo memoria de ella y de todas las víctimas de este conflicto.

•    Se realiza desde el 2006 un acompañamiento sicosocial y jurídico a víctimas, con un equipo de abogados, sicólogas y trabajadoras sociales.

•    Desde el 2009 se publican informes regionales sobre la situación de Derechos Humanos, titulados “Que nadie diga que no pasa nada”.

•    Desde el 2009 se realiza un proyecto de teatro por la paz, que visibiliza la situación de las víctimas a través del arte.

•    La casa de la memoria es un lugar que condensa todo el trabajo de la Diócesis en los últimos 20 años. Fue inaugurada el 19 de septiembre del 2013, aniversario del asesinato de Yolanda Cerón; pretende visibilizar la situación de las víctimas, acompañándolas en su lucha por verdad, justicia, reparación y no repetición. La Corte Constitucional, presente el 5 de noviembre en la Casa de la Memoria, hizo un reconocimiento a dicha iniciativa.

-    Lamentablemente en los últimos cuatro años la Diócesis ha sido objeto de amenazas por parte de grupos armados ilegales, situación que ha sido denunciada ante la Fiscalía, pero que hasta ahora no ha presentado resultados.

Solicitamos al Gobierno nacional que cumpla con su deber constitucional de respetar y proteger los Derechos Humanos en esta región, especialmente los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, generando empleo a través de un aumento del gasto social y una disminución del gasto militar. También le solicitamos una protección efectiva a todos los defensores de Derechos Humanos en la región que siguen siendo victimizados sin una efectiva protección del Estado.
Agradecemos a las embajadas de Alemania y Francia su respaldo a todo un camino diocesano de 20 años y su acompañamiento en esta defensa de los Derechos Humanos.

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DIÓCESIS DE TUMACO

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL

La Diócesis de Tumaco, institución de la Iglesia Católica comprometida con la defensa de la vida, expresa su profunda preocupación ante los distintos hechos violentos que continúan afectando a la población de esta región como asesinatos, reclutamiento, la ubicación de artefactos explosivos en vías públicas de tránsito permanente y afectaciones a bienes públicos.

A continuación mencionamos algunos de estos hechos:

8 octubre: en La Guayacana, zona rural del Municipio de Tumaco, vía panamericana Tumaco – Pasto, un artefacto explotó y afectó el oleoducto trasandino lo cual produjo graves daños ecológicos.

Del 20 al 22 de octubre: entre las comunidades La Chorrera, Pueblo Nuevo y Pambil zona rural de Tumaco – vía panamericana Tumaco Pasto, se ubicaron dos elementos explosivos frente al oleoducto trasandino. También en la comunidad Pulgande en la vía Tumaco-Pasto explotó otro artefacto.

23 octubre: entre las 7:00 p.m. y 8:00 p.m. explotó un artefacto en un sector cercano a la Guayacana, zona rural de Tumaco - vía panamericana Tumaco Pasto, al paso de un carro de transporte público; donde afortunadamente no se presentaron heridos, ni daños materiales.

3 noviembre: frente al colegio de la Vereda Candelilla, zona rural del Municipio de Tumaco, un grupo armado enterró un artefacto explosivo – galón bomba, el cual no explotó ese día y sigue enterrado, lo cual representa un riesgo para la población. También pintaron varias viviendas con distintivos de su grupo.

6 noviembre: frente a la Institución Educativa Fátima de Tumaco, a las 6:30 p.m. cuando pasaba un carro patrulla de la Policía le lanzaron un elemento explosivo, el cual dejó 6 civiles y dos policías heridos.

5 noviembre: un cilindro bomba cayó en un aserrío ubicado al lado de la Estación de Policía de Llorente, zona rural del Municipio de Tumaco, en la vía panamericana Tumaco - Pasto; en estos hechos perdió la vida el señor Luis Gerardo Velásquez Estupiñán, de 42 años, quien era el administrador de esta venta de madera.

6 de Noviembre: la Estación de Policía ubicada en medio del poblado de Altaquer, zona rural del Municipio de Barbacoas en la vía panamericana Tumaco - Pasto, fue atacada a las 11:30 p.m. por un grupo armado con elementos explosivos ocasionando daños materiales a viviendas civiles cercanas a la Estación y miedo e inseguridad en la población.

14 de noviembre: 2 artefactos explotaron y 3 más (galones -  bombas) - fueron detonados de manera controlada en el sector Juan Domingo - Vuelta Larga, zona rural del Municipio de Tumaco, en la vía panamericana Tumaco - Pasto.

20 Noviembre: en la Vereda Chilví, zona rural de Tumaco, en la vía panamericana Tumaco - Pasto, fue desactivado un cilindro bomba.

23 de noviembre: en el trayecto Ricaurte – Altaquer, en la vía panamericana Tumaco – Pasto, por lo menos 7 viviendas fueron pintadas con logotipos de un ave y logotipo de las AUC, así como con letreros que dicen “AUC” y “AUC presente”.

24 de noviembre: a las 9:00 p.m. en un sector cercano a la Guayacana, zona rural del Municipio de Tumaco, en la vía panamericana Tuamco – Pasto, explotó un artefacto al paso de un vehículo de servicio público y de una motocicleta en la que viajaban tres indígenas Awá. En estos hechos perdieron la vida el conductor del vehículo, así como uno de los indígenas Awá que fue trasladado al Hospital Departamental de Pasto y quien falleció el día 2 de diciembre debido a la gravedad de las heridas, otro de los jóvenes Awá perdió una de sus piernas y el tercero se recupera de sus heridas.

26 Noviembre: 7 artefactos fueron lanzados hacia la base de la armada que custodia las instalaciones de Ecopetrol del Municipio de Tumaco, cuatro de ellos explotaron en la cancha de fútbol del barrio Nuevo Milenio en Tumaco, afectando con esquirlas los techos de algunas viviendas de los habitantes. No se presentaron personas heridas.

27 Noviembre: un artefacto explotó a la altura de La Guayacana, zona rural de Tumaco, en la vía panamericana Tumaco -  Pasto y se afectó el carro de un parlamentario que pasaba por el lugar en el momento de los hechos.

29 Noviembre: Alrededor de las 8:00 a.m. explotó un artefacto en el Barrio Los Ángeles, a pocos metros del Colegio Iberia en la zona urbana periférica de Tumaco.

30 de noviembre: en las Veredas Teraimbe y Mongón,  aledañas a la zona urbana de Barbacoas, ocurrieron hechos violentos que dejaron 15 heridos, unos con arma cortopunzante y otros con arma de fuego.

2 de diciembre: En la Vereda Chilví, un poco más arriba de la Estación de Policía, zona rural del Municipio de Tumaco, sobre la vía panamericana Tumaco  - Pasto, fue desactivada una carga explosiva.

3 de diciembre: a las 11:50 p.m. explotó un artefacto en la zona urbana de Barbacoas que afectó a 8 personas; una niña fue remitida al Hospital Infantil Los Ángeles de Pasto y un adulto remitido al Hospital Departamental. 

4 de diciembre: Miembros de la Fuerza Pública desactivaron controladamente dos artefactos ubicados muy cerca al poblado de Altaquer, zona rural del Municipio de Barbacoas, en la vía panamericana Tumaco - Pasto.

5 de diciembre: En la avenida la Playa, cerca al supermercado MERCA Z en Tumaco, lanzaron un elemento explosivo al paso de un carro de la fuerza pública y quedaron 11 personas heridas.

