Mostrando entradas con la etiqueta paz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paz. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de septiembre de 2012

Carta de Desmond Tuto a los colombianos sobre el proceso de paz




Queridas hermanas y hermanos colombianos,

Les escribo con inmensa alegría, tras enterarme de que un proceso de paz se puso en marcha en su país, para desearles lo mejor en el emocionante camino que tienen por delante.

El hecho de que en su tierra, que por muchos años ha sido golpeada por el conflicto, hayan acordado hablar sobre un compromiso de paz y reconciliación le envía un mensaje de esperanza al mundo entero. Si los colombianos pueden acercarse entre sí y conciliar sus diferencias, también pueden hacerlo los miembros de nuestra familia que viven en Israel y Palestina, en Siria y Libia, en el Tíbet y China, en Burma, en Zimbabue y Sudáfrica.

Hay muchos paralelos entre el conflicto colombiano y nuestra experiencia en Sudáfrica. En 1948, cuando La Violencia se apoderó de un país, se introdujo el apartheid en el otro. Y aunque el apartheid le añadía un enorme factor racial al conflicto, en esencia, las dos luchas enfrentaron a quienes tenían poder y recursos a los que no. En ambos países, cientos de miles de ciudadanos fueron desplazados forzosamente. Los dos países se convertirían en sinónimo de división violenta y fueron rechazados en el mundo.

"Hay más represión de la libertad individual aquí que la que hay en cualquier país en el que hayamos estado; la policía patrulla las calles con sus rifles y pide papeles cada minuto... El ambiente es tenso y pareciera que se está gestando una revolución. El campo está inmerso en una lucha abierta y el ejército no tiene la capacidad para reprimirla." Esta podría haber sido una descripción del apartheid en Sudáfrica, pero, de hecho, es un extracto del diario del 'Che' Guevara sobre su visita a Colombia en julio de 1952.

La violencia genera violencia y esta, a su vez, genera más violencia; y tanto los sudafricanos como los colombianos han pagado un precio terrible, no solo en lo físico, sino también con sus almas y corazones heridos.

Lo que hemos aprendido y seguimos aprendiendo en Sudáfrica es que en muchos aspectos hacer la paz es más difícil que hacer la guerra. Reconciliarse con los antiguos enemigos es muy duro. Ser magnánimo, pese a los amargos recuerdos, es extremadamente difícil. El perdón no puede darse por hecho; hay que ganárselo. Pero a menudo se lo ofrecemos generosa y abiertamente a quienes no lo merecen. Curar las heridas no es algo que ocurra de manera instantánea; puede ser un proceso largo y sinuoso. Y para que este sea exitoso es necesario que todos los individuos seamos mejores personas, para ver el mundo no solo desde nuestra mirada, sino también desde la del otro.

Nuestra experiencia en Sudáfrica nos enseñó que, sin importar de qué lado del conflicto estábamos, llegaba un momento en el que debíamos arriesgarnos a dejar de lado nuestras diferencias, para crear oportunidades en que pudiéramos sanarnos. Los primeros pasos fueron hablar y escuchar; hablar unos a otros en vez de hablarle al otro, y escucharnos.

En Colombia, tanto a quienes apoyan a grupos paramilitares de derecha como a los que apoyan a los de guerrilleros de izquierda, a los grandes terratenientes y a quienes han sido desplazados a las ciudades, incluso a quienes están o no activamente involucrados con los cultivos ilícitos, que abastecen el conflicto, o con su erradicación, les llega un momento de reconocer al otro por lo que en el fondo somos todos: miembros de una familia, la familia humana, la familia de Dios.

En Sudáfrica, cuando los líderes de los diferentes partidos que habían estado en guerra se sentaron a hablar, literalmente no podíamos creer lo que estaba sucediendo frente a nuestros ojos. ¡Allí había antiguos enemigos declarados! Ayer, ellos habrían querido hacerse daño físico; ¡hoy están hablando como hermanos y hermanas!

Que nosotros hubiéramos conseguido la democracia habla del hecho de que no podemos permanecer aislados los unos de los otros. En Sudáfrica le llamamos a este tipo de confianza en el otro 'Ubuntu' (filosofía africana basada en las relaciones entre las personas): mi destino está relacionado con el tuyo. Somos quienes somos a través del otro. Yo no puedo ser sin ti.

