Mauricio Pestana
13.02.2015 16:45
Habemus Obispo
Por: Mauricio Pestana
pestana.arte@gmail.com
Traducido del portugués por CAEDI.
Durante casi tres décadas, la Iglesia
Católica en Brasil dio un paso importante en el tratamiento de cuestiones
raciales entre sus miembros. Se inició con la presión del movimiento negro que
asistió a en una reunión de la Pastoral de Trabajo, donde la CNBB se vio
avocada a adoptar en 1988 el lema "Escucha el clamor del pueblo", el
cual fue el tema de la campaña de fraternidad en el año del centenario de la
abolición.
En estos 27 años, la fe, la religión y las
cuestiones raciales se han convertido en cuestiones cada vez más importantes en
Brasil. Por un lado, algunos líderes católicos avanzaron en la valorización de
sus expresiones culturales, como por ejemplo las celebraciones afro de la
eucaristía, y también con la creación de la Pastoral de Afro, En medio de
la cual se consolidaron los APN - Agentes de Pastoral Negros. De estos
movimientos surgieron líderes altamente calificados como Don José María Pires,
Don Gilio, Padre Antonio Aparecido - Padre Tonhiño, el padre José Enes Jesús,
el Padre David, y el y fallecido Padre Bautista quien fue uno de los pioneros
del movimiento.
Sin embargo, en los puestos de mando de la
Iglesia ha prevalecido la ausencia de los negros, con muy pocas variaciones
desde 1960, cuando se discutió si era factible la presencia negra en los
cuadros de mando de la jerarquía católica. El hecho es que los casi 500
obispos brasileños, tan solo diecinueve son de color negro, y entre los
cardenales (con posibilidad de convertirse en Papa) sólo uno es negro. De este
modo se repite la vieja forma poco representativa del racismo solapado.