6 de diciembre: 153 personas, representantes de núcleos familiares de los ríos Mexicano y Gualajo se movilizaron a la ciudad de Tumaco para protestar ante los combates y violaciones que los grupos armados legales e ilegales cometen contra la población. Han manifestado que si no hay soluciones 3.000 familias se desplazarán a Tumaco. Denuncian confinamiento por parte de la Fuerza Pública y de la guerrilla de las FARC, lo cual está afectando su seguridad alimentaria

7 de diciembre: se produjo un ataque a la Estación de Policía ubicada en medio del poblado de La Guayacana, zona rural del Municipio de Tumaco en la vía panamericana Tumaco - Pasto.
En este año, desde la Vereda La María a dos horas de Tumaco hasta la Vereda Agua Clara, a 10 minutos de Tumaco en la vía Tumaco - Pasto, pintaron 9 viviendas, 4 centros educativos, un puesto de salud y 8 espacios públicos con letreros alusivos a la guerrilla de las FARC.

11 de diciembre: en el sector del Palmar, en la vía panamericana Tumaco – Pasto, muy cerca de Ricaurte, desde horas de la madrugada hubo enfrentamiento entre miembros del ejército nacional y miembros de un grupo al margen de la ley. La vía se abrió a partir de las 10:00 a.m.

10 de diciembre: en horas de la noche un artefacto fue lanzado a un almacén de ropa en el centro de Tumaco;  y esa misma noche, miembros de la fuerza pública dispararon a dos jóvenes que no se detuvieron en un retén instalado por ellos en el sector del Pindo. Uno de los jóvenes murió al instante y el otro murió en el Hospital San Andrés de Tumaco.

A la altura del Km 50, subiendo de Tumaco a Pasto, a mano derecha, sector La Manigua, está ubicado un objeto vestido con ropa de uso militar semi escondido entre los árboles, que parece tratarse de un objeto explosivo.

Las balaceras también son muy frecuentes en las noches, en barrios periféricos de la ciudad de Tumaco causando zozobra e inseguridad entre la población.

Desde enero a septiembre 2013 se han producido 178 muertes violentas sólo en el Municipio de Tumaco, lo que triplica la tasa nacional de asesinatos.

La organización Unidad Indígena del Pueblo Awá también ha denunciado, en un comunicado del 9 de diciembre de 2013, distintos hechos violentos ocurridos este año a sus hermanos y mencionan más de 17 asesinatos a indígenas Awá, entre ellos uno de sus gobernadores.

Ante estos acontecimientos, exigimos:

1.- A la Procuraduría, Defensoría del Pueblo y Personerías Municipales de Tumaco, Barbacoas y Ricaurte que, como Ministerio Público y desde sus competencias, realicen lo pertinente ante las entidades territoriales para que se tomen las medidas pertinentes para la protección y garantía de derechos de la población civil; así como la prevención de nuevos hechos que pongan en riesgo a la población civil.

2.- Al Gobierno y a la Fuerza Pública para que cumplan su deber de garantizar el derecho a la vida, libertad, integridad, seguridad y a la libre movilidad de la población de esta región.

3.- A los grupos al margen de la ley, respetar los Derechos Humanos de la población, las normas del Derecho Internacional Humanitario y que cese el confinamiento, la restricción a la movilidad, el señalamiento y cualquier otro acto que atente contra la vida e integridad (física y psicológica) de  las comunidades étnicas y campesinas.

4.- Llamamos la atención al Ministerio de Defensa, a la Fuerza Pública, policía y ejército, para que valoren los daños y riesgos que ocasionan las estaciones de policía y militares ubicadas en medio de la población civil; es así como en el trayecto de la vía que conduce de Tumaco a Altaquer, existen seis estaciones de policía y una base militar en medio de las comunidades. Solicitamos que éstas sean reubicadas en lugares donde no pongan en peligro la vida y seguridad de la población civil. Así mismo instamos a que cese el confinamiento a las comunidades de los ríos de la costa pacífica nariñense, especialmente de los ríos Mejicano y Gualajo.

5.- Solicitamos a la Comunidad Internacional el acompañamiento y observación permanente sobre los hechos de violencia que están ocurriendo en esta región y la incidencia pertinente ante las instituciones gubernamentales.


12 de diciembre 2013
Diócesis de Tumaco

jueves, 24 de octubre de 2013

Mons. Epalza, de Buenaventura: "Quieren que sea un perro mudo"


Q'hubo Cali - 20 de octubre de 2013 (p. 2-3 y contracarátula)


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Por Yesid Toro, reportero de Q'hubo

“Yo no tengo nada más que decir, ya todo se ha dicho”.

Después de dos días buscándolo para entrevistarlo, después de siete meses de silencio en los medios, el obispo de Buenaventura, monseñor Héctor Epalza Quintero, aceptó hablar.

Su silencio, desde marzo pasado, no es de cobardía. Es rabia, impotencia, dolor. La última vez que levantó públicamente su voz fue para decir que Buenaventura es una vergüenza mundial, que hay barrios donde pican a la gente dentro de las viviendas, que hay grupos armados que se quieren meter a los colegios para reclutar a los niños, que lo del Puerto debe ser considerado un caso especial de lesa humanidad. Entonces, fue nuevamente señalado por algunos como un alarmista.

Pero la gente sabe que cuando 'Moncho', como le llaman cariñosamente los feligreses, alza su voz es porque en ella lleva miles de confesiones y súplicas de quienes no pueden decir nada por temor a que los maten. Otros quizás ya están muertos.

Recientemente a los únicos a los que ha dedicado su tiempo han sido las desconsoladas madres y a los padres, a las esposas y a los hijos, a las viudas que llegan a su despacho trastornadas por las atrocidades vividas: un hijo al que hallaron desmembrado, una hija violada, una esposa enferma de cáncer y de tristeza tras el asesinato de su esposo, una mujer que oyó cómo un hombre suplicaba que no lo mataran en una de esas 'casas de pique' a pocas casas de la suya, un familiar desaparecido.

"EL MEJOR SERVICIO QUE LE PUEDO PRESTAR A LA GENTE ES HABLAR POR ELLOS". Dijo monseñor cuando se le preguntó por sus pronunciamientos contra el gobierno local.

"LA VIOLENCIA HA ENFERMADO A LA GENTE, LE HA HECHO PERDER SUS VALORES".
En este caso monseñor se refirió a los que padecen la violencia, pero también a los que han aprendido a tener connivencia con la corrupción.

Acompañando a un grupo de mujeres víctimas de la desaparición forzada durante un plantón por la paz
Monseñor sale de su oficina en la Diócesis de Buenaventura escoltado por dos hombres. Eso recuerda que aquel santandereano de cabellera blanca y de ojos pequeños es amado por miles y odiado por unos pocos que lo quieren callar, asesinarlo.

En 2006 tuvo que salir de la ciudad. La Nunciatura en Colombia le recomendó abandonar Buenaventura por las amenazas de muerte que recibió tras denunciar la filtración del crimen organizado en la Policía del Puerto.

También ha sido amenazado por la guerrilla, por los paramilitares, por las bandas criminales, y amedrentado muchas veces por sectores oficiales, de las fuerzas armadas y hasta por políticos locales.

Precisamente son los alcaldes los que menos se la han llevado bien con Monseñor. No tuvo buena relación con Saulo Quiñónez, ni con José Félix Ocoró.

Y ahora, en los pasillos del CAM, los amigos del alcalde Bartolo Valencia dicen que monseñor es un "alarmista y un bochinchero". De hecho, el alcalde, la principal autoridad civil de la cuidad, y monseñor Epalza, el máximo representante de la Iglesia Católica, no se hablan mucho.

Monseñor se ha levantado como el vocero de miles de bonaverenses que no sólo sufren por la violencia. La pobreza extrema, el desempleo, la falta de infraestructura y la corrupción son otros males que el jerarca católico quiere ayudar a curar.

- Usted dice que ya no tiene más qué decir. Pero cuando está frente a tantos feligreses que se abrazan en la misa, ¿no cree que vale la pana segur siendo la voz que clame por ellos?

"Claro. La lucha por la verdad sigue. La situación de Buenaventura amerita tener estos soldados de la fe y de la verdad, gente sirviendo y buscando esos caminos de solución. Más que denunciar hay que tocar las puertas de los que tienen en sus manos el poder: el alcalde, el gobernador, el Gobierno Nacional”.