Invitamos a representantes de todas las formaciones políticas a participar en nuestro proyecto nacional. Tuvimos la primera elección democrática de nuestra historia. Luego, los representantes de esos partidos que fueron elegidos democráticamente se sentaron a escribir una constitución y una declaración de derechos. Trabajaron por un propósito común, con miras a la meta común de construir una nación en la que todos los ciudadanos tuvieran las mismas oportunidades de prosperar.

Nos dimos cuenta de que no podíamos esconder nuestro dolor debajo del tapete y se creó un mecanismo para incentivar a los perpetradores de la violencia a que buscaran un perdón legal (amnistía de la persecución), siempre y cuando sus acciones tuvieran una motivación política y que estuvieran dispuestos a contar toda la verdad.

Llamamos a este mecanismo la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, institución y proceso que tuve el honor de liderar. Aprendimos acerca de la especial relación entre verdad y perdón, cuán importante es para las víctimas y los perpetradores contar y escuchar sus historias, y que estas sean reconocidas por los otros.

Siempre llega un momento para reconocer nuestro papel dentro del conflicto cuando hay dificultades en el proceso, de dejar de culpar a los otros y de enderezar las cosas para el beneficio de nuestros niños, de nuestro país y de nuestro mundo compartido, que es nuestro hogar.

Felicitaciones, Colombia. Que Dios los bendiga en el camino que tienen por delante.

Con amor,
 
ARZOBISPO EMÉRITO DESMOND TUTU
Ciudad del Cabo

jueves, 17 de mayo de 2012

Obispos sueñan la paz entre Sudán y Sudán del Sur


Roma, Miércoles, 16 de mayo 2012
 
Los líderes anglicanos y católicos de Sudán del Sur han preparado un mensaje pidiendo el fin de la guerra y restablecer la paz con el Sudán. El mensaje, titulado "Tenemos un sueño de paz, justicia y libertad", fue firmado por 15 obispos de ambas comunidades después de tres días de oración y reflexión en Yei, la semana pasada, para fortalecer los lazos ecuménicos.


Durante la guerra, los líderes religiosos estaban en estrecha comunión, pero en los primeros años de la paz se han retirado al interior de su comunidad; ahora quieren aumentar la cooperación ecuménica. Los obispos escriben que tienes un sueño, una visión y una convicción basada en los valores del Evangelio: el valor profético de la Iglesia sobre la justicia, la paz y la dignidad de todo ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios.

El documento afirma que el sueño de los obispos católicos y episcopales para la gente de Sudán del Sur y el Sudán es que se puede disfrutar de la democracia y la libertad y que todas las religiones, grupos étnicos, culturas y lenguas tienen los mismos derechos humanos basados en la ciudadanía. Los obispos añaden que el sueño es que las dos naciones tengan paz y cooperen para hacer el mejor uso de los recursos que Dios les ha dado, mediante la promoción de la interacción entre los ciudadanos libres, viviendo uno junto al otro en la solidaridad y el respeto mutuo. 

Los obispos dijeron que habían aceptado la Resolución 2046 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el 2 de mayo, que se ocupa de varias cuestiones clave entre los dos Sudán, incluyendo Abyei, sobre el cual pide que las fronteras se delimiten y se cree una zona desmilitarizada para evitar otros enfrentamientos y se reanuden las negociaciones.

Hilde Johnson, jefe de la misión de la ONU en Sudán del Sur, se quedó con los obispos en el encuentro ecuménico para pedirles que notifiquen a los fieles que la ONU no va a abandonar o traicionar al país. El mensaje es seguido por la indignación por la posición de la ONU frente a los últimos enfrentamientos fronterizos. Sudán del Sur acusa a la ONU de favorecer a Sudán y no proteger a la población de los ataques de la fuerza aérea sudanesa.

P. José Vieira, mccj
Sudán del Sur

Sudán y Sudán del Sur


Fuente: http://www.comboni.org//contenuto/view/id/106026
Imagen: http://www.geic.com.ar/