La seguridad de Monseñor ha sido redoblada desde que denunció hace unas semanas que en un colegio de la Comuna 12 varios hombres armados intentaron reclutar a unos estudiantes. Dura situación para un nortesantandereano que nunca imaginó llegar a ser obispo de Buenaventura.

Héctor Epalza vivió de niño en una finca ganadera de su abuelo, en el municipio de Convención, donde su padre era el administrador.

"Era un pueblito sano", recuerda. "Pero la guerrilla acabó con todo. Mi familia era raizal, aunque el apellido Epalza procede del Valle de Orozco en el País Vasco, y creo que por eso hay pocos Epalza”.

Esos años, entre vacas, ovejas y caballos lo conectaron con la naturaleza. Y con algo que todo servidor cristiano debe tener: el pastoreo de sus ovejas. “Hay que estar untados de ovejas, a eso nos mandó el Señor”.

Cuando tenía 15 años, parte de ocurre de su familia migró a Cali. Y el niño que pasaba sus días entre corrales y tardes calurosas del oriente comenzó a ver cómo el destino le mostraba adónde iba a llegar. Ingresó al Seminario Menor de la Arquidiócesis de Cali.

Monseñor lleva 9 años en Buenaventura. Tiene 73 años de edad y 43 años de trabajo pastoral desde que fue ordenado sacerdote el 14 de julio de 1965, para convertirse en el primer sacerdote de la Arquidiócesis de Cali.

La comunidad quiere a mons. Epalza; reconoce su capacidad de escuchar.
Actualmente está al frente de 17 parroquias del área urbana y tres del área rural de Buenaventura. Es el pastor de 400 mil ovejas.

- ¿Qué lo llevó a convertirse en sacerdote?

"Siempre estuve en contacto con la pobreza. En las primeras parroquias de Cali: la de San Alberto Magno y la Santísima Trinidad; en Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Robles, Valle. Siempre ha habido injusticias y eso hace que uno se comprometa más”.

A Buenaventura fue por primera vez cuando tenía 17. Guarda con cariño una anécdota con el entonces obispo de esa ciudad, monseñor Gerardo Valencia, en el año 1968. "Aquí mismo donde estamos - la casa cural de la Catedral de San Buenaventura - monseñor Valencia me sirvió el desayuno. ¡Qué iba a imaginar él que le estaba sirviendo al que un día sería su predecesor!".

- Y de esa Buenaventura a la de ahora, ¿qué ha cambiado?

“No mucho. Para mí es motivo de alegría ir a los barrios y que la gente me agradezca por decir la verdad de lo que pasa. Pero lo doloroso es cuando uno ve gente sumida en el miedo. Doloroso porque uno oye por las emisoras la lectura de un comunicado de la ciudadanía en un barrio clamando para que para que cese el reclutamiento. Eso está llenando de miedo a la gente, sobre todo a los padres y a las madres”.

Semana de dolor
Recientemente se realizó la Semana por la Paz en Buenaventura; la celebración la empañaron varios asesinatos, entre ellos el de un hombre cuyo cuerpo fue desmembrado en un barrio donde mons. Epalza celebró una jornada con la comunidad.  Este caso fue denunciado por él.

- Uno recorre los barrios y oye hablar sobra niños que recogen partas de los cuerpos en bajamar, muertos destrozados a machete, golpizas a repartidores de leche por no pagar 'vacuna', sólo por enumerar algunas atrocidades. ¿Qué otras barbaries están ocurriendo?

"Ojalá fueran casos aislados como dicen aquí las autoridades. Pero es una realidad y ocurre en los barrios. A mi despacho llegan sobre todo mujeres enfermas y angustiadas. La gente en Buenaventura está enferma psicológicamente por culpa de la violencia. Esta cadena de barbarie no es un invento, peor es la indiferencia. Ojalá las autoridades se dedicaran a acabar con esta inhumanidad”.

ALGO QUE PASA TODOS LOS DÍAS EN BUENAVENTURA ES EL DESPLAZAMIENTO FORZADO. OCURRE MUCHO EN LA COMUNA DOCE.

- Uno ve mucho dinero en las calles; carros lujosos y gente que toma licor casi todos los días. ¿Por qué esta opulencia en medio de tanta miseria?

“Buenaventura es una ciudad de contrastes. Aquí más de la mitad de la gente es espectadora de la riqueza. Lo que usted vio, esa opulencia, es un lunar en medio de tanta pobreza".

Mons. Epalza sonríe entre 2 mujeres, mientras sus escoltas lo cuidan en la catedral.
- Cuando usted alza la voz todos se molestan. ¿Qué les mandan a decir?

"Hay una molestia muy grande porque aquí hay mucha gente que quiere que yo sea como un perro mudo. Pero seré quien siga ladrando, gritando. No me van a callar. Esos que se molestan viven en una Buenaventura imaginaria, ¡pero que vayan a los barrios donde está la barbarie! ¡Donde está la pobreza! Esa Buenaventura no parece que viviera en el Siglo XXI".

155 homicidios van en Buenaventura en 2013: Medicina Legal.

- ¿Usted no le jala las orejas a sus feligreses por escoger malos gobernantes?

“Un rector de la Universidad Nacional dijo que hay dos cánceres que se comen el Pacífico colombiano: la corrupción y la falta de infraestructura. La gente vende los votos pero olvidan que se cargan un problema para cuatro años. La corrupción se debe acabar, es lo que no deja progresar a un pueblo. En Buenaventura, en los 9 años que llevo nunca se ha hecho una gran obra. Miren nada más la doble calzada Mediacanoa-Buenaventura".

- ¿Habla con el alcalde Bartolo Valencia?

"Muy pocas veces. No hemos conversado mucho”.

Al comienzo de este diálogo usted dijo que no tenía nada más que decir. ¿Está cansado de hablar y que al Gobierno no actúe?

“Uno se fatiga, pero Dios me da la fuera. Los otros obispos me han apoyado, la ONU, y la gente. Así que la gente es lo más importante y hay que luchar por ellos".

Monseñor, mientras responde limpia el sudor de su frente y mira el reloj. Acaba de realizar una misa de dos horas donde pidieron por la beatificación de Luis Amigó, creador de los Terciarios Capuchinos. A su lado, los dos escoltas observan cada movimiento y ojean a cada persona que quiere acercarse en prelado.

Además de las largas filas para recibir la comunión, al final de la ceremonia, los feligreses hacen otra para tomarse una foto con monseñor, para saludarlo o para contarle algún dolor.

No es sólo ese héroe de carne y hueso al que hallan a toda hora, sino que es su pastor, el que habla por ellos y es capaz de contar esas terribles violencias que los fusiles y las pistolas callan.

- ¿Tiene miedo de que lo maten?

"El único dueño de la vida es Dios. Desgraciadamente en esta situación hay gente que cree que puede acabar con la vida de uno. Hay sicarios, actores armados. Yo estoy en peligro, pero en Buenaventura todos estamos en peligro de muerte. Quienes crean que esa es la solución los invito a cambiar; recuerden que Dios los llamará a cuentas. Y como dice la Biblia: el que a hierro mata, a hierro muere”.



martes, 9 de julio de 2013

Comunicado de la Diócesis de Quibdó (Colombia) sobre serie de televisión


LOS TRES CAÍNES EN BOJAYÁ
“La verdad os hará libres” (Jn 8, 32)

La serie Los tres Caínes, que en el mes de junio fue vista por miles de colombianos en el Canal RCN, tiene muchas tergiversaciones y errores históricos inaceptables. La Diócesis de Quibdó quiere hacer aclaraciones para beneficio de la comunidad chocoana y de Colombia en general, para evitar que después de once años se olvide la verdadera historia.

En los capítulos sobre la masacre de Bojayá, que costó la vida a 79 personas –incluidos 44 menores de edad-, esta serie comercial se basa en los testimonios malintencionados de los responsables de los trágicos hechos que enlutaron al Chocó, al tiempo que desconoce el punto de vista y el relato de las víctimas sobre los reales sucesos del 2 de mayo del 2002. Al hacer la serie faltó una investigación más profunda, no se recogieron testimonios de sobrevivientes, se distorsionó el papel profético de la Iglesia y el valor de la comunidad civil en medio de la guerra. El libreto muestra a guerrilleros y paramilitares aguerridos, una Iglesia cobarde, una comunidad débil y unos hechos erróneos.


La verdad es que la Iglesia chocoana fortaleció su trabajo apostólico desde los años 80, impulsó las organizaciones campesinas y la promoción de los Derechos Humanos ante el conflicto armado creciente en la región. Estas organizaciones y el valor civil de los campesinos fueron claves para mitigar el impacto de la guerra. La Iglesia, fiel a su compromiso evangelizador –a pesar de las críticas-, acompañó siempre a las comunidades, animó a sus líderes, acompañó a los resistentes, acogió a sus desplazados, interpeló a las instituciones, apoyó los retornos, denunció los abusos de todos los grupos armados, legales e ilegales, y selló su compromiso con la sangre de varios religiosos martirizados por los paramilitares en el Atrato. Fue este compromiso valiente con los humildes del Chocó lo que le valió el reconocimiento de la sociedad colombiana, que le otorgó el Premio Nacional de Paz en el año 2005.


La Iglesia y las organizaciones comunitarias manifestaron en reiteradas ocasiones su rechazo a la presencia de las guerrillas de las FARC y los paramilitares en la región, denunciaron sus abusos y advirtieron sobre los riesgos de la confrontación armada en medio de la población civil. Unos y otros hicieron caso omiso. Por otro lado, también se hicieron repetidos llamados a las instituciones del Estado para que hicieran presencia efectiva en el lugar. Se denunció la connivencia de la Fuerza Pública con los paramilitares y a finales de abril se dio la alerta temprana sobre el enfrentamiento inminente.

Muchos habitantes de Bellavista decidieron libremente refugiarse en el templo parroquial y en la casa de las Misioneras Agustinas en busca de protección. Los habitantes rechazaron los intentos de los paramilitares de refugiarse también allí y de usarlos como “escudos humanos”. Los misioneros de Bellavista enfrentaron con valor profético –unidos a los líderes del pueblo- los abusos de los actores armados. Ellos llamaron en vano la atención a las FARC sobre el riesgo de usar armas no convencionales al apuntar en dirección a los lugares en donde se refugiaba la población indefensa.


Esta verdad debe brillar ante la manipulación de la memoria histórica, para beneficio del pueblo, de sus organizaciones y para hacerle honor a sus mártires. Ojalá nuevas producciones más comprometidas con la verdad puedan registrar la memoria de las víctimas y hacer claridad para que un capítulo tan doloroso como este no se repita en nuestra historia.

¡Rechazamos la manipulación de la historia del pueblo chocoano!

¡No al olvido y a la pérdida de la memoria histórica de nuestro pueblo!

Que el Dios de la vida siga bendiciendo nuestro compromiso evangelizador.


Quibdó, en la fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo de 2013.


Templo de Bellavista, Chocó (Colombia)

Fuente: Diócesis de Quibdó en Facebook (implica  estar registrado para ver)


jueves, 8 de noviembre de 2012

** Obispo de Buenaventura lanza un SOS por la situación de violencia




"Llamamos a un SOS a la opinión nacional e internacional, para que pongan atención a Buenaventura y podamos salir de la crisis". Estas son las palabras de preocupación que expresa Monseñor Héctor Epalza Quintero, Obispo de esta Jurisdicción, ante la grave situación de violencia que se vive en esa región del país.



El prelado manifestó su preocupación por el enfrentamiento que se está dando entre los grupos paramilitares autodenominados "La Empresa y "los Urabeños", quienes se disputan el control del territorio y el dominio de zonas de desarrollo portuario, rutas de narcotráfico, y recursos minerales.


Advirtió que esta situación de violencia está llevando a asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados que la misma Personería del municipio constata.

Según registros oficiales citados, a partir del 6 de octubre se han generado 40 homicidios que se han realizado con barbarie y sevicia, 35 balaceras y 75 desapariciones reportadas desde la Personería local en lo que va corrido del año.

"La Comisión de Vida, Justicia, Solidaridad y Paz de la Diócesis de Buenaventura, a través de un comunicado, hace esta denuncia pública que yo como pastor respaldo totalmente porque creemos que la realidad de Buenaventura, el momento crítico que vive, no sólo es de competencia de las autoridades del distrito de Buenaventura, sino del Departamento y la Nación..., aseguró Monseñor Epalza Quintero.

"Hacemos un llamado urgente al Gobierno Nacional y a las diferentes instancias de investigación y control, al Ministerio Público para que ejerciendo sus obligaciones constitucionales y legales brinden medidas de protección y garantía de sus derechos a las comunidades y el territorio", agrega el comunicado.

El mensaje llama la atención además, para que organismos de derechos humanos nacionales e internacionales conozcan la realidad y ayuden a visibilizar "la situación de barbarie que sufren constantemente los habitantes de la ciudad, en especial de las zonas y barrios de bajamar y comunidades rurales".

"Con dolor en el alma decimos que nos tienen que dar una mano para que precisamente esta realidad de Buenaventura no se trate sólo con la fuerza, sino que nos ayuden a encontrar salidas a estos problemas sociales y estructurales que padece esta ciudad y el puerto de Buenaventura, finalizó el prelado. 

Clic para descargar comunicado

Fuente: http://www.cec.org.co/index.php?option=com_content&view=article

 

jueves, 23 de agosto de 2012

Comunicado público de la Diócesis de Tumaco: más es lo que no se conoce




 
COMUNICADO PÚBLICO DE LA DIÓCESIS DE TUMACO
 
Como Diócesis de Tumaco nos unimos al dolor y al clamor de las personas y comunidades de esta Costa Pacífica Nariñense en donde nos vemos enfrentados a vivir y resistir en un conflicto social y armado que ya perdura por más de diez años y que agobia cada vez más, con sus nuevos atropellos a una vida digna y tranquila.

A nivel nacional se han conocido poco a poco algunos de los hechos más sobresalientes de los últimos días: la voladura de por lo menos ocho torres de energía (los días 10, 16 y 18 de agosto) con la consecuencia de que los cuatro municipios costeros de Barbacoas, Roberto Payán, Magüí Payán y Tumaco, es decir una población de más de 250.000 habitantes quedó sin el fluido eléctrico; el Municipio de Tumaco sufre el apagón ya por 12 días. En los campos minados sembrados alrededor de las torres derribadas en el Resguardo Indígena Awá Inda Sabaleta perdieron la vida cuatro personas civiles y un militar; unas siete personas quedaron gravemente heridas. Los trabajos de reparación de las torres tuvieron que ser suspendidos por falta de seguridad durante varios días y dos comunidades indígenas awá, Pilvicito y Nortal, quedaron confinadas por el peligro de campos minados.

La falta de energía ha agravado más la situación de los servicios de salud y educación que de por sí son débiles: el bombeo de agua en la ciudad de Tumaco colapsó, se declaró la emergencia sanitaria en el sistema hospitalario, los centros educativos suspendieron clases y se adelantaron las vacaciones de octubre. Los precios de la canasta familiar aumentaron.

Se conoció a nivel nacional también la voladura de varios tramos del oleoducto transandino (el día 9 de agosto un tramo en el Municipio de Mallama; en la noche del 18 al 19 de agosto un tramo en el Km 96 de la carretera Tumaco-Pasto y otro tramo en la vereda Ensillada, Municipio de Ricaurte); causaron la contaminación de los ríos Güisa, Guelmambí, Ispí y Saundé, que bañan los municipios de Ricaurte, Barbacoas, Roberto Payán y Tumaco.

Estos hechos públicos lastimosamente sólo son la punta del iceberg de la situación de conflicto y violencia en nuestra región.

Como Diócesis queremos poner en conocimiento además nuestra gran preocupación por la tasa tan alta de homicidios: en el mes de julio se registraron en el Municipio de Tumaco oficialmente 32 muertes violentas. Sin embargo sabemos que sólo en una de las parroquias de la zona carretera los actores armados ilegales asesinaron en un mes entre junio y julio más de 25 personas y tuvieron que desplazarse forzosamente un sinnúmero de pobladores.

Sigue la presión sobre pequeños y grandes comerciantes a través de la extorsión generalizada, lo que ha obligado a muchos a abandonar la zona, por el miedo a que también en su negocio estalle una bomba.

Además, desde el atentado a la estación de policía de Tumaco sufrido en el mes de febrero, han continuado los artefactos explosivos lanzados en contra de las instalaciones de la Fuerza Pública (como el día 17 de agosto contra la Cuarta Brigada), aumentando la zozobra en sus alrededores.

Por la ausencia de la energía eléctrica se incrementó aún más la inseguridad en los barrios y en las veredas de la zona, donde los diferentes actores armados ilegales siguen haciendo su control territorial sangriento.

Este tipo de hechos no son nuevos. Los venimos sufriendo desde gobiernos anteriores. Lo que se evidencia cada vez más es que las soluciones son demasiado ocasionales, inmediatistas y limitadas para salir de las consecutivas emergencias. Este conflicto social y armado no se puede solucionar sólo con respuestas bélicas.

Por lo tanto, AL GOBIERNO NACIONAL le pedimos que sus respuestas se enfoquen a promover procesos sostenidos de desarrollo comunitario, consideren la visión de esta población y permitan recuperar la esperanza en un futuro posible.

A LA GUERRILLA DE LAS FARC-EP le exhortamos que respeten el Derecho Internacional Humanitario y le recordamos que son los más pobres del pueblo quienes más sufren por sus acciones: el pequeño pescador quien está obligado a vender su producto al primer postor y a precios más bajos; la madre cabeza de familia quien se rebusca el diario vivir porque ya no puede vender sus bolos o helados en las puertas de las escuelas; la conchera que no encuentra comprador para su producto con el peligro de que éste se dañe; el campesino o indígena confinado que no puede trabajar en su finca; el contratista de la empresa eléctrica que tiene que exponer su vida en el arreglo de las torres derribadas dejando a su familia angustiada; los niños y niñas que pierden clases y la única comida que algunos reciben en los restaurantes escolares; los empleados de los negocios y la ciudadanía en general quienes tienen que invertir bastante dinero para poner a funcionar una planta eléctrica; la madre de familia enferma que ve postergada su atención médica.

A TODOS LOS ACTORES ARMADOS ILEGALES que, por la lucha por el control territorial y de la economía ilegal, mantienen cautivos a barrios y comunidades enteras, que respeten la convivencia del diario vivir de las comunidades de la Costa Pacífica Nariñense, que no involucren a la población civil y, sobre todo, que respeten la vida, que es sagrada.


Hacemos memoria de las víctimas de la violencia de este mes de agosto en el municipio de Tumaco:

Ago 1: Asesinado con arma de fuego Manuel Antonio Moya Cifuentes, de 37 años.

Ago 8: Asesinado con arma de fuego un hombre sin identificar y heridas dos personas más.

Ago 9: Asesinado con arma de fuego Luis Evaristo Tello, 40 años, padre de cinco hijos.

Ago 9: Asesinado con arma de fuego Junior Jair Angulo Andrade, mototaxista, 22 años.

Ago 10: Asesinado por una mina antipersona José Melandro Pai Pascal, 17 años, indígena awá. Afectados física y psicológicamente: Alberto Pai, Eduardo Pai y Jhon Alexander Pérez Pantoja. Dos comunidades indígenas, Pilvicito y Nortal, confinadas.

Ago 11: Asesinado Eliécer Chalar Cortés, de 16 años.

Ago 12: Muerto por mina antipersona un soldado profesional sin identificar y herido otro soldado.

Ago 14: Asesinado con arma de fuego el estudiante Carlos Isaac España Solís, de 18 años.

Ago 15: Muertos por una mina antipersona 3 trabajadores de Cedenar: Arcelino Chávez Hoyos, 34 años, Ángel Arbey Ordóñez Andrade, 27 años y el indígena Silvio Antidio Loza. Quedan heridas cuatro personas más, entre ellos los indígenas awá Santiago Pascal y Aldinebar Rodríguez.

Ago 16: Asesinada Neysi Maribel García Ramírez, 35 años; heridas de gravedad las mujeres Claudia Teresa Cabezas Quintero, 21 años, y Yureidys Canticús Guevara, 24 años. Asesinada una mujer sin identificar en la Vereda Buchely.

Ago 18: Asesinado Alexis Mina, 29 años.


La palabra de Jesucristo “Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia” (Jn 10,10) vale también para estos pueblos afro, indígenas y mestizos de la Costa Pacífica Nariñense y exige a todos esforzarnos en avanzar en esta dirección.


Diócesis de Tumaco, el 22 de agosto de 2012

 

jueves, 17 de mayo de 2012

Obispos sueñan la paz entre Sudán y Sudán del Sur


Roma, Miércoles, 16 de mayo 2012
 
Los líderes anglicanos y católicos de Sudán del Sur han preparado un mensaje pidiendo el fin de la guerra y restablecer la paz con el Sudán. El mensaje, titulado "Tenemos un sueño de paz, justicia y libertad", fue firmado por 15 obispos de ambas comunidades después de tres días de oración y reflexión en Yei, la semana pasada, para fortalecer los lazos ecuménicos.


Durante la guerra, los líderes religiosos estaban en estrecha comunión, pero en los primeros años de la paz se han retirado al interior de su comunidad; ahora quieren aumentar la cooperación ecuménica. Los obispos escriben que tienes un sueño, una visión y una convicción basada en los valores del Evangelio: el valor profético de la Iglesia sobre la justicia, la paz y la dignidad de todo ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios.

El documento afirma que el sueño de los obispos católicos y episcopales para la gente de Sudán del Sur y el Sudán es que se puede disfrutar de la democracia y la libertad y que todas las religiones, grupos étnicos, culturas y lenguas tienen los mismos derechos humanos basados en la ciudadanía. Los obispos añaden que el sueño es que las dos naciones tengan paz y cooperen para hacer el mejor uso de los recursos que Dios les ha dado, mediante la promoción de la interacción entre los ciudadanos libres, viviendo uno junto al otro en la solidaridad y el respeto mutuo. 

Los obispos dijeron que habían aceptado la Resolución 2046 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el 2 de mayo, que se ocupa de varias cuestiones clave entre los dos Sudán, incluyendo Abyei, sobre el cual pide que las fronteras se delimiten y se cree una zona desmilitarizada para evitar otros enfrentamientos y se reanuden las negociaciones.

Hilde Johnson, jefe de la misión de la ONU en Sudán del Sur, se quedó con los obispos en el encuentro ecuménico para pedirles que notifiquen a los fieles que la ONU no va a abandonar o traicionar al país. El mensaje es seguido por la indignación por la posición de la ONU frente a los últimos enfrentamientos fronterizos. Sudán del Sur acusa a la ONU de favorecer a Sudán y no proteger a la población de los ataques de la fuerza aérea sudanesa.

P. José Vieira, mccj
Sudán del Sur

Sudán y Sudán del Sur


Fuente: http://www.comboni.org//contenuto/view/id/106026
Imagen: http://www.geic.com.ar/

miércoles, 2 de mayo de 2012

Cuatro valerosos desafiaron la muerte en Bojayá



El padre Antún, la hermana María del Carmen, y Domingo y Minelia son cuatro héroes de la tragedia de Bojayá.

El musgo se apoderó de lo que fue la escuela y el hospital, la hierba reventó las tapias y en la cancha en la que se escucharon tantos gritos pueriles de gol, los tubos de las arquerías hoy se caen a pedazos. Pese al olvido, el viejo Bellavista, en Bojayá, es considerado un santuario en el que hace 10 años la muerte quiso hacer ronda para llevarse todo lo que encontrara a su paso. Y casi lo logra, solo que se encontró con cuatro valerosas personas que le hicieron frente.

Las historias del padre Antún
Aquel aciago dos de mayo la iglesia San Pablo Apóstol, en Bojayá, se hallaba atestada de personas que buscaron refugio. Afuera, los enfrentamientos entre los paras del bloque Élmer Cárdenas y los guerrilleros del bloque José María Córdoba, arreciaban. En el templo, el padre Antún Ramos cargó con la responsabilidad de mantener serenas a 400 personas. No tuvo más remedio que orar y contar historias. "Me imaginé la película la Vida es Bella, en la que el padre le enseña al hijo que la guerra es como un juego y quise aplicarlo. Les dije que nos tomáramos de las manos y oráramos. Contamos algunas historias y por momentos, se olvidaron de las balas que cruzaban por encima".

Pero las historias fueron interrumpidas por el estruendo de las pipetas lanzadas desde un extremo del pueblo. La primera cayó a las 10 de la mañana sobre una de las viviendas. El segundo cilindro aterrizó detrás de la escuela, pero no estalló. A fuera, un guerrillero le advirtió a alias "Silver", comandante encargado de realizar el ataque, que los paramilitares se movían y que había gente en la iglesia. Pero "Silver" hizo caso omiso y dio la orden de que tiraran la otra pipeta. A las 11 a.m., el artefacto entró por el techo de la iglesia y se detonó, asesinando a 78 personas, de las cuales 48 eran niños.

Todos se llenó de humo negro y polvo anaranjado. Un terrible olor a pólvora invadió el templo. El cielo se oscureció. Sin brazos ni piernas y con un rostro de indignación quedó el Cristo que aún hoy se conserva. "En ese momento yo les dije que saliéramos porque nos iban a matar a todos. Una señora me dijo que ellos salían si yo iba adelante, entonces yo saqué una bandera blanca y me fui de primero", recuerda Antún. Salieron gritando que eran civiles y que les respetaran la vida. Fue así como el padre Antún distrajo a su pueblo de la guerra.

La valiente María del Carmen
Los guerrilleros lanzaron un cuarto cilindro que cayó detrás de la casa de las hermanas Agustinas Misioneras, la misma a la que los paramilitares trataron de entrar. De su cuerpo menudo y sus pequeños brazos, la hermana María del Carmen Garzón sacó fuerzas de donde no tenía y se apostó en la puerta junto con las otras hermanas. Desde adentró le dijeron a los paramilitares que no podían meterse allí "porque teníamos 130 civiles que no hacían parte del conflicto y que quedarían en peligro". Al volverse al corredor, encontró los cuerpos de varias personas agonizantes. "Comenzamos a atenderlos. Se hacía lo que podía porque la gente corría de un lado para otro buscando esquivar los disparos que seguían en el aire. Fue muy duro. Sentíamos impotencia al saber que tanta gente necesitaba ayuda".

Minelia, la auxiliadora
En el nuevo Bellavista dicen que a Minelia "le falta un tornillo". Ella se la pasa sentada en su vivienda de madera acabada por el agua y el sol, hablando de los muertos que vio en Bojayá y que dice fallecieron ahogados. Lo que no recuerda en su oscuridad mental es que ella fue una de las pocas personas que se dedicó a salvar vidas. A Minelia no le importaron los riesgos, tal vez en parte porque no tenía la conciencia tan diáfana. Después de la explosión de la pipeta en la iglesia, preparó agua con sal y se las dio a los heridos, aún en medio del fuego entre paras y guerrilla. Ella no recuerda su acto heroico, pero en Bojayá todo el mundo lo sabe y se lo agradece.

Domingo el cantante
A Domingo Valencia , diez años después, nadie en Bojayá le ha agradecido por enterrar a las víctimas. Y no le importa, porque, "las gracias de los muertos valen más que la plata que dan los ricos", dice. Tres días después de la tragedia, Domingo fue hasta su pueblo a cantarle a los muertos, desafiando incluso a los guerrilleros que ya se habían tomado el caserío. Cuando llegó no tuvo fuerzas para ver "toda esa 'carnazón' pegada de las paredes" y por eso le pidió un aguardiente a su acompañante para levantar los cadáveres que comenzaban a descomponerse.

Como pudo, cogía manos y pies y los ponía junto a los cuerpos a los que creía que le pertenecían. "Tuve que sacarlos en bolsas negras y ponerlos en un barco para irlos a enterrar. La gente no pudo llorarlos, pero yo lo hice por ellos y les canté los alabaos", recuerda el Cantante, como es conocido Domingo. Los muertos de Bojayá terminaron en una fosa común. Pero hasta en esa última morada estuvo Domingo.
  • 78 personas murieron en Bojayá el 2 de mayo de 2002, de los cuales 48 eran menores.

ANTECEDENTES

LAS PROMESAS NO CUMPLIDAS
Hoy hace 10 años que guerrilleros de las Farc en su afán por acabar con los paramilitares lanzaron cuatro cilindros cargados de metralla y explosivos en el pueblo de Bojayá. Para la conmemoración, los bojayaseños invitaron a una comisión del Gobierno Nacional para discutir las promesas que les hicieron años después y que no se han cumplido. Ante la ausencia de este, habitantes de Bojayá y Vigía del Fuerte se declararon en asamblea permanente y permanecerán en el coliseo del municipio hasta que haga presencia un representante con poder de decisión.


lunes, 23 de abril de 2012

Chocó: ¡Bojayá, diez años después!



Programación General a desarrollarse en Bellavista

Día 30 de abril

1.  Llegada de las comunidades4:00 pm

Todas las delegaciones harán sus recorridos simulando un Atratiando – Caravana con la participación lo más amplia posible.

2.   Cena5:30 pm

3.  ENCUENTRO: ¡BOJAYÁ DIEZ AÑOS DESPUES!

7:00 pm

Palabras de bienvenida

Palabras del Alcalde

Presentación de las delegaciones

Ponencia central

Distribución de materiales


Día 1 de mayo
 
1.  Desayuno

7:00 am

2.  Discusión sobre la ponencia central

8:00 am

3.  Perfeccionamiento del Documento

10:00 am

4.  Definición de la estrategia para la concertación

11:00 am

5.  Presentación y entrega de libros

12:00 m

6.  Almuerzo

12:30 pm

7.  Concertación Gobiernos Locales, Regional y Nacional

1:30 pm

8.  Firma de Acuerdos y Compromisos

4:00 pm


Día 2 de mayo de 2012

9.  Marcha en Bellavista Nuevo

8:00 am

10.  Recorrido por el Atrato

9:00 am

11.  Eucaristía en bellavista Viejo y declaratoria de santuario

10:00 am

12.  Almuerzo

1:00 pm

13.  Obras de teatro

4:00pm

14.  Cena

5:30 pm

15.  Vigilia y Cine Foro Bojayá 10 años

6:30 pm

Se sale desde el cementerio en procesión y nos congregamos en la iglesia donde estaremos con cantos de alabaos e intercalados con los videos.


Día 3 de Mayo de 2012

16.  Desayuno

8:00 am

17.  Salida de las delegaciones

9:00 am en adelante.


Programación General a desarrollarse en Quibdó

1.  Eucaristía: Parroquia de Fátima

8:00 a.m

2.  Marcha hacia la capilla de la memoria (Convento Diocesano)

9:00 a.m

3.  Apertura de la exposición Velorios y Santos Vivos (Convento)

9:30 a.m

4.  Plantón por la vida, la dignidad y la esperanza

10:00 a.m

5.  Repique de campanas en todos los Templos Parroquiales de la Diócesis de Quibdó

12:00 m


 
ASOCIACIÓN DOS DE MAYO (ADOM)
COMITÉ DOS DE MAYO









Fuente: http://bojayaunadecada.org/2012/04/21/la-cita-del-1-y-2-de-mayo-en-bellavista/

martes, 10 de abril de 2012

Viacrucis tras el crimen de Manuel y Samir Ruiz


Martes 10 de abril de 2012


El domingo 1 de abril del 1012 a las 9:20 a.m. en la parroquia San Sebastián de Chigorodó, vivimos un hecho contradictorio y simbólico: para realizar las exequias de Manuel Ruiz y su hijo Samir de 15 años, asesinados por defender su tierra, el párroco tuvo que sacar, antes de lo previsto, las imágenes para la procesión que conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén (domingo de ramos) con la cual se inicia la semana Santa y en el atrio se cruzó con los restos mortales de Manuel y Samir.

Cuando inició una precesión, terminó la otra. Ambas signadas por la muerte, las dos atravesadas por la vida. Tanto la una como la otra dejan ver hasta dónde puede llegar barbarie humana. Recrean la pasión vivida en la primera, coinciden en que esas muertes fueron ordenas por poderes que se sienten amenazados por los pequeños de la historia.

El atrio del templo fue el lugar del encuentro, un mismo instante fue punto de llegada y punto de partida. Jesús y Manuel sabían del peligro, de los poderes que enfrentaban, denunciaron con claridad los riesgos, las amenazas; con sus acciones los dos afirmaban la dignidad de un territorio: Jesús ante la invasión romana, Manuel ante la invasión empresarial. Dicen los evangelios que un puñado de pueblo solidario acompañaba a Jesús en lo que sería el camino hacia la muerte y posterior resurrección, otro puñado del pueblo acompañaba a Manuel y Samir hasta el sepulcro, a pesar del miedo de mostrarse solidario y dolido ante la mirada de los victimarios que recorrían Chigorodó.

En la semana santa es central el camino hacia cruz, el viacrucis, recorrido por Jesús desde hace 2000. La conmemoración coincide con el viacrucis de los reclamantes de tierra en Colombia, que se ha logrado visibilizar en casos como los de Curvaradó y Jiguamiandó, que muestra el peor de los rostros en los crímenes de Orlando Valencia, Walberto Hoyos, Benjamín Gómez, Argénito Díaz, la desaparición de Everto Gonzalez, el crimen de los hermanos Agames. A Manuel y a Samir les asesinaron como a Jesús. Manuel un afromestizo que trabajó durante 27 años, la mitad de su vida, por un pedazo de tierra para sus hijas e hijos. Samir, un adolescente que por acompañar a su papá corrió la misma suerte de él. Con la porción del territorio del Curvaradó adquirida, Manuel quería asegurar la vejez de su compañera y la suya. Ojalá su entrega no sea en vano.

El texto de la Viña de Nabot (1 Re 21) iluminó, en el sepelio, el significado de este acto de barbarie, de este acto que expresa la decadencia de la humanidad, profundo significado de estas muertes de reclamantes de tierras.

El campesino Nabot tenía su finca al lado del palacio del rey, a quien le pareció bien quedarse con ella y quitar a Nabot de allí, por eso le propuso comprársela o cambiarla por otra tierra. El campesino se negó porque allí estaba su historia, la de su familia, su dignidad, su memoria. El rey contrariado le contó a la reina que el campesino no le había querido vender la finca. Ella le recordó que él era el que mandaba en el país y se ofreció para arreglar el problema: “yo me encargaré de darte le finca”. Hizo cartas, comunicaciones con los sellos oficiales, consiguió testigos falsos, también del pueblo, movió sus influencias en los círculos de poder y convenció al “pueblo” de la perversión del campesino, quien fue considerado un riesgo para la gente de bien porque, según la reina, hablaba mal de dios y del rey, pues cuestionaba el poder. El campesino fue condenado a muerte. Todo iba muy bien para los planes de la reina en favor del rey: Nabot estaba muerto, su muerte había sido conforme a la ley, con la complacencia y complicidad de los poderes político, económico y religioso. La reina quedó bien ante el rey al cumplirle la promesa de entregarle la tierra, no había obstáculos. Pero Dios se cruzó en el camino del rey cuando iba a tomar posesión de la viña del asesinado Nabot, enviando al profeta Elias para reprocharle su proceder y recordarle las consecuencias funestas de su actuación. El rey sabe lo que ha pasado por eso llama al profeta “enemigo mío”. El profeta en nombre de Dios dijo: “así que después de matar, te adueñas de la tierra?”

La historia de la tierra se repite a través del tiempo. Esperamos que llegue el día en que se empiecen a arrepentir los reyes, las reinas, los malvados, los cómplices y aduladores de toda la historia quienes desde diversas instancias de poderes políticos, económicos, religiosos, mediáticos de ayer y de hoy justifican la infamia. O por lo menos que haya justicia por sus crímenes. Esperamos la justicia.

El viacrucis vivido por Manuel y su hijo Samir, por toda su familia antes, durante y después de la desaparición y asesinato ha tenido trece estaciones. Meditémoslas, intentando ubicarnos en su lugar.

1. Manuel, al igual que otros 46 líderes del Curvaradó y Jiguamiandó, denunciaron infructuosamente ante las autoridades competentes las amenazas contra sus vidas. Estaban condenados a muerte.

2. Manuel fue detenido por la policía de Mutatá, luego de que paramilitares le gritaran “guerrillero".

3. Manuel y su hijo fueron bajados del vehículo por paramilitares, en el que se transportaban hacia su tierra. Como corderos eran llevados al matadero.

4. Las autoridades responsables de activar los mecanismos de búsqueda de los desaparecidos no actuaron para garantizar la vida a Manuel y su hijo, no les importó el dolor, ni cumplieron con su deber, al fin de cuentas esas vidas no valen nada. La policía se excusó diciendo “el puente es un punto rojo donde hemos sido atacados varias veces, por eso no vamos ahí”.

5. Los cadáveres de Manuel y Samir fueron encontrados por familiares y miembros de las Zonas Humanitarias quienes se negaron a escuchar las autoridades que decían que era peligrosa esa búsqueda, la fuerza de la solidaridad, de la dignidad fue más fuerte que el temor.

6. La familia Ruiz Gallo se desplazó por temor, para salvar su vida, salieron sin rumbo sin saber a dónde ir, como lo habían hecho en 1997 y en el 2001. Aumentaron los cerca de 6 millones de desplazados que hay en Colombia.

7. La esposa, los hijos y los nietos de Manuel, desplazados forzadamente por temor a las represalias, se encontraron con los padres, los hermanos, las hermanas y los sobrinos llegados de distintas partes del país, en el parque de Mutatá. Las miradas de los vecinos conmovidos, de los habitantes indolentes y de los victimarios llegaron a sus corazones en medio del dolor por la pérdida de sus seres queridos.

8. El derecho que tienen un desplazado al alojamiento de cada día, a la comida para niños, ancianos y adultos, la atención en salud brilló por su ausencia. Las familias debieron exigir y ante las carencias, hasta implorar ayudas mientras instancias oficiales dijeron que el Estado estaba cumpliendo todas sus obligaciones constitucionales. Qué abismo entre las palabras y la realidad!.

9. La esposa y los hijos volvieron por unas horas a la finca para rescatar algunas pertenencias que hicieran menos duro el desplazamiento. Hicieron el mismo recorrido de Manuel y su Hijo hacia la muerte. Uno de los habitantes del lugar los bendijo por haber rescatado los cuerpos de sus seres queridos, posibilidad que cientos de familiares no han podido tener.

10. Frente a miembros de la familia Ruiz, en la alcaldía de Mututá, miembros de la policía, del ejército, de la unidad de atención a víctimas y otras instancias oficiales afirmaron que habían buscado a Manuel, que estaban presentes al momentos de encontrar los cadáveres, que estaban prestando la atención humanitaria adecuada. “Será una presencia una ayuda invisible porque nada de eso hemos visto”, dijeron los familiares. El gobierno solo llegó hasta los cuerpos cuando los familiares y miembros de las Zonas Humanitarias, los habían localizado.

11. Solo hasta las 10:00 p.m. del día sábado pudo llegar la familia a Chigorodó para descansar un poco y esperar los restos para darles cristiana sepultura, no había una posada para ellos. Desde el jueves oficialmente se había dicho que todo estaba listo.

12. El Estado tardó 48 horas para trasladar los cadáveres hasta medicina legal, 6 horas demoró la necropsia y 22 horas para trasladarlos de medicina legal a la sala de velación de la funeraria, en total 76 horas dolor e indignación de la familia. Una hora y 40 minutos pudo la familia velar, acompañar a Manuel y Samir.

13. A las 5:30 p.m. del domingo, después de las exequias, la policía fue al hotel donde estaba la familia hospedada, tocó a las puertas para decirles que debían salir porque solo había pagado un día, el programa integral de atención a víctimas.

14. En este viacrucis hubo cirineos que ayudaron a llevar la cruz: las comunidades siempre solidarias, organizaciones nacionales e internacionales, incluidas unas pocas personas del Estado y personas que cumplen sus funciones.

Fuente: http://justiciaypazcolombia.com/Viacrucis-tras-el-crimen-de-Manuel

lunes, 12 de marzo de 2012

"Aumenta la muerte y la impunidad en el Chocó" : Diócesis de Quibdó



Lunes 12 de marzo de 2012


La Diócesis de Quibdó ,en este tiempo de Cuaresma, manifiesta públicamente la indignación que produce tanta muerte, injusticia e impunidad contra los hijos de Dios en esta parte del territorio del Pacífico colombiano. En comunicado público realizado el 8 de marzo, la Diócesis de Quibdó denuncia los confinamientos y riesgos de desplazamientos por el  minado de caminos, sembrados y pesca; las amenazas, los bloqueos armados en las vías; la presencia de actores armados en medio y alrededor de las poblaciones; las restricciones y limitaciones para la entrada de alimentos;los asesinatos permanentes y la ausencia generalizada de garantías de protección de la vida  y la territorialidad de sus comunidades.


En este comunicado la Diócesis de Quibdó reclama el cumplimiento de las autoridades en sus  obligaciones constitucionales creadas para defender la vida, la dignidad, las culturas, la honra y los bienes de la población civil, especialmente de los más vulnerados y marginados de la sociedad como son los pueblos indígenas y negros y comunidades mestizas que ancestral  y milenariamente habitan estos territorios.


miércoles, 9 de septiembre de 2009

Jornada de Reflexión Pastoral: Construyendo Iglesia desde la Pastoral Afro


Por Rafael Savoia, mccj

Las jornadas de conocimiento y reflexión sobre el camino de la Pastoral Afro han logrado el objetivo, que se habían propuesto de: “Generar un espacio de Reflexión Teológica y Pastoral en torno a la acción evangelizadora de la iglesia católica, que lleve a promover íntegramente al pueblo afro colombiano para que este, desde su identidad cultural, viva el proyecto del reino de Dios y lo comparta con todo hombre y mujer”.

Se ha visibilizado el papel de la Iglesia en su relación con el pueblo afro en la conferencia de Mons. Héctor Espalza, obispo de Buenaventura y presidente de la Comisión de Etnias de la Conferencia Episcopal Colombiana que presentó una visión panorámica del magisterio de la iglesia latinoamericana sobre todo a partir de las asambleas generales de Medellín (1968), Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007).

El P. Rafael Savoia, misionero comboniano, ha ido al origen de la pastoral afroamericana poniendo de relieve figuras proféticas que lucharon contra la esclavitud y las injusticias de su tiempo como Mons. Bartolomé de las Casas en el siglo XVI, los capuchinos Fray Jose Francisco Jaca y Aragón y Fray Epifanio Moirans en el siglo XVII, los afrodescendientes como Ottobah Equiano que han luchado con los abolicionistas en el siglo XVIII. Toda una corriente de pensamiento y testimonio evangélico que está a la base del camino actual de la Pastoral Afro que ha tenido como una de sus expresiones mas significativas a los Encuentros Continentales de Pastoral Afroamericana.  El último se celebró en Panamá del 3 al 7 de agosto pasado. Ofreció elementos para entender el aporte de la Iglesia a través de la Pastoral Afro al pueblo y al movimiento negro de América Latina y el Caribe.

El aporte de la mujer afro a la pastoral en la iglesia lo resaltó la joven Nasly Lucumí, entusiasta líder afro, junto con la Hna Ayda Orobio, misionera laurita, que en base a su experiencia de vida mostró la problemática del afro en situación rural y urbana, insistiendo en el papel fundamental de la mujer.
Le tocó a Mons. Fidel Cadavid, obispo de Quibdó, meter el dedo en la llaga de la violencia engendrada tanto por las fuerzas ilegales que operan en el litoral Pacífico como por los megaproyectos de las compañías multinacionales, para explotar los inmensos recursos que ofrece el área.

El espacio largo que se ha dado al diálogo entre expositores y participantes ha permitido descubrir el interés sobre todo de los jóvenes sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas de la Arquidiócesis de Cali “heredera de una tradición centenaria en la que han confluido diversidad de culturas, unas ya radicadas desde antes y las otras que han ido haciendo su aparición en el contexto de nuestra región en los últimos años, han configurado una presencia de Iglesia que responde de diversas maneras a este bello y rico fenómeno que ha permitido inculturarse con las implicaciones que trae”. Esto en línea con el documento “Gozo y Esperanza” del Concilio Vaticano II que dice: “… la aceptación de la predicación de la palabra revelada debe mantenerse como ley de toda la evangelización. Porque así en todos los pueblos se hace posible expresar el mensaje cristiano de modo apropiado a cada uno de ellos y al mismo tiempo se fomenta un vivo intercambio entre la Iglesia y las diversas culturas”.

Las experiencias de pastoral con negritudes presentadas por el P. Vicente Pellegrino, misionero de la Consolata y delegado arquidiocesano para la Pastoral Afro, junto con otros párrocos permitió comprender como es posible conseguir involucrar a los afro en el camino de la Iglesia, que así va tomando conciencia también de su rostro negro.

El arzobispo de Cali, Mons. Juan Francisco Sarasti, al abrir los trabajos, recordó que la celebración del Centenario de la erección de la Arquidiócesis exige un compromiso también con los afrodescendientes, parte integrante de nuestra identidad eclesial, dando una respuesta a sus necesidades espirituales y materiales. La evangelización de las culturas conlleva la exigencia de anunciar a Jesús muerto y resucitado y también denunciar todo aquello que se opone al Reino de Dios presente entre nosotros.

Los afrodescen-dientes en la Iglesia nos brindan su sabiduría y su fe, que les ha permitido sobrevivir a los largo de la Colonia y colaborar a la construcción de la Patria, enriqueciendo a la iglesia con su espiritualidad, que les ayuda a resistir en una situación de conflicto, gracias a sus organizaciones y a las alianzas con los otros grupos étnicos. Y, cómo subrayaba Mons. Fidel Cadavid, todos estamos llamados a defender la vida y a luchar para que todos la tengan en abundancia.

La eucaristía de clausura en la iglesia del Seminario Mayor fue una explosión de cantos y música al ritmo de los tambores y marcada por las danzas con una buena participación de laicos y laicas afro de diferentes parroquias de la ciudad.

La despedida dejó el convencimiento de que fue un paso en el largo camino por recorrer para que todo pueblo y cultura sientan que la Iglesia es su casa.